{"id":225,"date":"2011-06-02T23:08:01","date_gmt":"2011-06-02T21:08:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=225"},"modified":"2011-06-02T23:08:01","modified_gmt":"2011-06-02T21:08:01","slug":"11-sobre-el-montaje-por-e-withington","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/11-sobre-el-montaje-por-e-withington\/","title":{"rendered":"11- Sobre el montaje. Por E. Withington"},"content":{"rendered":"<p>Hoy todos pueden lograr una interesante fotograf\u00eda; en las manos de casi todo el mundo se encuentra una c\u00e1mara capaz de lograr ese registro, que puede llevarlos a un p\u00f3stumo reconocimiento, al menos colateralmente. <!--more--><\/p>\n<p>Abundan tel\u00e9fonos m\u00f3viles con \u00f3ptima definici\u00f3n, o c\u00e1maras de alta calidad de imagen equivalentes a una profesional, pero convengamos que allende de toda tecnolog\u00eda ofrecida por la modernidad, ese momento indeleble del que no huye nadie y, se transforma en recuerdo colectivo, parte de la memoria global, es propiedad \u00fanica (como un don ofrecido al que se encuentra en la intersecci\u00f3n perfecta de tiempo y espacio, es decir; \u00abestar en el lugar preciso y, a la hora exacta\u00bb) del ojo adiestrado en buscar o encontrar esa fortuita instancia. <\/p>\n<p> Esa mirada fotogr\u00e1fica no escapa a juicios ni clasificaciones, es decir; podemos catalogarlas en simples fotograf\u00edas de car\u00e1cter familiar o, instant\u00e1neas que ampl\u00edan informaci\u00f3n, como pruebas ver\u00eddicas y por lo tanto revestidas de autoridad, tambi\u00e9n est\u00e1n las que cargan un c\u00f3digo visual propio encabalgadas al arte, donde el inter\u00e9s se genera del gusto de quien observa, mientras la fascinaci\u00f3n se somete a la conciencia.<\/p>\n<p> Toda imagen parece estar destinada al archivo, todas son elementos de antolog\u00eda pero tambi\u00e9n pueden ser extraviadas, su valor hace que sean necesarias y no caigan en el olvido (porque recuerdan algo), quiz\u00e1 denuncien una injusticia, prueben un delito, tal vez simulen sensaciones cercanas al amor, a la piedad, al odio, o a la incertidumbre.<\/p>\n<p> En varias ocasiones intercambiamos estas impresiones con mi amigo Sebasti\u00e1n, a quien espero desde hace media hora en mi casa, para proponerle un proyecto. Me siento muy fatigado, aunque haya estado en cama todo el d\u00eda, esta idea en la que necesito ayuda de mi colega, me deja completamente extenuado.<\/p>\n<p> Por fin llega, con mucho esfuerzo logro abrirle la puerta para recibirlo, escucharle decir lo que vengo recibiendo desde hace unos meses cuando alguien me ve; \u201cest\u00e1s cada vez m\u00e1s flaco\u201d, luego de asentir fastidiado con la cabeza, me desplomo en el sill\u00f3n para tomar aire.<br \/>\n Sebasti\u00e1n prepar\u00f3 los dos capuccinos, como \u00e9l no conoc\u00eda mi cocina sigui\u00f3 mis indicaciones que desde el sof\u00e1 le dictaba para agilitar la preparaci\u00f3n. Ya ubicados, me dispon\u00eda a plantearle el motivo que me urg\u00eda su atenci\u00f3n. <\/p>\n<p>-S\u00e9 que el tiempo te escasea y, como me sucede lo mismo -esboc\u00e9 una leve sonrisa, que no respondi\u00f3 con reciprocidad- no me puedo dar el lujo de realizar un exordio extenso.<br \/>\n Lo que quiero proponerte es que realices un trabajo de curador en una exposici\u00f3n, basadas en unas fotograf\u00edas tomadas hace dos a\u00f1os -le entregu\u00e9 un sobre con nueve fotos, mi amigo se dispon\u00eda abrirlo cuando lo detuve-, pero necesito que escuches antes. Esas tomas fueron de una de aquellas excursiones que pretend\u00eda sacar a la luz, bajo el t\u00edtulo \u201cNaturalezas muertas\u201d, en un libro que pensaba financiar, pero que no lleg\u00f3 a buen puerto, pues as\u00ed lo decid\u00ed. Creo haberte comentado este proyecto -afirm\u00f3 con la cabeza, mientas continuaba mirando el sobre-, la marginalidad en su imagen distorsionada. Deseaba conseguir instant\u00e1neas de rostros risibles, agradables miradas o tiernos movimientos en hombres que sufr\u00edan la degradaci\u00f3n en las calles, mujeres que ofrec\u00edan sus cuerpos, viejos con nauseabundo aspectos que mostraban su desgracia por alguna moneda. Logr\u00e9 unas buenas, por ejemplo esta -le extiendo una foto donde un ni\u00f1o sonriente, de ojos brillantes ofrece a la c\u00e1mara algo de comer, que encontr\u00f3 hurgando en un basurero-, mira esta otra por ejemplo, esa mujer parece que imitara la sensual mirada de una modelo y la posici\u00f3n de los brazos parecen et\u00e9reos -la prostituta ejecut\u00f3 ese movimiento luego de cerrar la puerta del auto, de su cliente que se alejaba-.