{"id":911,"date":"2010-05-31T23:25:43","date_gmt":"2010-05-31T21:25:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=911"},"modified":"2010-05-31T23:25:43","modified_gmt":"2010-05-31T21:25:43","slug":"256-la-sonrisa-del-perdedor-por-diogenes-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=911","title":{"rendered":"256- La sonrisa del perdedor. Por Di\u00f3genes-2"},"content":{"rendered":"<p>Hay recuerdos de los que no podemos escapar, por mucho que lo deseemos.\u00a0 Aunque sean dolorosos, se agarran a nuestra alma y a nuestra memoria.\u00a0\u00a0 Esta es la historia de uno de esos recuerdos, de los que no quiero ni podr\u00e9 despegarme jam\u00e1s.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todos.\u00a0 Todos hablaban en aquellos d\u00edas de lo mismo. Unos con alegr\u00eda y otros bajando la cabeza; algunos entre susurros y a voz en grito los dem\u00e1s, pero el tema de conversaci\u00f3n era el mismo all\u00e1 donde ibas.\u00a0 La guerra hab\u00eda terminado.\u00a0 Hab\u00eda llegado el momento que muchos deseaban y otros tem\u00edan.\u00a0\u00a0\u00a0 Pero la noticia se hab\u00eda confirmado: ya no hab\u00eda guerra.\u00a0 Y la hab\u00edamos perdido, de eso tampoco cab\u00eda duda.\u00a0 Nadie sab\u00eda cu\u00e1l era el camino que aun deb\u00edamos de\u00a0 recorrer hasta recobrar nuestras vidas y, sobre todo, a aquellos que quer\u00edamos.<\/p>\n<p>Poco a poco, la ciudad fue cambiando.\u00a0 Gente que hac\u00eda tiempo a la que no ve\u00edamos, apareci\u00f3 de repente, volvieron con la misma rapidez y premura con la que otros comenzaron a desaparecer.\u00a0 Los soldados que ocuparon casas, colegios, nuestras calles y parques,\u00a0 y que hab\u00edan hecho de nuestro hogar su cuartel, emprendieron la retirada, recogieron sus pertrechos, y sin apenas ruido, abandonaron la ciudad.<\/p>\n<p>En aquellos d\u00edas, aun viv\u00edamos todos juntos.\u00a0 De hecho, aun viv\u00edamos todos.\u00a0 Mi madre y mis dos hermanas, junto con mis dos abuelas, compart\u00edamos la casa de la plaza.\u00a0\u00a0 Durante los a\u00f1os de guerra, primos, t\u00edos y otros familiares m\u00e1s lejanos vinieron a vivir con nosotros, buscando la seguridad que en sus ciudades y casas les hab\u00eda sido arrebatada.\u00a0 Incluso hubo \u00e9pocas en las que por los pasillos de la casa me cruc\u00e9 con ni\u00f1os y personas de las que no sab\u00eda ni siquiera el nombre.\u00a0<\/p>\n<p>Cuando las noticias que anunciaban el fin de la guerra se confirmaron, todos, familiares y desconocidos, comenzaron a volver a sus casas,\u00a0 temerosos de lo que all\u00ed encontrar\u00edan, de lo que la guerra les habr\u00eda legado.\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestra casa se vaci\u00f3, los caminos se llenaron de personas que, caminando algunas y en los m\u00e1s variados e improvisados veh\u00edculos otras, emprendieron el retorno, buscando una esperanza, una nueva oportunidad.<\/p>\n<p>En uno de esos caminos, en alguno de esos transportes, nuestra madre nos dijo que \u00e9l volv\u00eda a casa.\u00a0 Nuestro padre.\u00a0 No sab\u00eda cu\u00e1nto tardar\u00eda, ni qu\u00e9 d\u00eda se abrir\u00eda la puerta, pero las noticias eran claras: hab\u00eda sobrevivido y volv\u00eda con nosotros.<\/p>\n<p>Nuestros recuerdos de \u00e9l eran pocos, lejanos y difuminados.\u00a0 Tres a\u00f1os nos separaban de su \u00faltimo abrazo y del beso con que se despidi\u00f3 de nosotros.\u00a0 Nuestra madre, cada poco tiempo, nos refrescaba la memoria y el coraz\u00f3n sacando de una vieja caja met\u00e1lica montones de fotos, con las que reconstru\u00edamos por unos minutos un mundo que el humo, el miedo y la violencia se empecinaban en arrebatarnos.\u00a0 Im\u00e1genes llenas de la nostalgia del blanco y negro en unos cartones viejos, troquelados, que nos mostraban recuerdos de fiestas, navidades, cumplea\u00f1os, y que cumplieron con \u00e9xito su tarea de sitiar y vencer al olvido.