{"id":900,"date":"2010-05-31T11:22:32","date_gmt":"2010-05-31T09:22:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=900"},"modified":"2010-05-31T22:44:52","modified_gmt":"2010-05-31T20:44:52","slug":"252-el-sueno-de-color-rojo-por-odiseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=900","title":{"rendered":"252- El sue\u00f1o de color rojo. Por Odiseo"},"content":{"rendered":"<p>Alan est\u00e1 sentado sobre la alfombra. Tira de un aro cosido a la manta de juegos, mientras con la otra mano repite un movimiento mec\u00e1nico de arriba abajo, golpeando contra el suelo el mu\u00f1eco que sujeta con fuerza cada vez que la mano desciende.<!--more-->\u00a0Sus gritos agudos y sus risas se mezclan con un ruido de fondo: las voces de una entrevistadora y un pol\u00edtico emitidas por un canal de televisi\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n de un ni\u00f1o se dispersa en poco tiempo y en el pasillo que est\u00e1 frente a la puerta abierta de su habitaci\u00f3n ve un coche de bomberos, conducido por un variado equipo de personajes dise\u00f1ados a escala. Como si estuvieran accionadas por resortes, las dos manitas se abren, soltando el aro y el mu\u00f1eco al mismo tiempo. Inclinando su cuerpo hacia delante, apoya ambas manos, ahora libres de toda ocupaci\u00f3n, sobre la moqueta que cubre el cuarto de juegos, desplaza una de sus piernas hasta que el pie se planta sobre el suelo y, con un impulso final, consigue ponerse de pie. Alan no hab\u00eda sido un andar\u00edn precoz, tal vez por causa de la falta del est\u00edmulo que proviene de un padre. El suyo, desde que se qued\u00f3 solo, sin la persona que todos dicen que fue su mam\u00e1, empez\u00f3 a dispensarle cada vez menos atenci\u00f3n. Se iba por la ma\u00f1ana a trabajar con su ordenador en el malet\u00edn y se pasaba todo el d\u00eda fuera hasta la noche, cuando regresaba a casa con el mismo equipaje con el que se fue doce horas antes y, tras un breve saludo y, con suerte, una palmadita en el trasero, sacaba el port\u00e1til y comenzaba a revisar n\u00fameros. Sol\u00eda conectar la tele, esperando alguna noticia, qui\u00e9n sabe, tal vez algo que pudiera distraerle de su aburrido trabajo o tal vez proporcionarle un contraste a su gris vida. Quiz\u00e1s esperaba una noticia especial, concreta, por eso la televisi\u00f3n estaba encendida casi siempre en casa. O pudiera ser que su padre no quer\u00eda que le oyese sollozar. Cuando le ten\u00eda por dormido, Alan o\u00eda el ruido sofocado del sollozo mezclado con el sordo tintineo de un vaso de licor, en una combinaci\u00f3n que duraba hasta que el sue\u00f1o le raptaba de la escena.<\/p>\n<p>La muerte repentina y violenta de la mujer, la que dicen que era su madre y que \u00e9l no recordaba en absoluto, ocurri\u00f3 de una manera fortuita, absurda, como todas las muertes anticipadas. Aplastada en su coche, al caerse por un barranco en una carretera poco transitada. Un accidente en el que nadie se pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00eda la conductora all\u00ed a altas horas de la madrugada. Too old to rock and roll, too young to die\u2026Algo as\u00ed no se olvida, seg\u00fan oye Alan cuando su padre tiene alguna visita; rara vez. La imagen del cuerpo de la mujer reventado y cubierto de sangre es la foto que acompa\u00f1a los pensamientos de su padre en la soledad de cada noche.<\/p>\n<p>Alan; nos hab\u00edamos olvidado de \u00e9l. Ya se ha hecho con el coche de bomberos, el que estaba en el pasillo. Pero no vuelve atr\u00e1s. Tal vez impulsado por la inercia al incorporarse con el cami\u00f3n, con esos dos pasitos que ayudan a mantener el equilibrio, sigue avanzando, un paso detr\u00e1s de otro, por el pasillo hasta llegar a un sal\u00f3n, donde la televisi\u00f3n sigue emitiendo palabras incomprensibles para \u00e9l. En esa sala no le dejan jugar porque hay muchos objetos fr\u00e1giles y algunos peligrosos. El marco de plata y cristal con la foto de sus padres en un barco en cuya popa ondea la bandera turca, la escultura de madera y resina que un artista local acept\u00f3 venderles a rega\u00f1adientes, una mesa baja de madera con libros de viajes y de museos de toda Europa\u2026 Demasiados incentivos para desobedecer las \u00f3rdenes de no tocar. Si al menos esas voces se callasen. Era el \u00fanico sonido de la casa. No se o\u00eda la voz del padre. Cuando su padre no est\u00e1 en casa, la se\u00f1ora mayor de voz dulce, Angela, es quien le cuida. Pero Angela se fue hac\u00eda ya rato \u2013aunque los ni\u00f1os no saben calcular el tiempo; unos minutos pueden parecer una eternidad- y, sin embargo, se oyen ruidos y voces desconocidos.