{"id":149,"date":"2011-05-29T18:00:47","date_gmt":"2011-05-29T16:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=149"},"modified":"2011-05-29T18:26:50","modified_gmt":"2011-05-29T16:26:50","slug":"4-surgida-de-la-espuma-por-barba-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/4-surgida-de-la-espuma-por-barba-negra\/","title":{"rendered":"4- Surgida de la espuma. Por Barba Negra"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<em>Afrodita naci\u00f3 de la espuma, despu\u00e9s de que Crono cortase los genitales a Urano y los arrojase al mar.\u00a0<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>Antes de meterse en la cama, Elisa se puso el pijama que a\u00fan le ven\u00eda holgado. A continuaci\u00f3n, se tumb\u00f3, entrelaz\u00f3 las manos bajo la nuca y cerr\u00f3 los ojos. Necesitaba dormir, pero no lograba apartar de su mente a Javier, compa\u00f1ero de la Facultad de Enfermer\u00eda y padre del hijo que desde hac\u00eda dos meses llevaba en su vientre. Su memoria retrocedi\u00f3 hasta el torso musculoso del joven y sus profundos ojos almendrados. Lo conoci\u00f3 en una fiesta. En ese instante le pareci\u00f3 el mitol\u00f3gico Adonis.<!--more-->\u00a0Durante la cena intercambiaron miradas ardientes, y cuando comenz\u00f3 la m\u00fasica salieron al jard\u00edn. Bajo la luz de la luna se dieron el primer beso y terminaron la noche en una habitaci\u00f3n con vistas al mar. Javier, Adonis lujurioso, cautiv\u00f3 a Elisa, Afrodita de cuerpo esbelto y pelo negro. Sin embargo, cuando le cont\u00f3 que esperaba un hijo fruto de aquel encuentro, \u00e9l la abandon\u00f3. El mito de Afrodita y Adonis pereci\u00f3. Durante d\u00edas intent\u00f3 que se implicara, pero se volvi\u00f3 escurridizo como una anguila; incluso, dej\u00f3 de contestar a sus llamadas y mensajes. Sus padres le aconsejaron que a grandes males, grandes remedios. Sobre todo su madre. Ten\u00edan la soluci\u00f3n; al d\u00eda siguiente ir\u00edan al hospital. Al final, vencida por el cansancio, se acomod\u00f3 de costado y \u00a0se durmi\u00f3.<\/p>\n<p>La claridad de la ma\u00f1ana, que se filtraba por las rendijas de la persiana, la despert\u00f3. Salieron temprano. El desasosiego de la chica era claro. En cambio, su madre estaba convencida de que era lo mejor para todos. Una vez en el hospital, Elisa le entreg\u00f3 su cartilla de salud a la enfermera que se hallaba tras el mostrador y despu\u00e9s tomaron asiento en una sala llena de sillas. No cruzaron ninguna palabra. Observaban como la gente entraba y sal\u00eda. Elisa, con la mirada, recorri\u00f3 aquellas paredes blancas que la cobijaban. La enfermera la llam\u00f3, pero ella dio un respingo en su asiento. Sab\u00eda que en un par de d\u00edas ingresar\u00eda y, en una habitaci\u00f3n, cambiar\u00eda su ropa por el pijama del hospital. Despu\u00e9s la trasladar\u00edan al quir\u00f3fano y la sedar\u00edan. Su madre le toc\u00f3 el brazo, pero su hija la mir\u00f3 y no se levant\u00f3. Dos veces m\u00e1s la enfermera repiti\u00f3 su nombre en voz alta, y otra vez aquellas palabras le pasaron rozando el hombro, como si no fuese con ella.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Chica, levanta! \u00a1Te llaman! \u2014le advirti\u00f3 su madre.<\/p>\n<p>Y aunque no se movi\u00f3, su mirada recuper\u00f3 la ilusi\u00f3n perdida. Hab\u00eda tomado su propia decisi\u00f3n. Le dijo a la enfermera que se iba. Sali\u00f3 a la calle, seguida por su madre que no daba cr\u00e9dito a lo que ve\u00eda. En esos minutos de espera, Elisa ya no quiso ser Afrodita, dese\u00f3 ser mam\u00e1. De camino a casa, Mar\u00eda, su madre no cesaba de re\u00f1irla y de pedirle explicaciones, hasta que abri\u00f3 con las llaves la puerta de la casa. Su padre las esperaba a comer.