{"id":894,"date":"2010-05-31T11:20:52","date_gmt":"2010-05-31T09:20:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=894"},"modified":"2010-05-31T22:33:33","modified_gmt":"2010-05-31T20:33:33","slug":"250-desenlace-laboral-por-arponero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=894","title":{"rendered":"250- Desenlace laboral. Por Arponero"},"content":{"rendered":"<p>Aquel d\u00eda se complet\u00f3 la metamorfosis que llevaba semanas percibiendo, la extinci\u00f3n definitiva de la cordialidad inicial, de los gestos amistosos para con el nuevo integrante del grupo, de la cooperaci\u00f3n profesional aparentemente desinteresada.<!--more-->\u00a0Aqu\u00e9l fue el d\u00eda en el que vio culminarse el cambio, radical e irreversible, en la actitud de sus cinco compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>Los mismos compa\u00f1eros que, justo un par de\u00a0 meses antes, en su presentaci\u00f3n social, hab\u00edan jaleado la decisi\u00f3n de su jefe de reforzar el departamento para hacer m\u00e1s llevadera la carga de trabajo.<\/p>\n<p>Porque la empresa donde acaba de ingresar gozaba de un prestigio incuestionable dentro del sector, pero ganado, en buena medida, gracias al esfuerzo descomunal de profesionales con una dedicaci\u00f3n exclusiva e interminables jornadas de trabajo.<\/p>\n<p>A \u00e9l, que conoc\u00eda sobradamente esta circunstancia,\u00a0 lejos de intimidarle o desmoralizarle, era un hecho que le motivaba especialmente: se hab\u00eda planteado su estancia en la compa\u00f1\u00eda como un periodo de instrucci\u00f3n, un curso pr\u00e1ctico impartido por la \u00e9lite del gremio, la formaci\u00f3n perfecta para aspirar no s\u00f3lo a ganarse con solvencia holgada la vida, sino tambi\u00e9n a posicionarse como el experto m\u00e1s reputado de la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y por eso desde el primer d\u00eda se tom\u00f3 cada jornada como una concienzuda sesi\u00f3n de aprendizaje, prestando atenci\u00f3n a cada palabra e iniciativa de sus cinco experimentados compa\u00f1eros, ofreci\u00e9ndose a ayudarles en todo lo que procediera, aunque ello implicase acabar haciendo trabajos m\u00e1s propios de un becario que de una prometedora incorporaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa actitud, de compa\u00f1erismo manifiestamente servil, le vali\u00f3 para integrarse en el grupo en apenas una semana. Primero lo enrolaron en la rutina del caf\u00e9: empezaron a invitarle a salir fuera, a media ma\u00f1ana, acompa\u00f1ado por dos o por tres de ellos. All\u00ed se ganaron su confianza, compartiendo con \u00e9l los cotilleos que discurr\u00edan por los mentideros m\u00e1s selectos de la empresa, sus opiniones \u00edntimas sobre los miembros destacados de la clase alta de la compa\u00f1\u00eda, sus cr\u00edticas ofensivas sobre el personal de otros departamentos.<\/p>\n<p>Luego le ense\u00f1aron fuller\u00edas, bastante sofisticadas, que le permitir\u00edan destacar por encima de sus hom\u00f3logos de la competencia. Trucos de la profesi\u00f3n al alcance, \u00fanicamente, de profesionales de dilatada carrera y que hubiesen dispuesto de m\u00faltiples oportunidades para ponerlos en pr\u00e1ctica y perfeccionarlos.<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, le inculcaron la idea de que ellos eran el grupo m\u00e1s selecto dentro de la compa\u00f1\u00eda, el verdadero origen y sustento de su prestigio, y que por ese motivo, como pod\u00eda comprobar todos los d\u00edas, los dem\u00e1s les miraban de lado, acomplejados al saberse inferiores y, c\u00f3mo no, enfermos de envidia malsana.