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o se sent\u00eda estable, de pie, al sostener el juguete con la mano, como si el objeto estuviera anclado al mundo y \u00e9l pudiera agarrarse s\u00f3lidamente al cami\u00f3n de bomberos. Tras recorrer unos pasos m\u00e1s por el pasillo, decide continuar su camino en un gateo mec\u00e1nico, de ritmo uniforme y acelerado. Su forma de desplazarse m\u00e1s r\u00e1pida y eficaz, en la cual ya ten\u00eda bastante experiencia. Al acabarse la pista recorrida, en el umbral del sal\u00f3n, descubri\u00f3 sin sorpresa que las voces, que ahora sonaban de forma estridente, proced\u00edan de la televisi\u00f3n. Todas las luces estaban encendidas, las del techo y las de lectura, incluso le pareci\u00f3 que la radio estaba conectada. No obstante, no hab\u00eda nadie en el sal\u00f3n y esa paradoja era demasiado para Alan. Demasiado sugerente, demasiado tentadora, demasiado inquietante como para no traspasar el umbral.<\/p>\n<p>Rompiendo la barrera psicol\u00f3gica se adentra en la sala, conduci\u00e9ndose hacia el sof\u00e1, situado de espaldas a la puerta. Alan se apoya en el respaldo y empieza a rodearlo hasta que al llegar a la esquina, maldita sea la publicidad qu\u00e9 ruidosa es, por fin alcanza a ver a su padre, con los pies en el suelo y el tronco y la cabeza apoyados en el reposabrazos, en un \u00e1ngulo que se acerca a los noventa grados. C\u00f3mo pod\u00eda haberse dormido, con tanto ruido y tanta luz. Alan avanz\u00f3 en su circunvalaci\u00f3n del sof\u00e1, hasta situarse frente a la cara de su padre. Tras ponerse de pie ayudado por el s\u00f3lido punto de apoyo del sof\u00e1, emite unos cuantos grititos agudos, de esos que infaliblemente llaman la atenci\u00f3n, aunque esta vez sin \u00e9xito. Le da unos manotazos en la cara, pero sin reacci\u00f3n. Tiene la cara manchada de rojo y buena parte del sof\u00e1 tambi\u00e9n se ve de ese color. Sus manitas, ahora, est\u00e1n rojas. Se las lleva instintivamente a la boca y el sabor no le record\u00f3 a nada conocido, ni helado, ni mermelada, ni ketchup\u2026Tras varios gritos y algunos manotazos m\u00e1s, aderezados por una retah\u00edla de monos\u00edlabos \u201cPA-PA-PA-PA\u201d, Alan descubre en la mano de su padre un objeto oscuro; no se parece al mando a distancia pero sin duda sirve para algo. El artilugio estaba caliente y ol\u00eda raro, a amargo y metal. Alan lo coge con las dos manos y descubre que el aparato dispone de varios mecanismos con los que jugar. Una especie de c\u00edrculo envuelve algo que parece una u\u00f1a de metal, una palanca con una ligera curvatura. La toca pero no pasa nada. Sigue manipulando un rato m\u00e1s, ya sin pensar por qu\u00e9 su padre segu\u00eda durmiendo, por qu\u00e9 no se despertaba a pesar del ruido y de sus gritos. Ahora adem\u00e1s alguien llama a la puerta, no s\u00f3lo al timbre sino tambi\u00e9n dando golpes o pu\u00f1etazos. Alan mira sorprendido porque no entiende aquella escena, pero el aroma del miedo traspasa la puerta y empieza a envolverle. \u00bfQu\u00e9 estaba pasando all\u00ed? Alan vuelve a concentrarse en el aparato oloroso y caliente de su padre. Tiene un agujero. Siente la necesidad de mirar por \u00e9l, mientras sus manitas sujetan el artilugio, con las palmas sobre la parte plana y los pulgares apoyados sobre la palanquita met\u00e1lica curva. S\u00ed, ahora lo entend\u00eda. S\u00f3lo ten\u00eda que mirar por el agujero, apretar la palanca y un sue\u00f1o de color rojo te cubrir\u00eda entero. Como a Pap\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alan est\u00e1 sentado sobre la alfombra. 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