<\/p>\n<p>\u2014M\u00edrala \u2014dijo con voz agria a su marido\u2014, Andr\u00e9s. Ahora dice que se queda con el beb\u00e9.<\/p>\n<p>Su padre abri\u00f3 los ojos como platos:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eres una insensata! No estamos para cuidar ni\u00f1os. \u00bfY tu futuro?<\/p>\n<p>Elisa no contest\u00f3; llorosa se dirigi\u00f3 a su habitaci\u00f3n y se tumb\u00f3 en la cama. Fueron tras ella y, bajo el quicio de la puerta, su madre dijo:<\/p>\n<p>\u2014No nos podemos permitir una boca m\u00e1s \u2014alz\u00f3 la voz\u2014. Tendr\u00e1s que abandonar la universidad y trabajar para dar de comer a tu hijo.\u00a0<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que los gritos de Mar\u00eda sub\u00edan de tono, tras ella, Andr\u00e9s enmudeci\u00f3, y Elisa qued\u00f3 perpleja.\u00a0<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1, trabajar\u00e9\u2026 \u2014balbuce\u00f3 limpi\u00e1ndose las l\u00e1grimas con la manga, sent\u00e1ndose en el borde de la cama.<\/p>\n<p>\u2014Ese ni\u00f1o ya es un problema.<\/p>\n<p>Elisa sinti\u00f3 c\u00f3mo la angustia le encog\u00eda el est\u00f3mago.<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1\u2026 \u2014replic\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Te equivocas \u2014la ataj\u00f3 muy seria.<\/p>\n<p>\u2014Quiero a ese ni\u00f1o. Soy mayor de edad y puedo tenerlo \u2014protest\u00f3 desconsolada.<\/p>\n<p>\u2014Creo que ha llegado el momento de que te cuente algo \u2014a\u00f1adi\u00f3 sent\u00e1ndose al lado de su hija, con el labio inferior tembl\u00e1ndole.<\/p>\n<p>\u2014Soy hija de madre soltera \u2014dispar\u00f3 al fin\u2014. Una ni\u00f1a no deseada, como tu hijo. Cuando nac\u00ed mi madre me dio en adopci\u00f3n. \u00bfEst\u00e1s segura de que eres capaz de asimilar todas las consecuencias de tus actos?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9? Mam\u00e1, por Dios\u2026 Nunca me hab\u00edas contado eso. Me dijiste que los abuelos murieron en un accidente de coche \u2014reproch\u00f3 sorprendida, mirando primero a su madre y luego a su padre.<\/p>\n<p>\u2014S\u00e9 lo que te cont\u00e9. Quer\u00eda esconder un pasado que me hac\u00eda m\u00e1s da\u00f1o que el que invent\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Pero es una mentira innecesaria, soy vuestra hija\u2026 \u00bfC\u00f3mo hab\u00e9is podido mentirme?<\/p>\n<p>Hubo un silencio.\u00a0<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1\u2026<\/p>\n<p>\u2014No juegues con ese ni\u00f1o y sus sentimientos \u2014la interrumpi\u00f3\u2014. Toda mi infancia y juventud las pas\u00e9 en un orfanato, con las monjas, fantaseando con que un d\u00eda aparecer\u00eda mi madre y, a pesar de rezar muchos rosarios, nunca regres\u00f3. Ten\u00eda dos vestidos y una mu\u00f1eca de trapo, eso es todo mi pasado y mi identidad. Adolec\u00ed de la falta de cari\u00f1o de una madre y un padre que me arroparan y me dieran un beso por las noches \u2014Mar\u00eda, por primera vez, hab\u00eda abierto su ajado coraz\u00f3n a su\u00a0 hija. Tras decir aquello, la mujer fuerte y resuelta que aparentaba, se derrumb\u00f3 igual que un castillo de naipes. Llor\u00f3 delante de los dem\u00e1s, como en sus noches de soledad en el orfanato. Elisa le acarici\u00f3 el pelo y la bes\u00f3 en la frente y en las mejillas:<\/p>\n<p>\u2014Te quiero, mam\u00e1. No es justo que creas que la historia se repetir\u00e1.\u00a0<\/p>\n<p>\u2014Elisa\u2026 \u2014acert\u00f3 a decir desarmada por el dolor que le causaba la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014No, mam\u00e1. Le regalar\u00e1s a mi hijo todo el amor que tienes guardado en tu coraz\u00f3n para esa madre que nunca volvi\u00f3. Ser\u00e1s una abuela maravillosa \u2014afirm\u00f3 con los ojos humedecidos.