{"id":1178,"date":"2011-07-15T21:19:27","date_gmt":"2011-07-15T19:19:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=1178"},"modified":"2011-07-15T21:19:27","modified_gmt":"2011-07-15T19:19:27","slug":"178-una-senora-de-compania-por-mar-blanca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/178-una-senora-de-compania-por-mar-blanca\/","title":{"rendered":"178- Una se\u00f1ora de compa\u00f1\u00eda. Por Mar Blanca"},"content":{"rendered":"<p>La despert\u00f3 la calidez de la mano de su marido que suavemente la acariciaba la espalda y en un tono bajo, como quien teme molestar, le dec\u00eda que era la hora de levantarse, de empezar la jornada. Necesit\u00f3 un poco de tiempo para encontrarse m\u00e1s despejada y cuando lo estuvo salt\u00f3 de la cama. <!--more-->Tap\u00f3 su desnudez con una bata y se fue al cuarto de los ni\u00f1os a despertarlos. Cuando lo consigui\u00f3, los dej\u00f3 visti\u00e9ndose mientras ella baj\u00f3 a la cocina y empez\u00f3 con la tarea de preparar el desayuno. Primero apareci\u00f3 el m\u00e1s peque\u00f1o ya que era el m\u00e1s r\u00e1pido en vestirse. El otro, m\u00e1s perezoso lleg\u00f3 despu\u00e9s que el padre, que vest\u00eda un impecable traje azul oscuro. Terminaron casi todos al mismo tiempo y salieron de la casa hacia el coche. Como todos los d\u00edas, el padre les llevaba a la escuela y despu\u00e9s continuaba hasta su oficina.<\/p>\n<p>Disfrutaba a\u00fan la sensaci\u00f3n que le dejaron los besos que le obsequiaron al despedirse cuando se puso a recoger la cocina antes de meterse en el ba\u00f1o. Una vez all\u00ed, se tom\u00f3 su tiempo. Podr\u00eda considerarse un ba\u00f1o meditativo que le ayudaba a prepararse para el trabajo que le esperaba. Apur\u00f3 hasta el \u00faltimo minuto antes de finalizar. Empez\u00f3\u00a0 con el arreglo personal,\u00a0 maquillaje, ropa, zapatos,\u00a0 bisuter\u00eda y accesorios, todo a juego, que eligi\u00f3 con gusto y cuidado. Parti\u00f3 de la casa sin preocuparse por el arreglo de la misma ya que de eso se encargaba una empleada domestica que vendr\u00eda en breve. Ella se concentr\u00f3 en la cita que tenia para el d\u00eda de hoy. Llevaba apuntada la direcci\u00f3n en su agenda. Era un hotel en pleno centro que si mal no recordaba ten\u00eda parking, lo que le facilitar\u00eda el tema de estacionar el coche. No se equivoc\u00f3. Lo aparc\u00f3 y subi\u00f3 a la recepci\u00f3n donde pregunt\u00f3 por el nombre del cliente. Le dieron un n\u00famero de habitaci\u00f3n y se dirigi\u00f3 al ascensor para llegar hasta ella.<\/p>\n<p>La recibi\u00f3 un hombre bastante mas joven que ella. La habitaci\u00f3n estaba impregnada de ese olor agridulce que traen los hombres de negocios. En esta ocasi\u00f3n y quiz\u00e1s debido a su juventud era bastante fuerte. Le mir\u00f3 complacida. Era agradable en el trato y tenia formas agraciadas. Pens\u00f3 que si su demanda no se complicaba con excentricidades, man\u00edas o rarezas, este trabajo\u00a0 la permitir\u00eda disfrutar. Su profesionalidad le impidi\u00f3 que este tipo de emoci\u00f3n aflorara. Su experiencia le indicaba que a veces las cosas se suelen torcer. Recordaba como algunos clientes de cara angelical o no de no haber roto un plato en su vida le presentaban la parte m\u00e1s oscura de si mismos. Aprendi\u00f3 a ser cauta, a no\u00a0 confiar.<\/p>\n<p>Fue un trabajo f\u00e1cil. No se trataba de dar rienda suelta a sus fantas\u00edas ni de sacar la parte pervertida de si mismo, solo quer\u00eda descargar tensiones\u00a0 mediante un encuentro sexual al igual que hacen algunos cantantes, toreros, deportistas, seg\u00fan reza la leyenda urbana, ya que tenia una reuni\u00f3n muy pero que muy importante que le pod\u00eda catapultar al \u00e9xito profesional. Si hubiera habido un tribunal examin\u00e1ndola la hubiera dado un sobresaliente. No solo por\u00a0 la prueba f\u00edsica sino tambi\u00e9n la verbal. El uso adecuado de las palabras as\u00ed como la entonaci\u00f3n que pon\u00eda consegu\u00eda llevarles a un estado de semihipnosis inducida por ella que les hacia sentirse como en el para\u00edso, t\u00e9cnica que hab\u00eda aprendido en un taller y que le estaba dando excelentes resultados.