<\/p>\n<p>Mi padre era una persona profundamente enamorada de su familia.\u00a0 Todo el tiempo que pasaba con nosotros siempre le parec\u00eda poco.\u00a0 Continuamente, buscaba lugares a los que ir de excursi\u00f3n, actividades que realizar, o nos contaba algunas de las historias que iba leyendo en sus inseparables libros.\u00a0 No era una persona particularmente afectuosa, ni siquiera alegre, pero sus gestos, su dedicaci\u00f3n a lograr la felicidad de los suyos, eran la mejor prueba del afecto incondicional que nos profesaba.<\/p>\n<p>De entre las historias que nos relataba, hab\u00eda una que era mi favorita: la leyenda de Prometeo, el hombre que rob\u00f3 el fuego del cielo a los dioses, para entreg\u00e1rselo a los hombres.\u00a0 Zeus lo castig\u00f3 encaden\u00e1ndolo a una roca, y cada d\u00eda enviaba a un \u00e1guila para que devorara su h\u00edgado que, al ser Prometeo inmortal, volv\u00eda a crecer, para que al d\u00eda siguiente se repitiera id\u00e9ntico castigo.\u00a0 Todo por desafiar a los dioses, por demostrarles que los sue\u00f1os de un hombre tambi\u00e9n merec\u00edan cobrar vida.<\/p>\n<p>No me cansaba de o\u00edr aquella leyenda de su boca; \u00e9l, que normalmente era una persona serena, se transformaba cuando nos hablaba del arrojo y el valor, de la generosidad del sacrificio de Prometeo.\u00a0 La pasi\u00f3n, la emoci\u00f3n brillaban en sus ojos y en su voz, con tanta intensidad, que lograba que mis hermanas y yo termin\u00e1ramos con un nudo en la garganta cuando llegaba al final de la historia.\u00a0<\/p>\n<p>&#8211; Tuvo que dolerle mucho a Prometeo, \u00bfverdad, padre? -le pregunt\u00e9-.<\/p>\n<p>&#8211; Si, s\u00ed que le doli\u00f3, desde luego.\u00a0 El castigo de Zeus fue horrible.\u00a0 Pero \u00e9l lo acept\u00f3.\u00a0 Fue el precio que tuvo que pagar por desafiarlo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY llor\u00f3 mucho? -dijo mi hermana Gloria, con voz lastimera.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfLlorar? -respond\u00eda mi padre-. No, nunca llor\u00f3, jam\u00e1s.\u00a0 Al contrario, sonre\u00eda, a pesar de todo, sonre\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY c\u00f3mo lo hac\u00eda, si le dol\u00eda tanto? -insist\u00eda yo, impresionado.<\/p>\n<p>Entonces, nos miraba, y nos regalaba una de sus sonrisas, escasas, pero valiosas, llenas de luz.<\/p>\n<p>&#8211; Era f\u00e1cil, os dir\u00e9 el secreto.\u00a0 Pensaba en aquellos a quienes quer\u00eda, por quienes hab\u00eda realizado su sacrificio.\u00a0 El dolor no era entonces tan intenso, y sonre\u00eda.\u00a0 Y cuando sonre\u00eda, el dolor aflojaba aun m\u00e1s.\u00a0 Y as\u00ed, d\u00eda tras d\u00eda, venc\u00eda su miedo y su dolor, hasta que el \u00e1guila, un d\u00eda no volvi\u00f3 para devorar su h\u00edgado. Y Prometeo fue liberado.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY el fuego? -pregunt\u00f3 mi hermana Teresa.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEl fuego?\u00a0 \u00bfNo lo sabes? -respond\u00ed yo a su duda, mirando a mi padre, que me sonri\u00f3, mientras asent\u00eda con la cabeza-.\u00a0\u00a0 El fuego, desde entonces, fue nuestro.<\/p>\n<p>El d\u00eda que tras ser reclutado, tuvo que marchar al frente, se despidi\u00f3 en la puerta de casa.\u00a0 No fue una despedida triste, de eso se encarg\u00f3 \u00e9l.\u00a0 Nos anim\u00f3 con palabras llenas de vigor, enumerando todas las cosas que \u00edbamos a hacer juntos cuando volviera.\u00a0 S\u00f3lo ser\u00edan unas semanas, quiz\u00e1s unos meses a lo sumo.\u00a0\u00a0 Ahora, con la mirada de un adulto, recuerdo la cara de mi madre, sus ojos glaucos, acuosos, y c\u00f3mo sigui\u00f3 el juego a mi padre para que no vi\u00e9ramos su partida como una despedida, sino simplemente como un hasta pronto.