{"id":91,"date":"2010-04-15T00:28:19","date_gmt":"2010-04-14T22:28:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=91"},"modified":"2010-04-15T00:28:19","modified_gmt":"2010-04-14T22:28:19","slug":"5-abre-el-corazon-por-adafina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=91","title":{"rendered":"5- Abre el coraz\u00f3n. Por Adafina"},"content":{"rendered":"<p>Abre el coraz\u00f3n, me dijo. Mir\u00f3 por encima de mi hombro, como si hubiera alguien all\u00ed, sonri\u00f3 y muri\u00f3. Era muy vieja. Su piel era tan fina ya como el papel de arroz y ten\u00eda el mismo color casi transparente.<!--more-->\u00a0Se llamaba Nora y fue mi mejor amiga. Viv\u00eda en el \u00e1tico que hab\u00eda encima de la casa de mis abuelos. Yo la visitaba siempre los martes, pues era el d\u00eda en el que iba a verlos a ellos. La gente no la trataba mucho, pues dec\u00edan que era una vieja loca. Quiz\u00e1s lo fuera, pero ten\u00eda unos ojos azules intensos que sonre\u00edan sin que su boca se moviera.<\/p>\n<p>Yo nunca hab\u00eda visto morir a nadie. Pero s\u00e9 por qu\u00e9 me escogi\u00f3 a m\u00ed.<\/p>\n<p>La conoc\u00ed cuando era una ni\u00f1a, entonces ella era vieja pero no tanto. Sub\u00edamos a la azotea a tomar el sol y jug\u00e1bamos con las s\u00e1banas, blanqu\u00edsimas y con las pinzas en forma de cocodrilo que las sujetaban. Me ense\u00f1\u00f3, que en plena calle de Goya de Madrid, en un edificio de ricos, pod\u00eda vivir una persona pobre, sola y feliz. El piso que ocupaba era muy peque\u00f1o y lo ten\u00eda lleno de fotos. Hab\u00eda sido artista en su juventud, cantante de cabaret o algo as\u00ed. Las paredes estaban forradas de carteles, de <em>boas<\/em> de plumas color de rosa y de muchos cachivaches tra\u00eddos de lugares muy lejanos.<\/p>\n<p>Me hablaba de sus viajes por Am\u00e9rica. Hab\u00eda triunfado en M\u00e9xico. All\u00ed ten\u00eda sus mejores recuerdos. Nunca se quej\u00f3 de nada, aunque yo sab\u00eda que viv\u00eda muy mal. Le sub\u00eda los bocadillos de la merienda y nos los repart\u00edamos como compa\u00f1eras de juegos sentadas en la puerta del palomar que hab\u00eda en la azotea.<\/p>\n<p>Otras veces mir\u00e1bamos fotos y m\u00e1s fotos y me explicaba con todo detalle la circunstancia que reflejaba cada una de ellas. Llegu\u00e9 a saberme su vida, sus andanzas y sus amores de memoria.<\/p>\n<p>Muchos hombres hab\u00edan pasado por sus brazos. Cuando fui m\u00e1s mayor ya me cont\u00f3 la historia de sus amantes. De todos ellos, que fueron muchos, hab\u00eda uno, Antonio, del que hablaba con amor y nostalgia. Hab\u00eda muerto en un accidente de coche, y desde entonces toda su ilusi\u00f3n era reunirse con \u00e9l.<\/p>\n<p>Con Nora aprend\u00ed a no juzgar a las personas y a creer que se pod\u00eda ser libre y feliz a pesar de haber sufrido tantos desenga\u00f1os<\/p>\n<p>Un d\u00eda, cuando yo ten\u00eda diecisiete a\u00f1os, sac\u00f3 una baraja de cartas muy grandes. Me dijo que eras cartas m\u00e1gicas, que sab\u00edan todo y que me dir\u00edan lo que iba a ser de m\u00ed en el futuro. Baj\u00f3 un poco la persiana y encendi\u00f3 una vela amarilla. Las sombras crearon un ambiente extra\u00f1o que me llev\u00f3 a un estado casi hipn\u00f3tico. Yo confiaba en ella, as\u00ed que me dej\u00e9 