<\/p>\n<p> Estaba respirando con dificultad y mi colega se daba cuenta de mi agobiante estado. No quer\u00eda extenderme con esos registros. Le indiqu\u00e9 que abriera el sobre, mir\u00f3 con asombro, me examin\u00f3 y volvi\u00f3 a la secuencia de fotograf\u00edas.<\/p>\n<p> -\u00bfPero eres t\u00fa? -casi me miraba con una obscena incredulidad-. <\/p>\n<p>-Claro que soy yo, hombre. En el peor momento -agregu\u00e9-, por cierto, estoy seguro que no encontrar\u00e1s un mejor retrato acerca del miedo.<\/p>\n<p> Tuve que relatar mi contacto con el grupo de  j\u00f3venes que paraban en la plaza, el lugar de encuentro por las madrugadas, cercano a una boca de venta de drogas, y como me insert\u00e9 en su grupo como un observador.<br \/>\n Ellos practicaban algunos actos delictivos; se reduc\u00eda al robo de electrodom\u00e9sticos peque\u00f1os, m\u00f3viles, accesorios inform\u00e1ticos y de audio, que posteriormente comercializaban por internet, a trav\u00e9s de una p\u00e1gina de compra y venta libre. Eran ofrecidos como usados pero en perfecto estado y funcionamiento. Con el dinero viv\u00edan sin dilapidar en lujos, ya que eran los ingresos para solventar su adicci\u00f3n a las drogas.<br \/>\n Aquellas que se aplicaban v\u00eda intravenosa, eran las recurrentes y el transcurso de dichas sesiones, me era permitido capturar, todo el ritual de su delirio en forma t\u00e1cita y expl\u00edcita.<br \/>\n Me hab\u00edan aceptado con la confianza de un integrante m\u00e1s, pero la tregua caduc\u00f3. Esa noche se hallaban demasiado euf\u00f3ricos, violentos, amenazantes. Suponer es una banalidad pero sospecho que se hartaron de mi presencia, y arremetieron su furia innata en mi contra, como un flash de sensatez, hab\u00edan comenzado a sentirse inc\u00f3modos ante mi m\u00e1quina fotogr\u00e1fica, ignorada o tomada con cierta gracia, hasta ese momento.<br \/>\n Me acorralaron y sujet\u00e1ndome de los brazos, sin oponer resistencia, uno de ellos tom\u00f3 mi c\u00e1mara, es decir me arranc\u00f3 del cuello la correa donde pend\u00eda en mi pecho y ocultaba bajo una amplia campera, cuando decid\u00eda internarme en la noche para abocarme a mi proyecto, era consiente del riesgo desde su inicio. El chico que me la arrebat\u00f3 parec\u00eda un simio revisando algo ajeno a su ambiente, mientras el resto re\u00edan, insultaban, hasta que llegaron los golpes. Desde el piso, aturdido por la paliza, no esperaba el desenlace que pensaron para m\u00ed. Uno de ellos prepar\u00f3 una dosis destinada a compartir conmigo, me desnudaron el brazo, dejaron revelar mis venas ante la presi\u00f3n e introdujeron la dolorosa aplicaci\u00f3n.<br \/>\n Las luces me enloquec\u00edan, mi cuerpo convulso era de otra persona, en un estado alterado de conciencia y saturado de un miedo hist\u00e9rico, olvid\u00e1ndome del obturador que me observaba y me retratar\u00eda en una serie de fotograf\u00edas.<\/p>\n<p> Sebasti\u00e1n permaneci\u00f3 absorto durante un breve lapso de tiempo, hipnotizado ante las evidencia de mis tomas. Se sacudi\u00f3 en el sill\u00f3n; mientras colocaba los cigarrillos en la mesa y se percat\u00f3 de mi deseo de poder fumar uno, pero que ya no toleraba desde hace meses, el resultado ser\u00eda un desagradable trance de tos convulsa que no deseaba ofrecer a mi amigo. De todas formas fue solo un reflejo, no fum\u00f3.<\/p>\n<p> &#8211; \u00bf\u00c9ste es el resultado por el que est\u00e1s as\u00ed? -me mir\u00f3 con cierta piedad-, en qu\u00e9 momento&#8230; no s\u00e9 que decir -pod\u00eda notar su indignaci\u00f3n, su reproche sin sentido y una gran pena-, es que estoy sin palabras-.<\/p>\n<p> Me decid\u00ed interrumpir su agobio, estuve tentado en mentir pero no era correcto. -Debo decirte que mi irreversible quebranto de salud, nada tienen que ver con ese episodio.  