{"id":1257,"date":"2011-07-15T23:28:09","date_gmt":"2011-07-15T21:28:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=1257"},"modified":"2011-07-16T08:35:01","modified_gmt":"2011-07-16T06:35:01","slug":"193-ella-yo-y-unas-ratas-por-ufaina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/193-ella-yo-y-unas-ratas-por-ufaina\/","title":{"rendered":"193- Ella, yo y unas ratas. Por Ufaina"},"content":{"rendered":"<p>Si usted est\u00e1 ley\u00e9ndome, tiene que atribuirlo a puras cuestiones del azar, pues son casi inexistentes las probabilidades de que estas palabras sobrevivan a los terribles acontecimientos que viv\u00ed junto a ellas, y que voy a contar detallada pero r\u00e1pidamente, pues siento que me encuentro en mis \u00faltimas y desesperadas inhalaciones, y una extra\u00f1a fuerza que nunca antes percib\u00ed, ejerce cada vez m\u00e1s presi\u00f3n sobre mi pecho, quit\u00e1ndome el aliento.<!--more-->\u00a0<\/p>\n<p>Aunque mis ancianos ojos ven poco, mi mente tambi\u00e9n cansada y carcomida por los a\u00f1os, a\u00fan conserva n\u00edtidos los momentos en los que empez\u00f3 todo esto y c\u00f3mo termine viviendo algo propio de un libro de ficci\u00f3n del m\u00e1s mal gusto, e ir\u00f3nicamente he imaginado incluso que estos sucesos que voy a contar podr\u00edan f\u00e1cilmente ser convertidos por quien los encuentre, en un feo relato literario y quitar as\u00ed el impacto que producir\u00eda en los lectores saber que esto paso en realidad.\u00a0<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 cuando mi esposa (una mujer con una belleza y encantos casi irreales), a los dos meses de habernos casado, recibi\u00f3 el diagn\u00f3stico insospechado de que jam\u00e1s podr\u00eda tener hijos, debido a una complicada situaci\u00f3n gen\u00e9tica que nunca comprend\u00ed, momento desde el que empez\u00f3 a hundirse cada vez m\u00e1s en una depresi\u00f3n de la que yo no me percataba en toda su magnitud, pues estaba muy ocupado en mi trabajo de periodista, el que siempre ejerc\u00ed con deliberada mediocridad pero que me consum\u00eda todo el tiempo del mundo.\u00a0<\/p>\n<p>Ante las se\u00f1ales visibles de que mi mujer estaba viviendo una enfermedad de tipo emocional, decid\u00ed buscar al mejor y m\u00e1s reconocido siquiatra que se encontrar\u00e1 en la ciudad, y a la semana y media logr\u00e9 contactarme con un joven siquiatra, muy reconocido en el medio y al que se le atribu\u00edan muchas haza\u00f1as, que despertaban admiraci\u00f3n en unos y envidia en otros.\u00a0<\/p>\n<p>El d\u00eda que lleve al siquiatra a la casa para que realizar\u00e1 el diagn\u00f3stico, ella nos recibi\u00f3 en la sala y al presentarlos estrecharon sus manos durante un tiempo que \u201cdur\u00f3 mucho\u201d, pens\u00e9, sin embargo, decid\u00ed ignorar lo que pensaba; no obstante observ\u00e9 los ojos de ella y note un leve movimiento muscular de uno de sus p\u00e1rpados superiores e instintivamente gire y me pareci\u00f3 ver lo mismo en los ojos de \u00e9l, entonces decid\u00ed no pensar nada.