\u00a0 Su \u00faltimo abrazo fue para mi madre, y las \u00faltimas palabras que escuch\u00f3 antes de su partida fueron las suyas: \u201cTe quiero, Gabriel\u201d.<\/p>\n<p>Eran d\u00edas en los que se promet\u00eda lo imposible, en los que se viv\u00eda en el vac\u00edo de un futuro que no sab\u00edamos si iba a llegar.\u00a0 Aquella\u00a0 promesa de ni\u00f1os, fue hecha con la sencillez de las palabras que s\u00f3lo pueden vivir en el territorio de la infancia; tuvo la belleza de las cosas ef\u00edmeras ning\u00fan adulto la\u00a0 hubiera cre\u00eddo.\u00a0\u00a0 Pero result\u00f3 cierta, y ahora, tras el fin de la guerra, tras ser derrotado, nuestro padre volv\u00eda a casa, con nosotros, para siempre.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, nuestra madre prepar\u00f3 su mejor vestido, pint\u00f3 sus labios, nos pein\u00f3, y mand\u00f3 a mis hermanas al jard\u00edn a coger unas flores con las que preparar un ramo de bienvenida; arregl\u00f3 la casa para que cuando nuestro padre traspasara su umbral, se convirtiera de nuevo en un hogar.<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana, el ruido de un cami\u00f3n aproxim\u00e1ndose nos puso alerta.\u00a0 Se detuvo en el centro de la plaza, y poco a poco, fueron descendiendo de \u00e9l varios soldados ataviados aun con su uniforme, cargados con su mochila, y con el cansancio dibujado en su rostro.\u00a0 Fuimos reconociendo a varios de ellos, con dificultad.\u00a0 No s\u00f3lo hab\u00edan pasado varios a\u00f1os desde que los que eran nuestros vecinos hab\u00edan abandonado sus casas, sino que adem\u00e1s la guerra les hab\u00eda arrebatado momentos, sensaciones, que nunca volver\u00edan.\u00a0 El ansia de intentar recuperarlos asomaba en sus semblantes,\u00a0 mientras encaminaban el paso hacia sus hogares.<\/p>\n<p>Uno de los soldados, tras despedirse de sus compa\u00f1eros,\u00a0 se dirigi\u00f3 hacia nuestra casa.\u00a0 Nuestra madre nos dijo que esper\u00e1ramos dentro, mientras sal\u00eda a su encuentro.\u00a0\u00a0 Entonces no entendimos por qu\u00e9 ten\u00edamos que esperar, pero as\u00ed lo hicimos.\u00a0 Era su momento, y lo necesitaban a solas.<\/p>\n<p>Por la ventana, a trav\u00e9s de los visillos y empuj\u00e1ndonos los unos a los otros, vimos como aquel soldado se deten\u00eda ante nuestra madre.\u00a0 Ambos se miraron un instante que dur\u00f3 un mundo, antes de abrazarse, en silencio.\u00a0 Cuando dejaron de hacerlo, y mientras ella acariciaba su rostro, se\u00f1al\u00f3 con la mano hacia la casa, donde est\u00e1bamos esperando.\u00a0 No hizo falta nada m\u00e1s para que sali\u00e9ramos a la carrera a abrazar a nuestro padre.<\/p>\n<p>Dej\u00e9 primero a mis hermanas que lo hicieran, mientras lloraban de alegr\u00eda.\u00a0 Cuando me acerqu\u00e9 a \u00e9l, busqu\u00e9 en el rostro del soldado que me contemplaba a mi padre, pero no lo encontr\u00e9.\u00a0 \u00bfEra \u00e9l?<\/p>\n<p>La barba de varias semanas, el polvo de mil caminos, las sombras en los ojos que hab\u00edan visto tantas atrocidades, dej\u00f3 paso a una sonrisa que conoc\u00eda bien, que me hab\u00eda acompa\u00f1ado siempre, cada vez que cerraba mis ojos y recordaba las leyendas de Prometeo.<\/p>\n<p>No tuve ninguna raz\u00f3n para no dejar libres, por fin, a mis l\u00e1grimas. Y abrazarlo.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; o O o&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>En los d\u00edas siguientes, nuestro padre descans\u00f3 y durmi\u00f3; vimos como buscaba con la mirada rincones conocidos que le devolvieran la vida que hab\u00eda disfrutado y que le hab\u00edan robado durante esos a\u00f1os.\u00a0 Poco a poco, la fue recuperando, todos la fuimos recuperando.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os siguientes fueron duros, dif\u00edciles.