llevar mientras Nora hablaba casi en un susurro y me ped\u00eda que cortara aquellas cartas en tres montones. Luego me tom\u00f3 de las manos y pas\u00f3 por mis palmas una u\u00f1a pintada de rojo en un roce delicado. La mir\u00e9 sorprendida. Aquella mujer alegre y generosa cambi\u00f3 su eterna sonrisa por l\u00e1grimas asomando en los ojos. El azul se volvi\u00f3 negro. Fue la primera vez que vi rabia en ella. Solt\u00f3 mis manos y dando un manotazo tir\u00f3 las cartas de la mesa y encendi\u00f3 la luz.<\/p>\n<p>\u2014Ha sido una mala idea\u2014me dijo.<\/p>\n<p>Yo sab\u00eda que algo malo hab\u00eda pasado y que no me lo quer\u00eda decir. Ella no me iba a mentir, prefer\u00eda callar.<\/p>\n<p>Insist\u00ed, le supliqu\u00e9, la abrac\u00e9. Me daba igual lo que hubiera pasado, solo quer\u00eda que volviera a ser mi Nora, mi amiga, que volviera a re\u00edr.<\/p>\n<p>\u2014Perdona, preciosa, perdona. Ahora vete a tu casa.<\/p>\n<p>Me empuj\u00f3 casi con violencia hasta la puerta.<\/p>\n<p>Volv\u00ed muchas veces y no me abri\u00f3. Pasaron los meses, y no me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que seguir mi vida, sin ella. Los martes, cuando iba a ver a mis abuelos, antes sub\u00eda al \u00e1tico, pero nadie me abr\u00eda. Pegaba la oreja a la puerta esperando o\u00edr alg\u00fan ruido que me hiciera saber que segu\u00eda all\u00ed. Silencio, eso era lo que se o\u00eda, como un cuchillo clav\u00e1ndose en mi coraz\u00f3n. Pregunt\u00e9 a los vecinos y al portero, tambi\u00e9n a mi abuela, aunque a ella no le gustaba mucho Nora y no aprobaba que la visitara, y nadie supo decirme nada. Fueron muchos meses y ya hab\u00eda perdido la esperanza de volverla a ver.\u00a0 Pens\u00e9 en ella con la tristeza de haberla perdido justo el d\u00eda en que hab\u00eda dejado de sonre\u00edr, pero un martes a principios de verano, o\u00ed abrirse la puerta del \u00e1tico y su voz me llam\u00f3.<\/p>\n<p>Sub\u00ed corriendo el tramo de escaleras que nos separaba, y all\u00ed estaba Nora, con sus ojos azules, brillantes y risue\u00f1os. Me dio la impresi\u00f3n de que hab\u00eda envejecido mucho, como si de repente, en unos pocos meses se hubieran concentrado diez a\u00f1os. Extendi\u00f3 los brazos y me dej\u00e9 caer en ellos llorando como una ni\u00f1a peque\u00f1a. Me acariciaba la cabeza y me susurraba palabras tranquilizadoras.<\/p>\n<p>Ten\u00eda muchas cosas que preguntarle, pero la expresi\u00f3n de su cara no me dej\u00f3 hacerlo.<\/p>\n<p>\u2014Entra conmigo\u2014dijo y se apart\u00f3 para dejarme pasar\u2014tenemos mucho de qu\u00e9 hablar.<\/p>\n<p>La casa estaba en una semipenunbra acogedora y matizada por decenas de velas de todos los colores, que le daban un aspecto irreal. Sent\u00ed temor, m\u00e1s que nada por la reacci\u00f3n que hab\u00eda tenido ella la \u00faltima vez que encendimos una vela, pero Nora me tranquiliz\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Ni\u00f1a, es muy importante que me escuches en silencio. Yo solo quiero tu bien.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3 frente a m\u00ed y me tom\u00f3 de las manos como la otra vez, pero su rostro estaba sereno.<\/p>\n<p>\u2014Quiero contarte algo muy importante de mi vida, algo que jam\u00e1s le he contado a nadie. T\u00fa lo vas a saber. T\u00fa eres mi otro yo.