{"id":934,"date":"2010-05-31T23:56:19","date_gmt":"2010-05-31T21:56:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=934"},"modified":"2010-05-31T23:56:19","modified_gmt":"2010-05-31T21:56:19","slug":"264-el-senyoret-por-violeta-neroli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=934","title":{"rendered":"264- El Senyoret. Por Violeta Nerol\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>Si hubiera sabido que iba a ser presa de la nocturnidad, y que alguien iba a velar mi sue\u00f1o, tal vez habr\u00eda entrado en aquel pueblo despierta. Mat\u00edas estaba enfadado con lo del fin de semana, pero no hab\u00eda podido hacer nada para evitar el encargo.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0Mi jefe lo hab\u00eda \u00absugerido\u00bb con ese tono que le conoc\u00eda y que no pod\u00eda pasar por alto, era una orden, camuflada de favor personal. Todo era un tanto peculiar, no era un caso como tal, no hab\u00eda demanda, al parecer solo se trataba de una mediaci\u00f3n, de ah\u00ed que tuviera que ser en fin de semana. El p\u00e1rroco del pueblo hab\u00eda sido compa\u00f1ero de estudios de mi jefe en los jesuitas,\u00a0 la lealtad era muy importante para \u00e9l, pero por supuesto no iba a ser \u00e9l, quien mediara, la implicaci\u00f3n personal, \u00abya me entiendes..\u00bb, fue su \u00faltima frase. El\u00a0 \u00a0\u201csenyoret\u201d del pueblo, ten\u00eda en su casa familiar, una casona grande, vestigio de la \u00e9poca de esplendor, la talla de la Virgen del Amparo, patrona del pueblo, virgen que cada a\u00f1o en las fiestas patronales, se desplazaba a la Iglesia, para salir en procesi\u00f3n. Durante el resto del a\u00f1o, unas feligresas devotas se ocupaban de hacer las tareas de camareras de la virgen, mantenerla limpia, restaurar sus ropas, y tenerla siempre con flores.<\/p>\n<p>\u00a0Toda esa labor resultaba m\u00e1s complicada al encontrarse dentro de una capilla particular, y ah\u00ed estaba mi trabajo, mediar para que el \u201csenyoret\u201d aceptara que la talla se trasladara para siempre a la Iglesia, haciendo menci\u00f3n con una peque\u00f1a inscripci\u00f3n, agradeciendo a su familia la custodia durante tantos a\u00f1os y su posterior donaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El pueblo estaba situado en la Marina Alta, era un lugar tranquilo, aunque invadido por el turismo cercano, y sus gentes al mismo tiempo que se mostraban abiertas, guardaban celosamente su arraigo. Llegu\u00e9 alrededor de las 18.00 del s\u00e1bado tarde, ese hab\u00eda sido el motivo que enfad\u00f3 Mat\u00edas, era incapaz de entender porque una cita de trabajo ten\u00eda lugar en s\u00e1bado, y m\u00e1s a\u00fan cuando supo que pasar\u00eda la noche, pero estaba acostumbrada a trabajos \u00abraros\u00bb con mi jefe. Me dirig\u00ed al despacho parroquial, all\u00ed ten\u00eda mi primera entrevista con el p\u00e1rroco, \u00e9l deb\u00eda contarme los pormenores, despu\u00e9s cenar\u00eda en la casona con el \u201csenyoret\u201d, la otra parte, la casa funcionaba como albergue rural, aunque seg\u00fan mi informaci\u00f3n, el pueblo entero la boicoteaba, y no deb\u00eda irles muy bien, cosa que a su propietario no parec\u00eda importarle mucho, su gran fortuna permit\u00eda seguirla manteniendo. El p\u00e1rroco, no estaba, la se\u00f1ora bajita que me abri\u00f3 la puerta, puso cara circunspecta al decirme que una urgencia le tendr\u00eda alejado esa tarde del pueblo, a\u00f1adiendo -\u00abcampanas a muerte, \u00bfme entiende usted se\u00f1orita?