\u00a0<\/p>\n<p>Se acord\u00f3 un \u201ctratamiento intensivo\u201d seg\u00fan las propias palabras del siquiatra, que consist\u00eda en una cita de dos horas todos los d\u00edas luego de medio d\u00eda, combinando largas sesiones de charlas con administraci\u00f3n de algunos medicamentos \u201cpara disminuir gradualmente la depresi\u00f3n\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Tengo que reconocer que la relaci\u00f3n estaba muy fr\u00eda y distante, por lo que un d\u00eda saque tiempo de donde no hab\u00eda y decid\u00ed darle una sorpresa e invitarla a almorzar, la recoger\u00eda en la casa y de ah\u00ed saldr\u00edamos a un restaurante que de seguro le gustar\u00eda, por su elegancia y variedad de platos, que eran las exigencias m\u00ednimas de ella para poder invitarla a comer por fuera. Llegu\u00e9 a la casa y abr\u00ed muy despacio, evitando hacer cualquier ruido brusco, pues me imagine que seguramente\u00a0 se encontraba tomando una de sus siestas que se hab\u00edan vuelto diarias, \u201cdebido a los medicamentos\u201d, me dec\u00eda. Sub\u00ed hasta el cuarto, abr\u00ed la puerta lentamente, evitando el chillido t\u00edpico de bisagras oxidadas, y lo que encontr\u00e9 cambiar\u00eda mi vida por completo.\u00a0<\/p>\n<p>Las bisagras lograron delatarme, sudorosos, rojos y estupefactos ante mi presencia, el abri\u00f3 sus ojos y en el instante en que me dispon\u00eda a golpearlo con todas las fuerzas que jam\u00e1s sospeche poseer, ella se me arrojo encima buscando bloquear mi feroz ataque, entonces pude observar como \u00e9l mientras yo trataba de quitarme de encima a mi mujer, sacaba una jeringa de su malet\u00edn situado al lado de la cama, luego se impulso utilizando el colch\u00f3n como un resorte y sent\u00ed un fuerte chuz\u00f3n en el antebrazo derecho, e inmediatamente empec\u00e9 a tambalearme, mi visi\u00f3n se empobreci\u00f3, ve\u00eda borroso y muy distorsionado, luego sent\u00ed un fuerte golpe en la cara, y no recuerdo nada m\u00e1s, hasta cuando me despert\u00e9 en el que ser\u00eda mi infierno de ahora en adelante y en el que habr\u00eda de pasar el resto de mi vida hasta este momento en el que amargamente, ante la inminencia del fin, escribo algo porque me nace y no porque me pagan.\u00a0<\/p>\n<p>El sitio es relativamente grande pero completamente oscuro, no tiene una sola ventana, la \u00fanica fuente de luz es una vieja bombilla ubicada muy alta, que ilumina pobremente el s\u00f3tano, como lo llame aquella vez inmediatamente hube despertado del letargo debido a la droga que me inyect\u00f3, pero con el tiempo result\u00f3 ser el \u00fanico espacio al que ten\u00eda derecho sobre la Tierra. Hay un fuerte olor a humedad y aquella vez, cuando despert\u00e9 sin idea de donde me encontraba, ya se pod\u00eda distinguir el ruido que produc\u00edan las ratas movi\u00e9ndose entre una cantidad de cosas desechadas, como muebles rotos, libros viejos, varillas muy oxidadas, trozos de madera, ollas rotas y pedazos de pasta que no se alcanza a distinguir a que objeto pertenecieron y otras tantas cosas que han perdido su lugar en el mundo, por viejas, por da\u00f1adas, porque no sirven para nada; indudablemente parecidas a m\u00ed.\u00a0<\/p>\n<p>Hay un peque\u00f1o sif\u00f3n en un rinc\u00f3n del s\u00f3tano, pero el detalle que m\u00e1s me aterr\u00f3 aquella primera vez y que a\u00fan hoy me aterra, es que no hay puertas, solamente hay una ranura en la pared, ubicada aproximadamente a unos dos metros y medio de altura con respecto al piso, cubierta por una lamina de acero denso. El resto son paredes de concreto, y el techo igualmente, pero a\u00fan hoy tengo una pregunta que me taladra la mente y el alma, si no hay puertas c\u00f3mo pudieron meterme aqu\u00ed, y he planteado varias hip\u00f3tesis, entre ellas la que m\u00e1s me convence es que una vez metido aqu\u00ed, sellaron la puerta con cemento y concreto, pero tendr\u00eda que haber pasado mucho tiempo dormido, ya m\u00ed me parecieron s\u00f3lo unos minutos, aunque no estoy seguro, siempre he cre\u00eddo que uno puede permanecer dormido toda una vida y no darse cuenta del tiempo que ha pasado.