<\/p>\n<p>As\u00ed es que cuando llevaba un mes en la empresa y su jefe les convoc\u00f3 a todos para la reuni\u00f3n de lanzamiento de un nuevo proyecto, el joven reci\u00e9n contratado asisti\u00f3 a la misma con una confianza en s\u00ed mismo que le predispuso, sin miedo al fracaso, y sin m\u00e1s demora, a empezar a demostrar cu\u00e1l era su val\u00eda y hasta d\u00f3nde llegaban sus aspiraciones.<\/p>\n<p>Y as\u00ed es que una vez que el jefe realiz\u00f3 la presentaci\u00f3n, y tras la invitaci\u00f3n del mismo a que todos expusiesen las estrategias a seguir, no respet\u00f3 jerarqu\u00edas ni antig\u00fcedades y tom\u00f3 parte en la lluvia de ideas exhibiendo una personalidad, una desenvoltura y una clarividencia que dej\u00f3 descolocados a sus compa\u00f1eros y gratamente impresionado a su superior.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El impacto en los cinco veteranos podr\u00eda haber sido mitigado si el jefe hubiese elogiado sus logros como instructores, pero no s\u00f3lo no se manifest\u00f3 de esa manera, sino que sus \u00fanicas palabras fueron para la reciente (y aparentemente brillante) incorporaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez que el jefe abandon\u00f3 la sala, su mirada choc\u00f3 con el inexpresivo adem\u00e1n de indiferencia de sus cinco compa\u00f1eros. Acostumbrado a los elogios por los trabajos nimios e intrascendentes de las \u00faltimas semanas, y exultante como estaba, consciente de lo acertado de todas sus intervenciones durante la reuni\u00f3n, esperaba alguna enhorabuena, cuando menos, alg\u00fan gesto c\u00f3mplice de felicitaci\u00f3n. Pero no se produjo ninguno.<\/p>\n<p>Acab\u00f3 la tarde tan borracho de satisfacci\u00f3n que, aunque extra\u00f1ado, no par\u00f3 a pensar m\u00e1s en el asunto: toda su atenci\u00f3n la concentr\u00f3 en disfrutar del momento y en alimentar, si cab\u00eda m\u00e1s, su agrandada autoestima.<\/p>\n<p>La jornada siguiente comenz\u00f3 con la misma sensaci\u00f3n victoriosa con que se hab\u00eda cerrado la anterior. Y fortaleci\u00f3 ese sentimiento el hecho de que, todos los compa\u00f1eros de otros departamentos con los que se iba cruzando, lo saludaban m\u00e1s cohibidos a\u00fan de lo que sol\u00edan hacerlo. Estaba seguro de que su notable intervenci\u00f3n hab\u00eda trascendido m\u00e1s all\u00e1 de las paredes de su departamento y de que sus vecinos lo ve\u00edan ya como el inminente prodigio de la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Al llegar a su puesto de trabajo sus cinco compa\u00f1eros lo saludaron con total normalidad, de nuevo sin hacer referencia alguna a la reuni\u00f3n del d\u00eda anterior. Al menos, y no sab\u00eda si era debido a s\u00ed mismo o al ambiente creado por sus colegas, no parec\u00eda tan afectado por esa omisi\u00f3n como lo hab\u00eda estado al finalizar la reuni\u00f3n. El cambio lo not\u00f3 m\u00e1s tarde, cuando, llegada la hora habitual, propuso salir a tomar un caf\u00e9 y s\u00f3lo obtuvo disculpas por parte de todos para no acompa\u00f1arle.<\/p>\n<p>Aunque no quiso considerar el hecho m\u00e1s que una an\u00e9cdota, en el fondo se sinti\u00f3 herido, y recurri\u00f3 de nuevo al recuerdo de las elogiosas palabras del jefe como b\u00e1lsamo para calmar el da\u00f1o causado por aquel desd\u00e9n.<\/p>\n<p>Pero, a medida que transcurr\u00edan las horas, se dio cuenta de que la reacci\u00f3n de sus compa\u00f1eros era un enojo m\u00e1s serio: ni una palabra dem\u00e1s, ni una an\u00e9cdota espont\u00e1nea para compartir entre todos, ninguna de esas paradas que tanto agradec\u00eda cuando alguien se daba cuenta de que llevaban demasiados minutos enfrascados en el trabajo. Sin malas caras, sin muestras de descontento, pero con una actitud tan as\u00e9ptica que no era necesario m\u00e1s para percibir el reproche.