-, le expliqu\u00e9 el motivo de mi visita, a lo que me remiti\u00f3 a la casona, al parecer no esperaba que D. Jenaro volviera antes de la medianoche. Indic\u00e1ndome el camino que deb\u00eda tomar se despidi\u00f3 de mi con una sonrisa extra\u00f1a \u00abTirali, Aix\u00f3 es bufar en caldo gelat, el senyoret es un borinot\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0La casona, era impresionante, un palacete de unos 2000 m., rodeado de un frondoso jard\u00edn, con dos palmeras franqueando la entrada,\u00a0 un hombre me esperaba en la puerta. Me impresion\u00f3 su voz, siempre pensaba que la voz era mejor carta de presentaci\u00f3n que el aspecto, y en este caso, ambos concordaban. Desde el primer instante me sent\u00ed acogida calidamente, me entreg\u00f3 la llave de mi habitaci\u00f3n y me acompa\u00f1\u00f3 hasta la puerta, despidi\u00e9ndose con esa frase tantas veces escuchada en el cine \u00abla cena se servir\u00e1 a las 9\u00bb, y me quedaron tantas preguntas en los labios, que su sonrisa respondi\u00f3 en un segundo.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n no me\u00a0 sorprendi\u00f3, porque todo en ella era esperado, la cama alta de hierro, las contraventanas, los cortinones, la descalzadora, el olor a azahar. Para\u00a0mi tranquilidad comprob\u00e9 que la habitaci\u00f3n contaba con cuarto de ba\u00f1o completo, por un momento pens\u00e9 que tendr\u00eda que salir a aquel largo y oscuro pasillo,\u00a0 empec\u00e9 por una ducha r\u00e1pida, prefer\u00eda cambiarme y bajar a ver la casa aunque no fueran las 9.<\/p>\n<p>La cena la sirvi\u00f3 una dulce ancianita vestida de negro y mi anfitri\u00f3n fue contando la historia de su familia, de la casa, y de la talla, que me hab\u00eda llevado hasta all\u00ed. La propiedad de esta se remontaba a 1885, fecha en la que la familia Mons mando tallarla a un artesano de Valencia, para sustituir la existente m\u00e1s peque\u00f1a y de menor calidad, pero la matriarca del momento exigi\u00f3 que siempre estuviera ubicada en la capilla de la casa. Me aclar\u00f3 que no estaba dispuesto a faltar al deseo de su antepasada, argumentando que cada generaci\u00f3n se hab\u00eda visto obligado a cumplir este deseo. Y llegado ese punto, a\u00f1adi\u00f3 como de soslayo una frase en voz bajita \u00abimagino que ya sabr\u00e1 lo de la maldici\u00f3n\u00bb. Por supuesto le aclar\u00e9 que no sab\u00eda nada de eso, y empec\u00e9 mi disertaci\u00f3n sobre los motivos de mi visita, barajando todo tipo de posibilidades que el pueblo le ofrec\u00eda en cuanto a la disponibilidad de la talla en determinadas fechas, los agradecimientos p\u00fablicos, \u00a0el bien que har\u00eda a su vecindad, y cuantas cosillas por el estilo se me hab\u00edan ocurrido. Ferran me miraba calido, entendiendo cada cosa que dec\u00eda, y en su mirada fui viendo que nada iba a hacerle cambiar de opini\u00f3n, as\u00ed que las palabras fueron extingui\u00e9ndose, apag\u00e1ndose, como si hubiera olvidado el motivo por el que me encontraba all\u00ed. El magnetismo de la mirada de Ferran, cre\u00f3 un campo alrededor de mi memoria, un campo donde no hab\u00eda un antes, una laguna en el tiempo, un gran charco en mi memoria, solo escuch\u00e9 su voz. Durante todos estos a\u00f1os su familia hab\u00eda cre\u00eddo que si alguien se desprend\u00eda de la virgen su alma vagar\u00eda incansable hasta restablecerla, nadie sab\u00eda el porqu\u00e9 de esa maldici\u00f3n