{"id":982,"date":"2010-06-01T11:16:05","date_gmt":"2010-06-01T09:16:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=982"},"modified":"2010-06-01T11:16:05","modified_gmt":"2010-06-01T09:16:05","slug":"279-pasion-criminal-por-bola-de-sebo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/?p=982","title":{"rendered":"279- Pasi\u00f3n criminal. Por Bola de sebo"},"content":{"rendered":"<p>Las ac\u00edculas diseminadas a su alrededor, el pu\u00f1al te\u00f1ido de sangre amamantando una legi\u00f3n de sedientas moscas y la desaguada tierra que apuntalaba su cuerpo en el pino hab\u00edan seducido su atenci\u00f3n tras la forzada interrupci\u00f3n del duelo.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El enmudecimiento del monte -af\u00f3nico en su intento imposible por evitar el desquite del camarada- y el sosiego que concede la escasez de energ\u00eda le hilaban un trance m\u00e1s soportable.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La hilera de procesionaria se trasladaba con desesperante lentitud, contagiada por el apresurado sol primaveral que requemaba el pinar. El pino que lo sustentaba sudaba y una densa y pegajosa gota de resina se mezcl\u00f3 con el fr\u00edo glacial de su frente. La est\u00fapida contemplaci\u00f3n de la milicia de orugas maniobrando para evitar un fruto de madera ba\u00f1ado en su sangre, lo dej\u00f3 exhausto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Record\u00f3 las primeras horas del d\u00eda, \u00faltimas de su existencia. El duelo interrumpido al alba. La mano en su vientre esforz\u00e1ndose en condenar el menor resquicio por donde la vida pudiera evadirse. Todav\u00eda pod\u00eda verlos correr hacia la nada. Eran tres. El rival y dos testigos. El esfuerzo por mantener el equilibrio le recompens\u00f3 con la \u00faltima imagen de la ciudad. Las figuras de los furtivos huyendo distorsionaban la perspectiva de las primeras casas de adobe. El canal segu\u00eda su ancestral curso y los pinos m\u00e1s cercanos parec\u00edan emerger de sus aguas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se so\u00f1\u00f3 a s\u00ed mismo caldeado por el sol del \u00faltimo verano. Remaba contracorriente por el curso de agua que separaba la ciudad del barrio. Barcas arrendadas en las calurosas tardes dominicales. Parejas acicaladas con solemnidad para festejar en el d\u00eda de holganza a las orillas del canal. Su compa\u00f1era de querencias y desdichas lo abrazaba. La sencilla tarea de impulsar la peque\u00f1a nave se hac\u00eda m\u00e1s fatigosa pero m\u00e1s placentera por el roce de su piel. Sentado enfrente, su camarada de acciones libertarias los acechaba con envenenada envidia. Inagotable en el intento de deslumbrar a su imposible deseo, interrump\u00eda por en\u00e9sima vez el cortejo de la pareja. Evocaba asaltos y estragos cometidos en com\u00fan contra el Estado. Despertaba en sus memorias escenas donde \u00e9l hab\u00eda sido el actor principal. Y consum\u00eda sus \u00faltimas probabilidades con falsas intenciones.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se so\u00f1\u00f3 a s\u00ed mismo hastiado y molesto por un proceder convertido en costumbre. Consigui\u00f3 evitar los confines del desprecio recre\u00e1ndose en el paso del tranv\u00eda por el puente que un\u00eda el barrio con la ciudad. Y aprovech\u00f3 la oscuridad del obligado cruce por el t\u00fanel para regalar una agazapada caricia. Era Agosto de 1935 y la lealtad a las convicciones comenzaba a ser derrotada por el conflicto de las pasiones.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sed. Se desvel\u00f3 con la aridez de su tierra taraceada en los labios. Trat\u00f3 de aferrarse al sue\u00f1o y pretendi\u00f3 alcanzar la cortina de agua que pend\u00eda de los remos y se escurr\u00eda hasta la superficie del canal. Un azafranado rayo de sol que ya se refugiaba tras el pinar y un tard\u00edo t\u00e1bano que se saciaba con comodidad en la herida de su abdomen lo devolvieron a una realidad cierta. Dedic\u00f3 la \u00faltima dosis de vigor en ahuyentar al insecto y protegerse del empecinado crep\u00fasculo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 So\u00f1\u00f3 despierto el principio del naufragio. La camarader\u00eda quebrantada por sospechas y celos inevitables. So\u00f1\u00f3 c\u00f3mo en el \u00faltimo a\u00f1o la terna se hab\u00eda cruzado en los caminos del rencor. C\u00f3mo descubri\u00f3, sin \u00e9xodos ni exilios, territorios nunca conocidos. Inapreciables fronteras que separaban el afecto y el dolor, la lealtad y la rivalidad. So\u00f1\u00f3 con su descomposici\u00f3n individual y el suplicio infligido a sus incondicionales. Y c\u00f3mo desemboc\u00f3 en tragedia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy, al amanecer de una primaveral y soleada ma\u00f1ana, los montes que asediaban la ciudad hab\u00edan sido testigos de un duelo pactado. El odio almacenado en emociones encontradas precedi\u00f3 al destello de un pu\u00f1al aniquilando una vida. La acerada hoja cumpli\u00f3 un eterno recorrido de ida y vuelta en el cuerpo del vencido. La nitidez de la imagen grabada en su retina y el desconcierto por la falta de dolor permanecieron hasta que la dorada estrella se exhibi\u00f3 \u00edntegra.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El primer rayo de una luna henchida de n\u00edvea blancura lo adormeci\u00f3 para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las ac\u00edculas diseminadas a su alrededor, el pu\u00f1al te\u00f1ido de sangre amamantando una legi\u00f3n de sedientas moscas y la desaguada tierra que apuntalaba su cuerpo en el pino hab\u00edan seducido su atenci\u00f3n tras la forzada interrupci\u00f3n del duelo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/982"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=982"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/982\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=982"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=982"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=982"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}