<\/p>\n<p>Cuando, casi al final de la tarde,\u00a0 ya hab\u00eda decido reconocer ante sus compa\u00f1eros que se hab\u00eda equivocado, que hab\u00eda pecado de petulante e irrespetuoso, e iba a disculparse, recibi\u00f3 la llamada de su jefe, invit\u00e1ndolo a pasar por su despacho.<\/p>\n<p>Dud\u00f3 entonces entre informarles inmediatamente de la llamada o esperar a volver de la reuni\u00f3n. Pero, finalmente, con los mecanismos de reflexi\u00f3n estrat\u00e9gica alterados por la tensa incomodidad del d\u00eda, acab\u00f3 por dec\u00edrselo con un tono jovial que pretend\u00eda sonar a disculpa. Mientras caminaba emocionado y fabulando hacia el despacho de su superior comprob\u00f3, por primera vez en veinticuatro horas, que las miradas de sus cinco compa\u00f1eros denotaban evidente fastidio o, incluso, hasta rencor.<\/p>\n<p>El jefe, una vez que lo tuvo sentado enfrente, se deshizo en elogios para con su vertiginosa progresi\u00f3n. Le confes\u00f3 que sus cinco compa\u00f1eros ya le hab\u00edan hablado muy positivamente de su potencial y de su actitud, pero que le parec\u00eda, y la reuni\u00f3n del d\u00eda anterior lo ratificaba en su opini\u00f3n, que no estaban explotando como se deb\u00eda todas sus virtudes, desaprovech\u00e1ndolo, muchas veces, en vanas labores de secretario y frenando un ritmo de aprendizaje que, era evidente, pod\u00eda mejorarse. Por eso hab\u00eda decidido que trabajar\u00eda con sus compa\u00f1eros en aquel nuevo proyecto de igual a igual y, para garantizar que no ser\u00eda ninguneado, se encargar\u00eda de elaborar y presentarle personalmente los informes semanales del avance de los trabajos.<\/p>\n<p>\u00a0S\u00f3lo cuando volvi\u00f3 a sentarse en su sitio, y se vio en la obligaci\u00f3n de describir a sus compa\u00f1eros el organigrama para el nuevo proyecto, se dio cuenta de las repercusiones que tal noticia podr\u00eda acarrear. Por un instante, y por segunda vez en la tarde, dud\u00f3 a la hora de escoger el tono para exponer la situaci\u00f3n. Al final le pudo la vanidad, reci\u00e9n fortalecida, \u00a0y opt\u00f3 por explicar los nuevos planes con un toque de arrogancia y suficiencia, mientras esperaba, un poco temeroso, a ver la reacci\u00f3n de sus colegas. Como ya pasara un d\u00eda antes, \u00e9sta no se produjo en ning\u00fan sentido. Todos encajaron la noticia con la misma impasibilidad que mostraban en su rostro antes de recibirla.<\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda asumi\u00f3 su nuevo papel en el departamento con orgullo y renovado entusiasmo. Manten\u00eda las mismas virtudes que un principio pero abandon\u00f3 su actitud servil. Apenas necesit\u00f3 media semana para mirar directamente a los ojos a sus compa\u00f1eros, para rebatir sin contemplaciones las medidas propuestas que no le convenc\u00edan, para levantar la voz cuando no se le prestaba la suficiente atenci\u00f3n. Impuso un ritmo de trabajo severo orientado a cumplimentar puntualmente los informes requeridos por su jefe.<\/p>\n<p>A la misma velocidad a la que ganaba autoridad y elogios por parte de su superior, iba perdiendo el favor de sus compa\u00f1eros. No volvieron a compartir ni un solo caf\u00e9, ni fuera de la oficina, ni en la sala de ocio, donde, aunque la frecuentaba, siempre llegaba cuando los otros ya se iban. Las conversaciones espont\u00e1neas e informales se sustituyeron por intercambios de opiniones profesionales, incluso cuando era \u00e9l qui\u00e9n las abr\u00eda con la intenci\u00f3n de relajar el ambiente. Y, por supuesto, ninguno volvi\u00f3 a aconsejarle o ense\u00f1arle viejos trucos del oficio, aunque en alg\u00fan momento se lo pidiera, aduciendo que nunca antes se les hab\u00eda planteado la situaci\u00f3n para la que ped\u00eda consejo.