pero inexplicablemente todos acataban el deseo de Do\u00f1a Herminia, una mujer con una fuerte personalidad, que al parecer no creyendo que sus descendientes cumplieran su deseo, invento esa maldici\u00f3n. Me parec\u00eda inveros\u00edmil que hoy d\u00eda siguieran creyendo que eso pod\u00eda ocurrir, pero cada vez que Ferran dejaba caer su mirada sobre m\u00ed, ve\u00eda in\u00fatil la petici\u00f3n de Don Jenaro y el pueblo. Cuando la ancianita nos sirvi\u00f3 el postre y una infusi\u00f3n, se despidi\u00f3, dej\u00e1ndome una sensaci\u00f3n de estar indefensa ante la mirada de Ferran. Y lo estaba, indefensa cuando en la puerta de mi habitaci\u00f3n al despedirnos y besar mi mano, la otra se peg\u00f3 a mi cintura, como si no existiera la diferencia entre su piel y la m\u00eda, se derriti\u00f3 y fui notando como bajaba liquida por mis caderas, y volv\u00ed a encontrarme nadando en esa laguna intemporal, en la que no quer\u00eda saber ni o\u00edr nada que no fueran sus susurros.<\/p>\n<p>\u00a0La ma\u00f1ana siguiente despert\u00e9 con un aroma a azahar y un recuerdo vago de lo que hab\u00eda ocurrido la noche anterior, demasiado vago para estar tan reciente. Baj\u00e9 al comedor dispuesta a desayunar y tratar la negociaci\u00f3n, no pod\u00eda creer que todo se fuera al traste, que hubiera sido capaz de caer en las redes de este hombre, se supone que ten\u00eda que convencerle, que hab\u00eda que negociar, que tenia que volver con una virgen como trofeo, en cambio hab\u00eda despertado rodeada de flores y con la piel repleta de estigmas y polen.<\/p>\n<p>El caf\u00e9 en esa casa no era tan negro como las esperanzas que ten\u00eda acerca de mi trabajo, no sirvi\u00f3 el desayuno la misma mujer de la noche anterior, era tambi\u00e9n entrada en a\u00f1os, \u00a0pero m\u00e1s arisca, con un acento cerrado apenas ininteligible, solo acert\u00e9 a entender \u00abEl senyoret baixara de seguida\u00bb aunque sab\u00eda que algo m\u00e1s hab\u00eda mascullado. Cuando degustaba mi segunda tostada, irrumpi\u00f3 \u00a0un se\u00f1or en el comedor, disculp\u00e1ndose por la tardanza y por haberme dejado sola la noche anterior, pens\u00e9 que era el p\u00e1rroco y no me gust\u00f3 demasiado la idea, me iba a resultar incomodo el desayuno con ambos contrincantes y yo respirando a\u00fan azahar, pero seg\u00fan iba \u00a0hablando tuve que interrumpirle &#8211; Disculpe es usted D. Jenaro, \u00bfverdad? &#8211;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0 &#8211; No, por dios, siento haberla confundido, usted no tiene porque conocerme, para m\u00ed ha sido m\u00e1s f\u00e1cil saber quien es usted, soy \u00a0Ferran Mons &#8211;<\/p>\n<p>Estaba desconcertada. As\u00ed que pregunt\u00e9 por su hijo. Mi desconcierto fue en aumento, su \u00fanica hija viv\u00eda en Londres, intente tranquilizarme, de lo que estaba segura es que este hombre no era con quien hab\u00eda cenado, ni por supuesto el hombre \u00a0que me lleno la piel de azahar, no era el hombre que me susurr\u00f3 letan\u00edas nocturnas en esa gran cama de hierro, ni el hombre que atraves\u00f3 mi cintura para adherirse a mi cadera. No era, simplemente no era. Cuando mentalmente hube ordenado en mi cabeza lo que quer\u00eda decir, le relat\u00e9 todo desde mi llegada, omitiendo el final de la noche.