\u00a0 Hubo que reconstruir un pa\u00eds vencido.\u00a0 Mi padre volvi\u00f3 enfermo, las heridas que hab\u00eda recibido en el frente y que no fueron curadas adecuadamente, se unieron a las que no se pod\u00edan ver, y que quiz\u00e1s nunca cicatrizar\u00edan.<\/p>\n<p>Casi al a\u00f1o de su vuelta, nuestro padre volvi\u00f3 a dejarnos, pero sin que esta vez pudiera prometernos regresar.\u00a0 Recuerdo que los d\u00edas antes de su muerte, fueron aquellos en los que m\u00e1s sonri\u00f3, en los que m\u00e1s feliz lo vi.\u00a0 Su sonrisa, como la de Prometeo, venc\u00eda el dolor.\u00a0 La sonrisa de un hombre que fue vencido, pero que nunca fue derrotado.<\/p>\n<p>Cuando crec\u00ed, deje mi casa, fui a estudiar fuera, y decid\u00ed que nunca volver\u00eda.\u00a0 Mis hermanas y mi madre se reunieron al poco tiempo conmigo en otra ciudad, y decidimos dejar atr\u00e1s aquellos tiempos extra\u00f1os y duros, pero sin renunciar nunca a nuestros recuerdos, por dolorosos que fueran.\u00a0 Nos un\u00edan, nos hac\u00eda fuertes.\u00a0 Para bien o para mal, eran nuestro legado.<\/p>\n<p>Desde entonces, han pasado muchos a\u00f1os.\u00a0 Mi generaci\u00f3n tambi\u00e9n tuvo su propia guerra, sus propias cicatrices, sus propias pesadillas.\u00a0 Tambi\u00e9n perdimos nuestra contienda.\u00a0 Algunos tuvieron suerte; otros sobrevivimos, conocimos historias que nadie deber\u00eda haber escuchado jam\u00e1s,\u00a0 por las que hubi\u00e9ramos entregado nuestra propia vida para que hubieran sido inventadas.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando decid\u00ed volver a casa, cuando necesit\u00e9 recorrer de nuevo el sendero de aquellos d\u00edas.<\/p>\n<p>Visit\u00e9 la tumba de mi padre.\u00a0 Una l\u00e1pida en la que apenas se le\u00eda su nombre y unas fechas casi borradas por la lluvia.\u00a0 La hierba cubr\u00eda lugares de la piedra, luchando por tener su lugar en el tiempo.<\/p>\n<p>Me encamin\u00e9 a buscas a uno de los marmolistas que hab\u00edan puesto su negocio a la entrada del camposanto, y encargu\u00e9 una nueva l\u00e1pida para mi padre.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 texto desea usted poner? -me pregunt\u00f3 el artesano.<\/p>\n<p>\u00a0Recit\u00e9 el nombre y las fechas de nacimiento y muerte.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfAlgo m\u00e1s?<\/p>\n<p>No necesit\u00e9 pensarlo mucho.<\/p>\n<p>&#8211; Si, d\u00e9jeme algo para escribir, por favor.<\/p>\n<p>Me alarg\u00f3 papel y l\u00e1piz, y cuando termin\u00e9, se lo devolv\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211; En una semana, estar\u00e1 terminada y colocada -me asegur\u00f3-.<\/p>\n<p>Volv\u00ed al cementerio tras el plazo convenido, y busqu\u00e9 la l\u00e1pida, nueva, brillante.\u00a0 Le\u00ed el texto y comprob\u00e9 que era correcto.\u00a0<\/p>\n<p>Hay recuerdos que no puedo ni quiero olvidar, aunque me duelan.\u00a0 Los necesito para saber que estoy vivo, para sentir que la luz del sol, cuando me acaricia el rostro, es por alguna raz\u00f3n.\u00a0 Antes de irme, volv\u00ed a leer, y cerrando los ojos, busqu\u00e9 en mi memoria una sonrisa, mientras acariciaba con mis dedos las letras grabadas en la piedra.<\/p>\n<p><em>\u201cA mi padre, que rob\u00f3 el fuego del cielo por m\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay recuerdos de los que no podemos escapar, por mucho que lo deseemos.\u00a0 Aunque sean dolorosos, se agarran a nuestra alma y a nuestra memoria.\u00a0\u00a0 Esta es la historia de uno de esos recuerdos, de los que no quiero ni podr\u00e9 despegarme jam\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/911"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=911"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/911\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}