<\/p>\n<p>\u00c9l, aunque ocupado por el vertiginoso ritmo de trabajo y animado por los constantes aplausos de su superior, no dejaba de apreciar los notables cambios que se hab\u00edan producido desde su llegada. Alguna tarde, cuando volv\u00eda a casa, sopesaba la posibilidad de reunirse con sus cinco colegas y aclararles sus intenciones. Hacerles saber que no pretend\u00eda perjudicarles, ni pasarles por encima; que su \u00fanico deseo era hacer su trabajo de la manera m\u00e1s \u00f3ptima posible; que su ambici\u00f3n era triunfar, cierto, pero para integrarse en la \u00e9lite profesional que ellos representaban. Que, en definitiva, y le parec\u00eda totalmente l\u00edcito, lo \u00fanico que quer\u00eda era aprovechar esa temprana oportunidad que se le brindaba para ser uno m\u00e1s, para ganarse su admiraci\u00f3n y respeto, y para acometer junto a ellos empresas m\u00e1s ambiciosas que las de un simple becario.<\/p>\n<p>Y, una noche de insomnio, tras mucho meditar, decidi\u00f3 que no pod\u00eda retrasar m\u00e1s el sentarse con sus cinco compa\u00f1eros y explicar la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente lleg\u00f3 a la oficina y se encontr\u00f3 un ambiente denso como si la atm\u00f3sfera fuese de agua. Nadie lo salud\u00f3. Al principio, y aunque les busc\u00f3 la cara, todos lo observaron de soslayo. Una vez sentado, sus miradas, ya directas, se pre\u00f1aron de desprecio y de odio. Lo atravesaban, como si mirasen a su trav\u00e9s, y sus rostros se desfiguraron en un adem\u00e1n de repugnancia que le provoc\u00f3 una nerviosa sensaci\u00f3n de temor.<\/p>\n<p>Aplaz\u00f3 el comentarles que iban a reunirse m\u00e1s tarde y decidi\u00f3 concentrarse en su trabajo. Pero le fue imposible. No pod\u00eda dejar de vigilarles, mirando de reojo, observando asustado sus intercambios de se\u00f1as. Y de esa forma, al ver a los cinco individuos acerc\u00e1ndose a la mesa, sinti\u00f3 aut\u00e9ntico terror. Se levant\u00f3 para hacerles frente, cuando ya lo ten\u00edan cercado, pero el chorro de voz necesario para recriminarles se le ahog\u00f3 en la garganta. All\u00ed, delante de \u00e9l, como en una fant\u00e1stica pesadilla, sus compa\u00f1eros comenzaron a hincharse dentro de sus trajes\u00a0 hasta desgarrarlos con violencia. Entonces se le aparecieron unas anatom\u00edas inesperadas: brazos que eran alas, troncos de denso plumaje y, lo m\u00e1s intimidador de todo, donde debiera de haber visto piernas aparec\u00edan formidables patas de buitre con u\u00f1as negras y aceradas.<\/p>\n<p>Perdi\u00f3 el resuello y el ritmo cardiaco se elev\u00f3 hasta hacerle doler el pecho. Instintivamente se gir\u00f3, busc\u00f3 una ventana y la abri\u00f3, pensando en salir por ella. Tuvo el tiempo justo para o\u00edr el batir de cinco pares de alas y para sentir en la nuca el aire, bruscamente desplazado, que provoc\u00f3 su ca\u00edda al vac\u00edo.<\/p>\n<p>Mientras ca\u00eda vio una confusi\u00f3n de alas, plumas y garras que asomaban por la ventana por la que acaba de precipitarse. Y, justo antes de reventar contra el suelo, tambi\u00e9n pudo apreciar los rostros de aquella infame turba de arp\u00edas, que observaban su descenso, obscenamente satisfechas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel d\u00eda se complet\u00f3 la metamorfosis que llevaba semanas percibiendo, la extinci\u00f3n definitiva de la cordialidad inicial, de los gestos amistosos para con el nuevo integrante del grupo, de la cooperaci\u00f3n profesional aparentemente desinteresada.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/894"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=894"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/894\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}