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0 &#8211; Se\u00f1orita, he llegado esta ma\u00f1ana de Madrid, intente avisar a su jefe, pero ante la imposibilidad de contactar con \u00e9l, lo m\u00e1s que pude fue hacer que Rosa le preparar\u00e1 la cena y una habitaci\u00f3n, pens\u00e9 que aprovechar\u00eda para charlar con D. Jenaro , puesto que necesitar\u00e1 hablar con \u00e9l, pero el p\u00e1rroco es un viejecito, nada parecido a un atractivo hombre de unos 40 a\u00f1os, no tengo ni idea con quien ceno anoche, no hay hu\u00e9spedes y no creo que nadie se haya colado en la casa esta noche. Todo esto es incomprensible. &#8211;<\/p>\n<p>Intent\u00e9 no prestarle mas atenci\u00f3n a lo ocurrido, y me centr\u00e9 en intentar esclarecer algo sobre la cesi\u00f3n, pero mi capacidad de asombro no hab\u00eda llegado al limite, el fin de semana pretend\u00eda estar cuajado de extra\u00f1ezas, el nuevo Ferran sentenci\u00f3 el asunto de mi visita cuando me hizo saber que le era imposible ceder la talla puesto que no estaba desde hacia un par de a\u00f1os. \u00bfQue estaba ocurriendo en ese pueblo?, nadie me dijo que los dos \u00faltimos a\u00f1os no hubieran sacado a la virgen. Seg\u00fan Ferran, el pueblo entero cre\u00eda que \u00e9l guardaba la talla con la intenci\u00f3n de no cederla, pero nada m\u00e1s lejos, dos a\u00f1os atr\u00e1s, a la vuelta de un viaje a Londres, encontr\u00f3 a Rosa llorando, alterada y murmurando &#8211;\u00a0\u00abha tornat a fer-ho, el senyoret ha tornat a fer-ho\u00bb- . A mi pregunta de que es lo que hab\u00eda vuelto a hacer, Ferran simplemente me dijo, &#8211; S\u00edgame- .<\/p>\n<p>Entramos en la capilla, una preciosidad neog\u00f3tica de caoba, y all\u00ed en el centro, erguida, impasible, vigilante, atenta a cualquier nocturnidad, majestuosa, una lechuza parda disecada. \u00a0Ferran me explic\u00f3 que no se encontr\u00f3 explicaci\u00f3n a aquello, lo mantuvo en secreto, no le vendr\u00eda nada bien al pueblo, otra historia m\u00e1s de fantasmas, que era lo que Rosa intent\u00f3 hacerle creer, dec\u00eda que cada vez que alguien intentaba sacar la talla de la casa, El senyoret romp\u00eda los planes de alguna forma, Ferran Cant\u00f3 Mons, hijo de D. \u00aa Herminia. Corr\u00eda la leyenda que al intentar vender la talla, un extra\u00f1o accidente en una escalera acabo con \u00e9l, y desde entonces vagaba por la casa custodiando la Virgen.<\/p>\n<p>En estos dos a\u00f1os nadie hab\u00eda entrado en la capilla, por lo que nadie sab\u00eda que la Virgen estaba desparecida, y as\u00ed pretend\u00eda el actual propietario de la casa, no quer\u00eda que sobre su propiedad cayera el titulo de casa encantada, y estaba convencido que en alg\u00fan momento iba a volver a aparecer la talla. Sent\u00eda haberme hecho ir hasta all\u00ed, pero deb\u00eda comprender que la situaci\u00f3n no era como para hab\u00e9rsela explicado a mi jefe por tel\u00e9fono, ped\u00eda nuestra discreci\u00f3n. D. Jenaro \u00a0ser\u00eda f\u00e1cil de enga\u00f1ar, a Ferran no le importaba los motivos a dar, solo quer\u00eda que se dejara el tema dormido.<\/p>\n<p>En cuanto a m\u00ed, entend\u00ed todo, en el instante en que junto \u00a0a la observadora lechuza, vi unos ojos envolventes, y percib\u00ed un aroma a azahar que iba penetrando por los poros de mi piel. El fin de semana termin\u00f3 y afuera la lechuza ululaba sinti\u00e9ndose vencedora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hubiera sabido que iba a ser presa de la nocturnidad, y que alguien iba a velar mi sue\u00f1o, tal vez habr\u00eda entrado en aquel pueblo despierta. 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