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9, no s\u00e9\u2026 \u2014contest\u00f3 levant\u00e1ndose, mientras su marido se apartaba del umbral y la dejaba salir del dormitorio.<\/p>\n<p>Elisa fue a seguirla, pero su padre la fren\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014No es buen momento, hija. Necesita poner en orden sus sentimientos.<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, \u00bft\u00fa que opinas? \u2014pregunt\u00f3 desesperada, a dos palmos de su padre, sintiendo que hab\u00eda perdido aquella batalla.<\/p>\n<p>\u00c9l movi\u00f3 la cabeza de un lado a otro y respir\u00f3 hondo:<\/p>\n<p>\u2014La conozco bien. Te quiere m\u00e1s que a su propia vida. La he visto despierta cada vez que ten\u00edas fiebre. Cada noche cuando est\u00e1s con tus amigos \u2014dijo meti\u00e9ndose las manos en los bolsillos del pantal\u00f3n\u2014, no se duerme hasta que llegas a casa. Ha trabajado sin descanso vendiendo zapatos\u2026<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1 \u2014dijo abraz\u00e1ndolo\u2014. Lo siento. \u00bfPor qu\u00e9 no voy a querer a mi hijo?<\/p>\n<p>\u2014Bueno, los j\u00f3venes cambi\u00e1is mucho de opini\u00f3n. Primero estabas segura de que ibas a abortar y luego\u2026<\/p>\n<p>\u2014Y t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 piensas en realidad?<\/p>\n<p>\u2014Yo soy feliz si os tengo a las dos. He arreglado coches todos los d\u00edas y he llegado a casa con las manos llenas de grasa, solo por vosotras. Lo que decid\u00e1is me parecer\u00e1 bien.<\/p>\n<p>Elisa afirm\u00f3 cabizbaja. Comprendi\u00f3 que le quedaba la dura tarea de convencer a su madre, entonces, angustiada, opt\u00f3 por dejar que el tiempo pasara. Durante las siguientes semanas no se habl\u00f3 del embarazo. Todos quer\u00edan que las aguas volvieran a su cauce.<\/p>\n<p>Inesperadamente, una ma\u00f1ana, durante el desayuno, Mar\u00eda mir\u00f3 a su hija con una media sonrisa. Una estaba sentada frente a la otra, ante una humeante taza de caf\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Hija, lo siento. He pensado mucho \u00faltimamente\u2026<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1, sigo queriendo a ese ni\u00f1o \u2014dijo bajando la mirada sobre el tapete a cuadros de la mesa de la cocina\u2014. Terminar\u00e9 el curso que me falta y trabajar\u00e9 \u2014afirm\u00f3 apart\u00e1ndose un mech\u00f3n del pelo de la cara\u2014. Mam\u00e1, por favor, quiz\u00e1 hasta Javier y sus padres quieran conocer al beb\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Elisa \u2014dijo su padre, que estaba haci\u00e9ndose una tostada\u2014, tu madre y yo hemos hablado de este tema cada noche, en la cama, antes de dormirnos. Te apoyaremos en todo.<\/p>\n<p>\u2014En un principio tomaste la decisi\u00f3n de abortar porque Javier no quer\u00eda saber nada del embarazo. Ser\u00e1 un ni\u00f1o sin padre \u2014le dijo su madre\u2014. Una cosa m\u00e1s: ese ni\u00f1o es una persona que piensa y tiene sentimientos, nunca le quites la infancia como hicieron conmigo \u2014le suplic\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, mam\u00e1\u2026 \u2014le contest\u00f3 pasando las manos por su vientre\u2014. Hablar\u00e9 con los padres de Javier, seguramente ni lo saben.