<\/p>\n<p>La mir\u00e9 con curiosidad, no llegaba a entender lo que me quer\u00eda decir. Ella empez\u00f3 a hablar:<\/p>\n<p>\u2014Cuando yo era una ni\u00f1a viv\u00eda con mis padres en una casa muy grande. Me sent\u00eda muy sola porque no ten\u00eda hermanos y casi no sal\u00eda a la calle.\u00a0\u00a0 En mi casa se hablaba bajito para no molestar a mi madre que siempre estaba enferma. Hab\u00eda d\u00edas que no sal\u00eda de su habitaci\u00f3n para nada y el servicio le llevaba la comida, que ella muchas veces ni com\u00eda. No me dejaban entrar a verla, para no molestarla.<\/p>\n<p>Bebi\u00f3 algo de un vasito que ten\u00eda sobre la mesa y yo con la mirada la anim\u00e9 a que continuara.<\/p>\n<p>\u2014Nunca le pude decir a mi madre que cuando me acostaba sola en mi habitaci\u00f3n, todas las noches de mi vida en aquella casa, una sombra entraba por la puerta, se met\u00eda en mi cama y me hac\u00eda llorar y temblar. Me quitaba la ropa y me obligaba a hacer cosas que una ni\u00f1a no debe de hacer. Luego me preguntaba si todo estaba bien, y me hac\u00eda repetir que era un sue\u00f1o, y yo lo repet\u00eda y lo repet\u00eda, pero jam\u00e1s lo cre\u00ed. Sab\u00eda que los sue\u00f1os pueden ser malos, y que los monstruos nacen a veces de los sue\u00f1os. Pero aquel monstruo era real. Por las ma\u00f1anas se pon\u00eda el sombrero y se marchaba a trabajar. He sufrido mucho porque no lo he dejado salir\u00a0 de mi coraz\u00f3n hasta hoy, que te lo estoy contando a ti.<\/p>\n<p>Un sudor fr\u00edo me inund\u00f3. El pulso se me par\u00f3 un segundo y perd\u00ed la respiraci\u00f3n.\u00a0 Durante un instante eterno cre\u00ed que iba a desmayarme, pero ella me apret\u00f3 muy fuerte y el momento pas\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Cuando vi tu mano aquel d\u00eda, y las cartas me revelaron que t\u00fa tambi\u00e9n llevas un monstruo en el coraz\u00f3n, sent\u00ed una rabia inmensa y no supe reaccionar. Todos tus recuerdos se volvieron m\u00edos y reviv\u00ed en ti lo que hab\u00eda tratado de olvidar. No he tenido valor para verte hasta hoy. Sab\u00eda que vendr\u00edas, como todos los martes, y me he preparado para recibirte. S\u00e9 que tu coraz\u00f3n est\u00e1 cerrado con muchos cerrojos.\u00a0 No puedo hacer nada preciosa, solo decirte que debes marcharte lejos. No podr\u00e1s contra el destino, pero int\u00e9ntalo. Ten cuidado, porque en tu vida habr\u00e1 otras sombras, sombras que te dejar\u00e1n sin aliento, pero tambi\u00e9n llegar\u00e1n luces que alegrar\u00e1n tu existencia. Aprov\u00e9chalas, vive por ellas.<\/p>\n<p>Por mi cara ca\u00edan l\u00e1grimas amargas, silenciosas. No pod\u00eda hablar, casi no pod\u00eda ni pensar.<\/p>\n<p>\u2014Vuelve a verme dentro de un mes, tal d\u00eda como hoy. Entonces te dir\u00e9 lo que tienes que hacer. Quiero que me acompa\u00f1es en el mejor d\u00eda de mi vida, s\u00f3lo te pido que est\u00e9s conmigo. \u00bfLo har\u00e1s?<\/p>\n<p>Lo hice y abr\u00ed mi coraz\u00f3n para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abre el coraz\u00f3n, me dijo. Mir\u00f3 por encima de mi hombro, como si hubiera alguien all\u00ed, sonri\u00f3 y muri\u00f3. Era muy vieja. 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