{"id":1041,"date":"2011-07-14T15:17:44","date_gmt":"2011-07-14T13:17:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=1041"},"modified":"2011-10-11T10:52:30","modified_gmt":"2011-10-11T08:52:30","slug":"152-el-naufrago-de-la-memoria-por-hiedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/152-el-naufrago-de-la-memoria-por-hiedra\/","title":{"rendered":"152- El na\u00fafrago de la memoria. Por Hiedra"},"content":{"rendered":"<p>Estaba corrigiendo ex\u00e1menes. No llevaba mucho tiempo, pero de pronto not\u00f3 un enorme cansancio y recost\u00f3 la cabeza en el respaldo del sill\u00f3n.<!--more--><\/p>\n<p>En la radio empez\u00f3 a sonar la Marcha H\u00fangara n\u00ba 5 de Brahms.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 los ojos y se sinti\u00f3 de pronto sumergido en un extra\u00f1o fluido que se mec\u00eda al ritmo caprichoso de los violines, como flotan las medusas y las algas arrastradas por las corrientes marinas.<\/p>\n<p>Cuando son\u00f3 el \u00faltimo acorde, volvi\u00f3 al examen que hab\u00eda dejado a la mitad, sobre la mesa. Mir\u00f3 con detenimiento las l\u00edneas que ten\u00eda ante sus ojos pero no fue capaz de entender nada.\u00a0 No es que el alumno tuviera mala letra, es que sencillamente aquellos trazos no ten\u00edan para \u00e9l ning\u00fan sentido. Pas\u00f3 las hojas y todas aquellas graf\u00edas eran igualmente incomprensibles.<\/p>\n<p>En un atisbo de alarma, casi de miedo, pareci\u00f3 entender el abismo que se abr\u00eda ante \u00e9l, y sin embargo, a\u00fan se sent\u00eda sumergido en un l\u00edquido espeso que le imped\u00eda alterarse.<\/p>\n<p>Alarg\u00f3 la mano y cogi\u00f3 uno de los libros de su mesa. Lo abri\u00f3 y observ\u00f3 con detenimiento aquellas l\u00edneas llenas de signos extra\u00f1os. Estaba observando con asombro aquellos puntitos que hab\u00eda encima de unos palitos cuando entr\u00f3 su mujer en el despacho y \u00e9l abri\u00f3 la boca para explicarle lo que le estaba sucediendo pero solo sali\u00f3 un ronco sonido gutural, casi un aullido de animal enjaulado. Rebusc\u00f3 en su cabeza con detenimiento y no encontr\u00f3 nada que pudiera expresar aquella pasmada mezcla de incomprensi\u00f3n y terror.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed\u00a0 fue todo muy confuso. Carreras, idas y venidas, caras de susto y hombres de bata blanca, mientras \u00e9l navegaba en su lento fluido, en un oc\u00e9ano mudo y sin oleaje, en el que\u00a0 no exist\u00edan las palabras.<\/p>\n<p>Le sigui\u00f3 a aquello un tiempo indefinido, una cantidad imprecisa de d\u00edas de primavera en el que \u00e9l esperaba sentado en el jard\u00edn de su casa, con una manta fina encima de las piernas, a que su mujer o sus hijos fueran a buscarle. Entonces se dejaba llevar d\u00f3cilmente a la mesa o a la cama. Y\u00a0 les respond\u00eda siempre con una sonrisa, que era el \u00fanico modo que hab\u00edan encontrado de expresar sus pensamientos, que ahora flotaban como enormes trozos de pan empapados en agua. Les miraba con afecto, a veces les agarraba con fuerza la mano, agradecido, pero incapaz de reconocerlos.<\/p>\n<p>Nunca sal\u00eda solo fuera de casa, ni siquiera a pasear por su barrio, porque luego era incapaz de volver.<\/p>\n<p>Poco a poco, le ense\u00f1aron de nuevo a hablar. Primero las vocales y luego las consonantes. Y por fin pudo encontrar aquellos sonidos que se hab\u00edan perdido m\u00e1s all\u00e1 del horizonte de su mar en calma y, con ellos, pudo formar palabras. Nada m\u00e1s que palabras sueltas, al principio, que \u00e9l rescataba con enorme esfuerzo de su encharcada memoria. Y despu\u00e9s de muchos d\u00edas, pudo hacer frases, con el mismo af\u00e1n con el que, en las primeras imprentas, se buscaba cada letra en los peque\u00f1os cajones de los tipos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s aprendi\u00f3 de nuevo a leer y a escribir y disfrut\u00f3, como nunca antes lo hab\u00eda hecho, dibujando cada sonido, atrapando con la punta del lapicero aquellas palabras que durante meses vagaron a la deriva por su cabeza.