\u00a0<\/p>\n<p>Pasaron muchas horas antes de que volviera a dormir, me pase todo el tiempo gritando con la esperanza de que alguien me pudiera escuchar y me ayudar\u00e1, revolv\u00ed todos las cosas buscando algo para intentar salir, y en esa b\u00fasqueda encontr\u00e9 varios\u00a0 libros viejos, unos ro\u00eddos, otros llenos de moho, y otros hechos sencillamente trizas, pero alcance a ver que se trataban de libros acerca de enfermedades mentales, con lo cual no me quedaba la m\u00e1s m\u00ednima duda de qu\u00e9 se trataba todo esto. Con la ira que me embargo, cog\u00ed las varillas oxidadas y largas y golpee violentamente las paredes y la l\u00e1mina de acero que cubre la ranura, pero no cedieron, lo hicieron primero las varillas mismas y mis manos llenas de sangre que les remov\u00eda el oxido.\u00a0<\/p>\n<p>Me sent\u00e9 agotado y desilusionado de todo, y entonces tuve el primer signo de vida externo, la l\u00e1mina de acero de la pared se desplazo r\u00e1pidamente hacia un lado y una botella pl\u00e1stica con agua y un plato con comida cayeron al suelo, quedando esparcido todo el contenido del plato, y la l\u00e1mina se volvi\u00f3 a cerrar, sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo, ante mis m\u00e1s indignados reclamos y exigencias de que me dejar\u00e1n libre. Pero el hambre pudo m\u00e1s y termine recogiendo con mis manos ensangrentadas hasta el \u00faltimo grano de arroz, ni siquiera me detuve ante el pensamiento reiterado de que probablemente muriera envenenado, y fue la primera vez en toda mi vida que supe que la sangre era dulce.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed fue transcurriendo un d\u00eda tras otro, tres veces se abr\u00eda la l\u00e1mina y tres botellas y tres platos ca\u00edan al suelo, y tres veces yo recog\u00eda todo su contenido regado por el suelo, hasta que tuve la suficiente colecci\u00f3n de platos que me permitieron cubrir toda el \u00e1rea en la que por lo general rebotaba la comida al ser tirada desde semejante altura a la que se encontraba la ranura.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Pero el principal problema lo detecte luego del primer d\u00eda, el s\u00f3tano no ten\u00eda ba\u00f1o. Opte entonces por quitar la rejilla del sif\u00f3n y empec\u00e9 a realizar mis necesidades fisiol\u00f3gicas en aquel sitio, y pronto encontrar\u00eda utilidad para tantos libros desechados. Pero con los d\u00edas, la producci\u00f3n l\u00edquida del cuerpo no era suficiente para que la producci\u00f3n s\u00f3lida viajara eficientemente por la tuber\u00eda conectada al sif\u00f3n, y transcurridos unos cuantos d\u00edas, los primeros indicios asomaron y un olor nauseabundo empez\u00f3 a apoderarse de cada fragmento de aire que se respiraba.\u00a0<\/p>\n<p>Pero pronto descubr\u00ed la sabidur\u00eda del olfato y ya no percib\u00eda el olor. No obstante trate de resolver el flujo a trav\u00e9s de la tuber\u00eda chuzando con los trozos de madera y las varillas m\u00e1s largas pero nada dio resultado, as\u00ed que muy pronto supe que ser\u00eda una compa\u00f1era permanente y cada vez m\u00e1s visible, me sent\u00ed el hombre m\u00e1s desgraciado del mundo, no por el olor, sino por lo que ve\u00eda, pero tendr\u00eda que aceptarlo si quer\u00eda sobrevivir.