{"id":321,"date":"2011-06-10T23:58:19","date_gmt":"2011-06-10T21:58:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=321"},"modified":"2011-06-11T00:01:28","modified_gmt":"2011-06-10T22:01:28","slug":"30-gorrion-por-charlotte-corday","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/30-gorrion-por-charlotte-corday\/","title":{"rendered":"30 &#8211; Gorri\u00f3n. Por Charlotte Corday"},"content":{"rendered":"<p>\ufeff\ufeff\ufeff\ufeff\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tres rasgu\u00f1os bastardos me desvelan: El relente del amanecer, los quejidos eternos del ni\u00f1o chico y un viejo estorbo de hambres agarradas. En casa no hallo alivio as\u00ed que salgo al descampado donde, asombrada, me enfrento a un paisaje intacto de nieve inesperada: \u00a1Qu\u00e9 perfecto enga\u00f1o para ocultar la basura cotidiana tras este disfraz de harina!<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aprovecho el regalo inventando algunos pasos sobre la blanca m\u00e1scara del barro hasta acabar llena de risas: \u00a1Cu\u00e1nto me gusta apoyar los pies descalzos sobre la nieve y sentir c\u00f3mo se rinde bajo mi peso con un crujido! Suena igual de tierno que al morder una cebolla, pero m\u00e1s fr\u00edo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Risue\u00f1a por el juego y alimentada de luz, alzo los brazos y vuelo, toda hecha gorri\u00f3n, hasta el arroyo, lejos del llanto cansino de Joaqu\u00edn y del temblor entrechocado de mis dientes tiritones.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde la vaguada vuelvo atr\u00e1s la vista. A lo lejos madre -vac\u00eda ya de leche- ha salido afuera por mecer al cr\u00edo y con el aire fresco -y su paciencia- casi consigue que se calle.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n descubro, preocupada, que algunas pisadas me han seguido hasta el lavadero, como si quisieran alertar de mi secreto. \u00c9ste es mi territorio, el lugar donde soy due\u00f1a y pienso en cosas. Aqu\u00ed aprend\u00ed, rodeada por lavanderas de sue\u00f1o agotado y brazos dolientes, a no llorar de perfil. De sus cuerpos gastados y sus torcidas bocas emana un tenue hedor a vidas muertas. Sin embargo, yo agradezco su grosera franqueza pues as\u00ed he comprendido el valor de estar callada y en mi sitio\u2026<\/p>\n<p><em>-\u201c\u00a1Felipa,\u2026 Felipina\u2026 ven!, \u00a1r\u00e1pido!\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por la cuesta bajan Amparo y Marcelina, mis hermanas mayores. Vienen ri\u00e9ndose a empujones y traen una mueca traviesa escondida tras dos labios tramposos. Conozco estas tretas, y cuanto m\u00e1s brillan sus gestos m\u00e1s motivo tengo de temerlas -y de acabar llorando-. Avisada, salgo zumbando pero no hay modo: Cuando Amparo ordena &#8211;<em>\u00a1no corras, tonta!-,<\/em> Marcelina, agazapada tras un alcornoque, cae sobre m\u00ed, violenta, mientras r\u00ede con esa picard\u00eda suya, tan entreverada. Quedo empapada sobre la nieve y aunque muerdo y bramo hasta el ronquido, s\u00f3lo me resta el recurso de los d\u00e9biles: La rendici\u00f3n sin dignidad ni condiciones.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sorbi\u00e9ndome los mocos las sigo hasta el pueblo. Ellas no paran de asestarme pescozones \u201ccari\u00f1osos\u201d quejosas porque las he obligado a correr, lo que ya es costumbre:<\/p>\n<p><em>-\u201c\u00a1Pero qu\u00e9 rara eres, Felipina, siempre sola y callada! Qui\u00e9n tuviera ese pelo dorado y esos ojazos azules como lagos. Si no fueras tan arisca, m\u00e1s de una te tendr\u00eda guardada y bien comida.\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La verdad es que nadie osar\u00eda decir que somos hermanas, pues si yo soy fina, de rizos amplios y ojos limpios, ellas son dos cocones cetrinos, cejijuntas, de bulto achaparrado y pelo crespo.<\/p>\n<p><em>-\u201cVamos a casa de la \u201cse\u00f1\u00e1\u201d Pilar, que manda recado. Esa se bebe los vientos por quererte. Le recuerdas a la hija que perdi\u00f3 cuando a\u00fan no era machorra y el marido le viv\u00eda -antes de los tiros-.