<\/p>\n<p>D\u00edas m\u00e1s tarde, Elisa se present\u00f3 en casa de Javier. Le abri\u00f3 la puerta el padre, que la invit\u00f3 a pasar al sal\u00f3n, pues la conoc\u00eda desde hac\u00eda unos meses. La madre, al o\u00edrlos, sali\u00f3 de la cocina sec\u00e1ndose las manos en un pa\u00f1o y salud\u00f3 a la chica. Entonces de pie y sin rodeos, Elisa les cont\u00f3 que esperaba un hijo de Javier. La noticia les cay\u00f3 como una jarra de agua fr\u00eda. La sangre se les hel\u00f3 en las venas. Perplejos, llamaron a su hijo que se encontraba en su habitaci\u00f3n escuchando m\u00fasica. Cuando vio a Elisa se puso p\u00e1lido y segundos m\u00e1s tarde las mejillas le ard\u00edan. No neg\u00f3 nada de lo que cont\u00f3 la joven, pero estaba muy enfadado. En cuanto Elisa termin\u00f3 de hablar, le abri\u00f3 la puerta que daba a la calle para que se fuera. Los padres no despegaron los labios. Era la segunda vez que su hijo dejaba embarazada a una chica, la primera no dio problemas, pero Elisa los estaba metiendo en un l\u00edo.<\/p>\n<p>Ni tan siquiera les dedic\u00f3 una mirada cuando sali\u00f3 de la casa. Comprendi\u00f3 que hab\u00eda sido muy osada. No esperaba ninguna ayuda, pero ten\u00edan que saber qu\u00e9 ocurr\u00eda. Las piernas le temblaron y se le hizo un nudo en la garganta. No le cogi\u00f3 por sorpresa que Javier se enfadara y que sus padres callaran.<\/p>\n<p>Las semanas pasaron. No supo nada de Javier hasta que un d\u00eda la llam\u00f3 por tel\u00e9fono. Se disculp\u00f3 por sus modales y le coment\u00f3 que sus padres quer\u00edan hablar con ella. La cit\u00f3 esa misma tarde en casa de \u00e9l. Elisa fue por curiosidad. Pensaba que le entregar\u00edan una cantidad de dinero para el aborto. Se present\u00f3 a la hora indicada. Javier le abri\u00f3 con una media sonrisa en los labios. Su madre, Aurora, hab\u00eda preparado caf\u00e9 y pastas, y su padre, Guillermo, estaba sentado en el sof\u00e1. Elisa se acomod\u00f3 en un sill\u00f3n que le ofreci\u00f3 el muchacho y rompi\u00f3 el tenso silencio de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY bien?<\/p>\n<p>\u2014Ver\u00e1s \u2014dijo Aurora\u2014, hemos hablado de tu embarazo y creemos que sois muy j\u00f3venes para ser padres y menos para convivir bajo el mismo techo, no ten\u00e9is un euro para dar de comer a ese ni\u00f1o\u2026<\/p>\n<p>\u2014No se preocupen por nada, lo entiendo, mis padres me apoyan en todo\u2026<\/p>\n<p>\u2014No, hija, no me has entendido. Sabemos que quieres tener ese ni\u00f1o y os ayudaremos, pero deb\u00e9is seguir cada uno con sus estudios, creo que casaros ser\u00eda otro error.<\/p>\n<p>\u2014Perdone, se\u00f1ora, mi hijo no es un error, ahora es un beb\u00e9 deseado.<\/p>\n<p>\u2014Tranquila \u2014a\u00f1adi\u00f3 Javier\u2014, le dar\u00e9 mi apellido. Mis padres y los tuyos nos ayudar\u00e1n econ\u00f3micamente, pero no pienso casarme ni convivir contigo.<\/p>\n<p>\u2014Me parece razonable, es m\u00e1s de lo que esperaba o\u00edr\u2026 \u2014dijo levant\u00e1ndose, dispuesta a irse.<\/p>\n<p>\u2014Ni\u00f1a, no nos mal interpretes, queremos que Javier tenga un futuro\u2026<\/p>\n<p>\u2014Ya, lo s\u00e9, mis padres tambi\u00e9n quieren lo mismo para m\u00ed. Sinceramente, muchas gracias por su apoyo. Nos vemos\u2026 \u2014y sali\u00f3 cerrando la puerta.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, Elisa\u00a0 cont\u00f3 a sus padres la conversaci\u00f3n que tuvieron.<\/p>\n<p>Pasaron los meses y la joven lleg\u00f3 al final de la gestaci\u00f3n. Cuando naci\u00f3 el ni\u00f1o y la\u00a0 llevaron de nuevo a la habitaci\u00f3n junto a la cuna de su hijo, sus padres segu\u00edan all\u00ed. Pero a\u00fan le aguardaba otra grata sorpresa: Javier hab\u00eda llegado con un gran ramo de flores y una sonrisa. Quiz\u00e1 volver\u00edan a ser Afrodita y Adonis alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Afrodita naci\u00f3 de la espuma, despu\u00e9s de que Crono cortase los genitales a Urano y los arrojase al mar.\u00a0\u00a0 Antes de meterse en la cama, Elisa se puso el pijama que a\u00fan le ven\u00eda holgado. A continuaci\u00f3n, se tumb\u00f3, entrelaz\u00f3 las manos bajo la nuca y cerr\u00f3 los ojos. 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