<\/p>\n<p>Estaba tan encantado con su compa\u00f1\u00eda que le pidi\u00f3 que\u00a0 almorzaran juntos. Acept\u00f3 ya que a\u00fan dispon\u00eda de tiempo y de ese modo el cliente quedar\u00eda a\u00fan mas satisfecho por el servicio y adem\u00e1s porque segu\u00eda result\u00e1ndole agradable su compa\u00f1\u00eda en lo que se inclu\u00eda el placer de sus sentidos cuando contemplaba sus agraciadas facciones. Estir\u00f3 al m\u00e1ximo el tiempo con \u00e9l y a las cuatro se despidi\u00f3 ya que as\u00ed tendr\u00eda tiempo de llegar a su casa y estar all\u00ed cuando llegara su marido con los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Recogi\u00f3 el coche y pag\u00f3 el parking con la tarjeta de su empresa. Sac\u00f3 el m\u00f3vil de la guantera ya que una buena profesional no pod\u00eda permitirse ser interrumpida en medio de un servicio por una llamada. Encontr\u00f3 un mensaje de la Madame que le ped\u00eda que se pusiese en contacto con ella. Por la entonaci\u00f3n de la voz que dejo en el contestador pudo percibir que pod\u00eda tratarse de una emergencia as\u00ed es que la llam\u00f3 antes de arrancar el coche. Efectivamente no se equivoc\u00f3. Al parecer se hab\u00eda presentado de repente un antiguo cliente que estaba de paso en la ciudad y quer\u00eda verla. Sabia que era mucho pedirla, pero este hombre insisti\u00f3 tanto que ella la instaba a que lo aceptase aunque\u00a0 sab\u00eda que al hacerlo\u00a0 romp\u00eda la norma que impuso al trabajar para ella, de estar libre por la tarde para poder atender a su familia. Le llev\u00f3 un rato decidirse. Por un lado era grato el recuerdo que tenia del cliente que la demandaba pero de otra parte estaba su familia y la regla que ella misma se autoimpuso. Antes de aceptar, llamo a su marido y le coment\u00f3 lo que pasaba y \u00e9ste le mostr\u00f3 su parte mas comprensiva y le sugiri\u00f3 que aceptara el trabaja y que no se preocupara ya que el atender\u00eda a los ni\u00f1os. Le record\u00f3 lo que le quer\u00eda y como lo hizo desde el coraz\u00f3n, no le cost\u00f3 esfuerzo alguno que le llegara.<\/p>\n<p>De nuevo se puso en contacto con la Madame quien se alegr\u00f3 de su decisi\u00f3n y le pas\u00f3 la nueva direcci\u00f3n a donde tenia que dirigirse. Tambi\u00e9n la conoc\u00eda. El\u00a0 hotel estaba mas alejado del centro\u00a0 y era menos lujoso, pero quedaba compensado siendo\u00a0 mas peque\u00f1o, discreto, intimo y mas acogedor. Dej\u00f3 el coche fuera, en la calle y se tomo un tiempo para mirarse en el espejo y ver si hab\u00eda algo que recomponer en el maquillaje. Solo necesit\u00f3 volver a pasar el carm\u00edn para que resaltara m\u00e1s sus labios.<\/p>\n<p>De nuevo se acerc\u00f3 a la recepci\u00f3n. Dio el nombre del cliente y el recepcionista le indic\u00f3 la habitaci\u00f3n mientras le dec\u00eda con una sonrisa que podr\u00eda interpretarse como de complicidad, que la estaba esperando. Cuando le abri\u00f3 la puerta sinti\u00f3 deseos de abrazarlo como quien se encuentra con un viejo amigo. De nuevo su profesionalidad le record\u00f3 que no deb\u00eda mostrar sus emociones. Le extendi\u00f3 la mano a modo de saludo encontr\u00e1ndose con la de \u00e9l que esperaba su iniciativa para responder. De forma excepcional y de modo poco habitual, el comenz\u00f3 cont\u00e1ndole algunos pasajes de su vida que le parecieron resaltables\u00a0 y que le hab\u00edan sucedido desde la ultima vez que se vieron. Se lament\u00f3 que la vida no se hubiera portado bien con el. Los excesos que hiciera en otro tiempo le hab\u00edan pasado factura.\u00a0 No solo en lo econ\u00f3mico donde ya no pod\u00eda permitirse los lujos de anta\u00f1o sino en lo corporal recibiendo una visita que no por menos anunciada hab\u00eda sido menos esperada. Un infarto le hab\u00eda hecho tambalearse\u00a0 y as\u00ed como los terremotos hacen con las casas poco s\u00f3lidas, as\u00ed quedo su cuerpo y le cost\u00f3 recuperar ese f\u00edsico que ahora se presentaba ante ella. No pudo evitar mirarle con cierta tristeza y se alegr\u00f3 de que no hubiera podido reconstruir la vanidad que en otros tiempos formaba parte de su edificio psicol\u00f3gico y que ella intentaba sortear ignor\u00e1ndolo cuando se empe\u00f1aba en mostrarlo.