{"id":1247,"date":"2011-07-15T23:26:47","date_gmt":"2011-07-15T21:26:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=1247"},"modified":"2011-07-16T08:27:02","modified_gmt":"2011-07-16T06:27:02","slug":"191-cuando-no-me-siento-sola-por-esfera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/191-cuando-no-me-siento-sola-por-esfera\/","title":{"rendered":"191- Cuando no me siento sola. Por Esfera"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El sonido de sus pisadas rebotaba contra las blancas paredes de aquella callejuela estrecha y sinuosa, para luego, como una canci\u00f3n de cuna, penetrar en sus o\u00eddos y relajar su mente.<!--more-->\u00a0El taconeo incesante de sus agujas y su mirada impenetrable disimulaban su alma de mantequilla. Su coraz\u00f3n galopaba en el pecho, inquieto, anticipando el momento del encuentro, estudiando los movimientos futuros, las palabras que no iban a existir en el aire pero si en su memoria. Su alma flotaba ajena a su cuerpo, por encima de los tejados, y a vista de p\u00e1jaro divis\u00f3 el lugar deseado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Al girar la esquina, el sol del atardecer deslumbr\u00f3 por completo sus ojos color almendra,\u00a0 y con los finos p\u00e1rpados cerrados, que permit\u00edan pasar una suave claridad rosada y la cara hacia la cascada de luz, se reconcili\u00f3 con el mundo, d\u00e1ndole la mano al Sol suave que la hac\u00eda cosquillas en los dedos y le besaba las mejillas, despertando la piel aletargada, mientras que una sonrisa se le escap\u00f3 como un suspiro de los labios.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ya lleg\u00f3 a la puesta de barrotes negros con un cartel que rezaba en espa\u00f1ol e ingl\u00e9s el horario de visita del jard\u00edn. No quedaba mucho para el cierre, pero suficiente como\u00a0 para recomponer los nudos acumulados en el alma.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Baj\u00f3 por unos pelda\u00f1os de piedra, irregulares y con alguna que otra hoja amarilla. Escogi\u00f3 esta vez el camino de la derecha, que la llevar\u00eda por debajo de \u00e1rboles centenarios, constituyendo una b\u00f3veda sobre su cabeza. Los \u00e1rboles y ella eran viejos amigos, de manera que velaban por ella con cari\u00f1o desde las alturas, proporcion\u00e1ndola quietud en el alma.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Escogi\u00f3 el segundo banco que encontr\u00f3, para sentarse y recomponerse. Al tiempo su mente comenz\u00f3 a deshacerse de sus brumas, tules y mantos, dejando al descubierto sus ganas de vivir. Ahora si pod\u00eda sentir c\u00f3mo el aire puro, ligero y tibio acariciaba su nariz al respirar y como su coraz\u00f3n la llamaba y tocaba una canci\u00f3n para ella\u2026\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Una ligera brisa la acarici\u00f3 su mejilla y el l\u00f3bulo de la oreja. Fue como una mano tibia, cari\u00f1osa. No estaba sola. Ya hab\u00eda llegado y le sonri\u00f3. Su presencia le llenaba el coraz\u00f3n de alegr\u00eda, esperanza y de compa\u00f1\u00eda. Era la primera vez que la tocaba, que hac\u00eda f\u00edsica su presencia. En estos encuentros no hablaban, s\u00f3lo se sent\u00edan el uno al otro y \u00e9l le despojaba calladamente de todas sus inquietudes y desasosiegos de su alma, mientras ella se dejaba querer. Era un di\u00e1logo profundo y sin palabras que todav\u00eda no cre\u00eda poder explicar a nadie, y que nadie lo pudiera entender. S\u00f3lo en esos momentos no estaba sola, no sent\u00eda la soledad de ser uno solo en el propio cuerpo. Esa soledad que pesaba sobre ella como una losa. Lo \u00fanico que si sab\u00eda era que hab\u00eda amor, que ella le amaba, pero sobretodo, \u00e9l la amaba a ella y que eran uno solo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-\u00a1Dentro de cinco minutos se cierran las puertas, vayan saliendo!\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Y todo desapareci\u00f3: el aire volv\u00eda a ser el de una ciudad contaminada, y hac\u00eda fr\u00edo y aire, mucho fr\u00edo y mucho aire que ahora le revolv\u00eda el pelo y la enfriaba la nariz. Hab\u00eda despertado de un sue\u00f1o que sab\u00eda volver\u00eda a so\u00f1ar alg\u00fan otro d\u00eda.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El sonido de sus pisadas rebotaba contra las blancas paredes de aquella callejuela estrecha y sinuosa, para luego, como una canci\u00f3n de cuna, penetrar en sus o\u00eddos y relajar su mente.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1247","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1247"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1247\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1251,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1247\/revisions\/1251"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}