\u00a0<\/p>\n<p>Poco a poco se fue formando una peque\u00f1a monta\u00f1a cuyo n\u00facleo ven\u00eda siendo el sif\u00f3n, y empec\u00e9 a observar en los momentos en los que no sab\u00eda si era de noche o de d\u00eda, recostado sobre una pared mientras le\u00eda los viejos libros antes de que fueran utilizados en funci\u00f3n de las circunstancias, que las ratas se alimentaban quitando peque\u00f1os trozos de la misma, y con el pasar del tiempo las ratas ya no se escond\u00edan de mi presencia, como en un principio, sino que de vez en cuando las ratas m\u00e1s viejas y gordas, caminaban a mi lado como si a ellas ya tampoco les importara nada, simplemente deambulando y esperando la muerte, mientras daban lentos pasos debido a una obesidad m\u00f3rbida adquirida por la mala dieta, y luego, durante unos segundos, posaban sus ojos sobre m\u00ed, ya sin ning\u00fan tipo de ilusi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Durante las miles de horas que tuve que ver a las ratas c\u00f3mo com\u00edan de la monta\u00f1a, \u00e9sta dejo de ser mi verg\u00fcenza como la mir\u00e9 durante a\u00f1os, y en su lugar se fue convirtiendo en un orgullo, en una constancia de lo vivido, en el legado que siempre hab\u00eda querido dejar al mundo.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Las ratas se hicieron mis maestras de la vida y de la muerte, y yo como agradecimiento, a medida que han ido muriendo mientras otra peque\u00f1a ratica nace y pareciera que va a ser inmortal, les organizo un entierro, que consiste en colocar la rata que ha partido en uno de los miles de platos acumulados a lo largo de los a\u00f1os, tapando su cuerpo con peque\u00f1as fracciones de la monta\u00f1a, humedecidas con agua de la botella que diariamente es botada desde la ranura, y en cada entierro me percato que la monta\u00f1a les ha dado vida ofreci\u00e9ndoles alimento y ahora les ofrece un cobijo ante la muerte, y entonces mi orgullo por mi legado aumenta a\u00fan m\u00e1s.\u00a0<\/p>\n<p>Las otras ratas muestran congoja, y aunque parezca incre\u00edble, hacen un silencio profundo, mientras llevo a la rata a un \u00e1rea del s\u00f3tano que he llamado campo rata, en pleno luto por cada una de las compa\u00f1eras que se van yendo quien sabe a d\u00f3nde.\u00a0<\/p>\n<p>Estoy viendo la muerte al lado de mi legado, me est\u00e1 esperando, no quiero irme, no a\u00fan, qu\u00e9 ser\u00e1 de las ratas, ya no me importa mi mujer ni el siquiatra, no s\u00e9 si ser\u00e1n ellos los que todos los d\u00edas me botan la comida o si ser\u00e1n otros, pero eso no importa, por mi que se hayan muerto los dos, me da lo mismo. Sin embargo, a pesar de todo, de no haber sido por ella, no hubiera descubierto que la muerte y la caca, como le dec\u00eda ella en lugar de decir su nombre m\u00e1s aut\u00e9ntico, son inseparables de los hombres y de las ratas.<\/p>\n<p>-\u00a1No a\u00fan no!, \u00bfqui\u00e9n se va a encargar de mis ratas?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si usted est\u00e1 ley\u00e9ndome, tiene que atribuirlo a puras cuestiones del azar, pues son casi inexistentes las probabilidades de que estas palabras sobrevivan a los terribles acontecimientos que viv\u00ed junto a ellas, y que voy a contar detallada pero r\u00e1pidamente, pues siento que me encuentro en mis \u00faltimas y desesperadas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1257","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1257"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1257\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1261,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1257\/revisions\/1261"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}