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n aprendi\u00f3 los n\u00fameros, la suma, la resta, y memoriz\u00f3, por segunda vez en su vida, las tablas de multiplicar.<\/p>\n<p>Ahora ya pod\u00eda quedarse s\u00f3lo en casa y, aunque se desorientaba, recorr\u00eda todos los espacios, el pasillo y las habitaciones, hasta que por fin llegaba al lugar al que quer\u00eda ir.\u00a0 Y en sus idas y venidas por aquel territorio cada vez m\u00e1s conocido, se paraba a observar con detenimiento todos los objetos que le rodeaban: llegaba hasta la mesa de la sala y se agachaba para mirar c\u00f3mo se hab\u00edan amachambrado las patas para unirlas al tablero. Todo para \u00e9l era un reino inc\u00f3gnito por descubrir, y para asombro de su familia, sobre todo le fascinaba lo relacionado con la carpinter\u00eda: las sillas, los cajones y las estanter\u00edas.<\/p>\n<p>Poco a poco fue recuperando sus recuerdos, peque\u00f1os\u00a0 trozos inconexos y flotantes de su vida anterior. La mayor\u00eda de las veces contaba recuerdos de cuando era peque\u00f1o, pero en trozos tan fragmentados, que apenas eran algo m\u00e1s que el paisaje asustado y azul que ilumina un rel\u00e1mpago en medio de una tormenta.<\/p>\n<p>Pero, para asombro de todos, empez\u00f3 a utilizar con absoluta precisi\u00f3n una gran cantidad de palabras relacionadas con las herramientas que se usaban hace a\u00f1os para trabajar la madera: el escoplo, la gubia, el gramil, la punta de trazar, el form\u00f3n, la barrena, el ensamble de espiga, el botador, la caja de ingletes, la escofina, la garlopa y la sierra de costilla.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando su familia empez\u00f3 a sospechar que no estaba recuperando su propia memoria, si no la de otra persona, porque \u00e9l nunca \u00a0hab\u00eda tenido otro oficio que el de profesor y jam\u00e1s se hab\u00eda aficionado al bricolage.<\/p>\n<p>Su hijo peque\u00f1o fue entonces al caj\u00f3n en el que guardaban aquellas fotos en blanco y negro, con los bordes mellados y amarillentos. Las puso delante de \u00e9l, encima de la mesa y todos se sentaron alrededor, expectantes. \u00c9l las cogi\u00f3 y las fue pasando en silencio, despacio al principio y luego cada vez m\u00e1s r\u00e1pido como si estuviera ansioso por encontrar alguna en concreto. Cuando lleg\u00f3 a la foto de la boda de sus abuelos se par\u00f3 en seco. La cogi\u00f3 entre sus manos y observ\u00f3 a su abuelo Arsenio, con un impecable traje negro, junto a la abuela Mar\u00eda, con un vestido blanco de talle bajo y un velo que no pod\u00eda ocultar su sonrisa.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nunca hubo en el pueblo una novia m\u00e1s bonita que mi Mar\u00eda \u00bfla veis? A\u00fan por debajo del velo le brillaban los ojos. Y cuando bail\u00e1bamos, bien juntos, en la plaza, \u00e9ramos un solo cuerpo al ritmo de la m\u00fasica\u2026<\/p>\n<p>Luego levant\u00f3 la vista y los mir\u00f3 uno por uno, desconcertado, buscando a alguien con la mirada.<\/p>\n<p>Rebusc\u00f3 de nuevo en la mesa, en la que estaban esparcidas las fotograf\u00edas en blanco y negro, hasta que encontr\u00f3 otra. En ella, los abuelos vestidos a\u00fan con el traje de novios,\u00a0 brindaban delante de la puerta de un negocio. Encima de la puerta, en letras muy grandes, podr\u00eda leerse:<\/p>\n<p>CARPINTER\u00cdA\u00a0 ARSENIO<\/p>\n<p>Levant\u00f3 la vista de la foto y una chispa de lucidez pareci\u00f3 brillar en la tristeza de sus ojos.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 ahora Mar\u00eda?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba corrigiendo ex\u00e1menes. 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