{"id":979,"date":"2010-06-01T11:11:58","date_gmt":"2010-06-01T09:11:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=979"},"modified":"2010-06-01T11:11:58","modified_gmt":"2010-06-01T09:11:58","slug":"278-apocalipsis-por-don-amaranto-valcarcel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=979","title":{"rendered":"278- Apocalipsis. Por Don Amaranto Valc\u00e1rcel"},"content":{"rendered":"<p>No hubo trompetas ni sellos. O, si los hubo, no fueron siete sellos sino cinco, uno por cada sentido, y se cerraron en lugar de abrirse.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No s\u00e9 con exactitud cu\u00e1ndo comenz\u00f3. Dicen que uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde. Y a veces, a\u00f1adir\u00eda, ni siquiera entonces. Lo que s\u00ed es seguro es que fue poco despu\u00e9s de empezar el tratamiento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Var\u00f3n blanco, 37 a\u00f1os. Parkinson. Dios me mostraba su retorcida sonrisa, arruinando de un plumazo mi hasta entonces prometedora carrera de pianista. Y el neur\u00f3logo, un tal Dr. Lobato, me daba la noticia escondido tras su estudiada sonrisa tranquilizadora.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Est\u00e1 en su fase inicial. Naturalmente, no puedo garantizarle nada, pero existe un tratamiento experimental que\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Parkinson. Apenas pude concentrarme en lo que dijo a continuaci\u00f3n. Algo de un ensayo cl\u00ednico con nanonosequ\u00e9 que me ir\u00edan inyectando y que se encargar\u00edan de reparar las conexiones neuronales\u00a0 adecuadas, una a una. Al parecer hab\u00eda tenido \u00e9xito en ratas de laboratorio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Naturalmente, firm\u00e9 los papeles que me puso delante. \u00bfY qu\u00e9 otra cosa podr\u00eda haber hecho?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s, claro, deb\u00ed de atribuir los primeros s\u00edntomas a los peque\u00f1os incidentes de la vida cotidiana. Pero no era un resfriado lo que ten\u00eda cuando se me quem\u00f3 el besugo en el horno por San Valent\u00edn, ni iba absorto cuando aquella ambulancia casi me atropella.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dos o tres visitas a la cl\u00ednica m\u00e1s tarde, los efectos se hicieron m\u00e1s evidentes. Pero Susana lo interpret\u00f3 de otra manera.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00bfNo te ha gustado? \u2014dijo una noche con la cabeza apoyada en la palma de la mano.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014No, no es eso, cari\u00f1o, es que estoy nervioso por el concierto\u2026 \u2014respond\u00ed a\u00a0 unos ojos nada convencidos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y no era del todo mentira: \u00bfqui\u00e9n no lo estar\u00eda ante la perspectiva de que los dedos lo traicionaran a mitad del <em>Claro de Luna<\/em>, ante el aforo completo del Palau de la M\u00fasica? Lo que le ocult\u00e9, en cambio, fue que apenas hab\u00eda sentido nada. Y que hab\u00eda fingido el orgasmo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero no era por su culpa. Como tampoco lo fue que aquella lasa\u00f1a que prepar\u00f3 al d\u00eda siguiente me resultara ins\u00edpida. Poco a poco, desprecio a desprecio, Susana se fue apartando de m\u00ed, a medida que yo me apartaba de ella y del mundo. Finalmente no pudo m\u00e1s y me oblig\u00f3 a ir a un terapeuta.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para entonces yo hab\u00eda suspendido tres conciertos. No por el Parkinson, que apenas me molestaba, sino porque ya era incapaz de o\u00edr las octavas m\u00e1s graves y las m\u00e1s agudas, lo que hac\u00eda que casi todo el repertorio de Tchaikovski, Beethoven, Bach y Stravinski me sonara entrecortado. Todo a mi alrededor hab\u00eda perdido brillo y estaba te\u00f1ido de colores apagados y cenicientos. Susana me cog\u00eda la mano con fuerza, pero yo no notaba el tacto de sus suaves dedos m\u00e1s de lo que hubiera notado el de un pescado fr\u00edo. El m\u00e9dico me hizo preguntas que yo respond\u00ed como pude, e ignor\u00f3 mis protestas, diciendo que todo era psicosom\u00e1tico, que fisiol\u00f3gicamente no me ocurr\u00eda nada y que estaba m\u00e1s sano que un roble.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Supongo que el diagn\u00f3stico no pill\u00f3 por sorpresa a Susana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero no estaba deprimido. Estaba aterrorizado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tampoco entonces lo relacion\u00e9 con el tratamiento. Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Qu\u00e9 iron\u00eda. Yo me estaba quedando ciego, sordo y todo lo dem\u00e1s, y estaba demasiado asustado como para pensar en las causas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ver en blanco y negro no tiene el <em>glamour<\/em> del cine cl\u00e1sico. Sobre todo cuando adem\u00e1s tu visi\u00f3n se va reduciendo a un t\u00fanel cada vez m\u00e1s estrecho. Ajeno a cuanto me rodeaba, desde el mullido taburete hasta el aroma del sandwich que Susana me tra\u00eda religiosamente cada tarde, me refugi\u00e9 en el reconfortante blanco y negro de las teclas del piano.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero no dur\u00f3 mucho. Una a una, las notas graves y las agudas fueron desapareciendo, y las teclas correspondientes se cubrieron de polvo. Beethoven, Brahms, Satie, Vivaldi\u2026 todos se fueron, arrincon\u00e1ndome entre do<sub>3<\/sub> y mi<sub>4<\/sub>, con lo que s\u00f3lo habr\u00eda podido tocar <em>Fr\u00e8re Jacques<\/em> o alguna otra de esas piezas para principiantes que se reducen a una octava.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poco a poco, los sellos continuaron cerr\u00e1ndose, desgarrando mi conexi\u00f3n con la realidad. Es curioso: s\u00f3lo entonces, cuando ya era tarde para recuperarlas, comenc\u00e9 a extra\u00f1ar un sinf\u00edn de peque\u00f1os placeres que antes daba por sentados: el zumbido de la maquinilla de afeitar junto a mi o\u00eddo, los tonos rojizos y violetas del atardecer, el olor del pan reci\u00e9n hecho en mis paseos matinales, el hormigueo de la soda en el paladar, el roce de las s\u00e1banas reci\u00e9n planchadas\u2026\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sumido en un ocaso que parec\u00eda irreversible, no reaccion\u00e9 hasta lo de aquel documental. Refugiada como siempre frente al televisor, Susana contemplaba un grupo de aserradoras en el amazonas. Los \u00e1rboles iban cayendo ante aquellas termitas humanas hasta que la zona entera quedaba completamente yerma. S\u00f3lo entonces se me ocurri\u00f3 que aquellas diminutas m\u00e1quinas me estaban haciendo lo mismo a m\u00ed, hurgando en mi cerebro, destruyendo uno a uno los enlaces que me sujetaban al mundo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No me lo pens\u00e9 dos veces. Me pareci\u00f3 que Susana gritaba algo cuando sal\u00ed tambaleante, camino del hospital. Ignoro cuanto tiempo me llev\u00f3 recorrer aquellas cuatro manzanas sin sentir ambas piernas, ni cuantas veces tropec\u00e9 y me agarr\u00e9 a lo primero que pill\u00e9, ya fuera pared, farola o se\u00f1ora escandalizada.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una vez en la cl\u00ednica del Dr. Lobato, ni siquiera esper\u00e9 a que la enfermera me indicara el camino a la sala de espera. Irrump\u00ed en su despacho y comenc\u00e9 a gritarle tan agudo como pude \u2014de otro modo no me hubiera o\u00eddo a m\u00ed mismo\u2014, ech\u00e1ndole la culpa de lo que me suced\u00eda. Supongo que en alg\u00fan momento las piernas me fallaron y ca\u00ed al suelo, porque me encontr\u00e9 mirando al techo de repente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00a1Haga algo, maldita sea! \u2014le rogu\u00e9 desesperado\u2014. \u00a1S\u00e1queme esas malditas m\u00e1quinas de la cabeza!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me examin\u00f3, incr\u00e9dulo al principio. Luego dijo algo que no alcanc\u00e9 a o\u00edr por mucho que me esforc\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00bfMe oye? \u2014grit\u00f3 en un tono m\u00e1s alto\u2014. No hay nada que pueda hacer. Usted formaba parte del grupo de placebo\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su rostro, lo \u00faltimo que vi en mi vida, se debat\u00eda entre la sorpresa y el inter\u00e9s enfermizo por una dolencia completamente nueva y desconocida.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y entonces los sellos terminaron de cerrarse.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hubo trompetas ni sellos. O, si los hubo, no fueron siete sellos sino cinco, uno por cada sentido, y se cerraron en lugar de abrirse.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/979"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=979"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/979\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}