<\/p>\n<p>No quiso saber m\u00e1s y comenz\u00f3 a quitarse la ropa. Apenas se hab\u00eda quitado la blusa cuando se acerc\u00f3 hacia ella y le invit\u00f3 a pon\u00e9rsela de nuevo. Solo quer\u00eda hablar con ella, gozar de su compa\u00f1\u00eda y por eso hab\u00eda contratado el encuentro. No quer\u00eda arriesgarse y que su vanidad quedara aun m\u00e1s destruida si su \u00f3rgano viril, ese que tantos momentos de placer le hab\u00eda producido, no respondiera. Prefiri\u00f3 que su presencia le transportara a otros tiempos en los que ella le hab\u00eda hecho sentir durantes unos minutos como si estuvieran viviendo una\u00a0 inmensa pasi\u00f3n. El evocarlo hizo que algo se moviera entre sus piernas aunque no con la fuerza necesaria para llevar a cabo acci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Por un momento se olvid\u00f3 de su profesionalidad y dejo que la ternura que estaba sintiendo ante ese ser que estaba ante ella, se expresara. Le tom\u00f3 de la mano y le llev\u00f3 a la cama. Se tumb\u00f3 junto a \u00e9l y le abraz\u00f3. Era un abrazo calido, sentido y sincero y por eso produjo los efectos en \u00e9l que ella\u00a0 transmiti\u00f3. Ambos callaron porque hablaron sus cuerpos y el lenguaje era sencillo, amable, afectuoso, compasivo, bondadoso, afable\u2026<\/p>\n<p>Una llamada en la puerta los sac\u00f3 de ese estado y posici\u00f3n. Era el camarero de las habitaciones que le tra\u00eda la botella de champ\u00e1n que previamente hab\u00eda encargado. La invit\u00f3 a compartirlo para celebrar con ella, el estar vivo y recordar y agradecerla los buenos momentos que le hab\u00eda hecho vivir. Quiso brindar por la delicadeza y suavidad con que acogi\u00f3 tanto su piel como su persona. Los efluvios del champ\u00e1n se hicieron pronto presentes y termin\u00f3 algo embriagado. Entonces ella le ayud\u00f3 a acostarse poniendo tanto cuidado y atenci\u00f3n como lo har\u00eda una madre bondadosa Era casi media noche cuando abandon\u00f3 la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estuvo tan absorta en su trabajo que hasta se olvid\u00f3 que era una madre de familia. El abandono al que les expuso se dilat\u00f3 demasiado en el tiempo. Una oleada de malestar se cruz\u00f3 por su estomago y la hizo sentirse mal. No sab\u00eda si era por remordimientos, porque el champ\u00e1n a ella tambi\u00e9n le afectaba o porque no hab\u00eda comido nada desde el mediod\u00eda. Se apresuro todo lo que pudo para llegar a su casa.<\/p>\n<p>Todo estaba en orden. Era como si su esp\u00edritu hubiera recogido esa ropa que el peque\u00f1o sol\u00eda dejar tirado, recogido la cocina despu\u00e9s de la cena y preparado las cosas para el d\u00eda siguiente. Entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n de los ni\u00f1os y los dio un beso con ternura y complacencia. Luego se dirigi\u00f3 a su habitaci\u00f3n donde tambi\u00e9n todo estaba en orden. Se acerc\u00f3 a su marido para ver si dorm\u00eda y como le pareci\u00f3 que si, tambi\u00e9n le deposito un beso que le despert\u00f3. Se quit\u00f3 la ropa, se dio una ducha r\u00e1pida y se meti\u00f3 en la cama donde el la recibi\u00f3 con los brazos abiertos. La acogi\u00f3 en su pecho intentado resarcirla de la larga jornada que hab\u00eda tenido. Solo atisb\u00f3 a susurrarle antes de quedarse dormido: Ma\u00f1ana no puedes trabajar tanto. Tenemos una cita para celebrar el aniversario de nuestra boda. Y se quedo placidamente dormido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La despert\u00f3 la calidez de la mano de su marido que suavemente la acariciaba la espalda y en un tono bajo, como quien teme molestar, le dec\u00eda que era la hora de levantarse, de empezar la jornada. 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