Durante un a\u00f1o me somet\u00ed a pruebas peri\u00f3dicas, esperando que arrojaran resultados positivos; en VIH y Hepatitis C, pero absolutamente nada en todos esos estudios. Si se aproxima la etapa m\u00e1s grave de mi afecci\u00f3n (as\u00ed me lo comunic\u00f3 mi m\u00e9dico) se deben a otras causas, no lo tomo como una desilusi\u00f3n, pero s\u00ed es un escollo, para la muestra que te estoy proponiendo realizar.-<\/p>\n<p> Me vino a la memoria aquella popular foto del \u201cThe New York Times\u201d, donde figura una ni\u00f1a desnutrida, a punto de ser presa de una amenazante ave carro\u00f1era. Si la intervenci\u00f3n de Carter (el fot\u00f3grafo due\u00f1o de dicha fotograf\u00eda) hubiera salvado a la ni\u00f1a, no hubi\u00e9ramos tenido ese registro, sin atestiguar las atrocidades en Sud\u00e1n, pero la c\u00e1mara justificaba lo que ser\u00eda un s\u00edmbolo de tragedia, como escrib\u00eda Sontag en su l\u00facido ensayo, que con mi colega trajinamos en varias productivas conversaciones. <\/p>\n<p> Ning\u00fan fot\u00f3grafo escapa al montaje, cierto es que realizamos instant\u00e1neas, pero nada tiene que ver la espontaneidad, cu\u00e1nto tiempo tuvo que esperar Carter para que el buitre entrara en cuadro y que el obturador lo inmortalice. A posteriori el suicidio del fotoperiodista fue centro de discusiones acerca de las divergencias \u00e9ticas de la profesi\u00f3n; pero esto es otro montaje, basado en suposiciones. Dieciocho a\u00f1os despu\u00e9s se ados\u00f3 nueva informaci\u00f3n; Carter sufr\u00eda una profunda depresi\u00f3n, no exclusiva al remordimiento de su famosa toma, tambi\u00e9n se supo que la victima sobrevivi\u00f3 al ataque del animal, y que en realidad no era una ni\u00f1a, sino un ni\u00f1o, pero esto es anecd\u00f3tico. <\/p>\n<p> Mi secuencia de im\u00e1genes eran reales, t\u00e9cnicamente a pesar de haber sido realizadas por un inexperto, cada cuadro era bastante bueno, mi rostro evidenciaba un aut\u00e9ntico terror, el entorno de brazos que me amortajaban, la aguja invadiendo mi vena, esas fotos demasiado reales sobresal\u00eda del papel y, la \u00faltima que le estaba pidiendo a mi colega de mi estado actual, ser\u00eda parte del montaje. Cuando alguien observ\u00e9 la muestra, las murmuraciones surgir\u00edan de inmediato, el resto formar\u00eda parte del misticismo propio del rumor, sobre la verdad a descubrir o sospechar.<\/p>\n<p> A mi amigo le invadi\u00f3 la duda, pero ten\u00eda la convicci\u00f3n que esta provocaci\u00f3n dar\u00eda resultado. <\/p>\n<p>&#8211; Sabes que me juego mi reputaci\u00f3n en esto -me mir\u00f3 severamente -.<br \/>\n&#8211; Sabes que no tenemos reputaci\u00f3n que apostar \u2013lo aguijon\u00e9 con malicia-. T\u00fa sales corriendo buscando actrices de turno que escandalizan viejas con sus romances, y yo apenas sobrevivir\u00eda con mis escasos trabajos de \u201cfreelance\u201d, sino no fuera por mi situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Mi amigo, lejos qued\u00f3 nuestro sue\u00f1o de imitar a Robert Capa*. <\/p>\n<p> De todas las c\u00e1maras que ten\u00eda a disposici\u00f3n en mi estudio; Sebasti\u00e1n decidi\u00f3 firmar el contrato que le ofrec\u00eda con la peor de ellas, tom\u00f3 una polaroid. Sentado frente a mi, comenc\u00e9 a sentir puntadas en mis pulmones y con el rictus de estar atravesando las agon\u00edas de la muerte (que sentir\u00eda apenas unos meses m\u00e1s tarde), sin maquillaje y con tan solo una potente luz, aparece mi demacrado aspecto viol\u00e1ceo retratado en un disparo certero.<\/p>\n<p>*Robert Capa (1913-1954): Primer fotoperiodista reconocido, entre sus trabajos destacados se encuentran los realizados sobre la guerra civil espa\u00f1ola, el desembarco en Normand\u00eda y la II Guerra mundial. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy todos pueden lograr una interesante fotograf\u00eda; en las manos de casi todo el mundo se encuentra una c\u00e1mara capaz de lograr ese registro, que puede llevarlos a un p\u00f3stumo reconocimiento, al menos colateralmente.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-225","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=225"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/225\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":227,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/225\/revisions\/227"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}