\u00a0 Conviene que te vea\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201cA nada que le zalameases te recoger\u00eda y, si fueras bien dispuesta, llegar\u00edas a mandadera&#8230; \u00a1pero no, t\u00fa siempre tan cardo\u2026!\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Do\u00f1a Pilar, \u201cla del comandante\u201d, es amplia de abrazo y cari\u00f1osa. Viste esa mirada de quien lo tiene todo pero con nada se llena, porque sus penas no necesitan cosas sino afectos. Se le muri\u00f3 una ni\u00f1a y, al poco, el destino le dobl\u00f3 los duelos igual que si fuesen campanas: Su hombre march\u00f3 a la guerra y nunca regres\u00f3. Afirman que cay\u00f3 por la patria -y se conoce que a\u00fan no quiere levantarse-.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A m\u00ed me adora, tanto que un d\u00eda me dio un duro, de los gordos, y me acarici\u00f3 la cabeza, pensativa, como si quisiera aprend\u00e9rsela con las manos. Me encanta su perfume de hogar repleto, de platos llenos y cucharas lustrosas\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -porque las cucharas, con el mucho uso, toman un brillo sabroso- \u00a1qu\u00e9 diferencia con las nuestras que apestan a sebo rancio y madera!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al fin llegamos ante el zagu\u00e1n. Por sorpresa, Amparo me tumba de un empuj\u00f3n y se sienta sobre m\u00ed, mientras Marcelina me saca la poca ropa que llevo encima, a tirones, sin miramientos. Intento reaccionar cuando ya se han ido, urgentes, dej\u00e1ndome desnuda en medio de la calle\u2026 y lloro y tiemblo, m\u00e1s por rabia y humillaci\u00f3n que por verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Encogida y desorientada, el tiempo detenido se hace de hielo hasta que un estruendo abre la puerta del cas\u00f3n y noto c\u00f3mo me llevan unas manos firmes, de esas que han sujetado muchos cochinos en las matac\u00edas.<\/p>\n<p><em>-\u201c\u00a1Se\u00f1ora\u2026 que est\u00e1 la Felipina plantada en la calle, \u201cpeleta\u201d y lloriqueando!\u2026 \u00a1Se\u00f1ora!\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201c\u00a1\u00a1\u00a1Ay, la mi pobrina\u2026!!! Si est\u00e1 azul de tan fr\u00eda, y qu\u00e9 sucia de barro\u2026. ya habr\u00e1n sido esas diablas\u2026A ver, Petra, Mariana, preparad el ba\u00f1o, r\u00e1pido\u2026 \u00a1ay, pobrecita!\u2026 \u00a1ay, qu\u00e9 d\u00edas sin compasi\u00f3n!\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La casa se alborota cual corral donde pelean gallos, s\u00f3lo que aqu\u00ed son gallinas, todas cluecas y todas hueras. Sin dejarme rechistar me sumergen en una ba\u00f1era de aguas espumosas y tan calientes que duelen y acarician al mismo tiempo; cuando comienzan a frotarme cambia su color desde los tornasoles del jab\u00f3n al gris de la miseria. Tras mucho rascar se dan por satisfechas y puedo respirar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Aprovecho para fijarme en los recovecos de este cuarto enorme, con sus azulejos blancos, los grifos de lat\u00f3n, la colecci\u00f3n de frascos, tantos aromas nuevos y sus misterios de colores&#8230; Todo rezuma bienestar, una forma de vivir apenas intuida y que, por una vez, comparto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entretanto han comenzado a hablar de nosotras y, seg\u00fan ocurre siempre cuando hay ni\u00f1os, debe parecerles que somos sordos o tontos y no entendemos nada, pero s\u00ed, s\u00ed que algo nos llega\u2026 y nos inquieta.<\/p>\n<p><em>-\u201c\u2026esa mujer no tiene remedio, enronada de cr\u00edos y sin hombre que la proteja\u00a0 en esta \u00e9poca de calamidades\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201cMala no es, tan s\u00f3lo descabezada. Se encaprich\u00f3 con Emiliano, \u201cel taxista\u201d, tanto que cada vez que ven\u00eda de Madrid le hac\u00eda un hijo. Y bien sab\u00eda ella que era\u00a0 casado\u2026.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201c\u2026Ya \u2026 pero cuando a las mujeres se nos pone el vientre as\u00ed, inquieto, y algo que no tiene ni nombre nos corre por las piernas\u2026 entonces estamos perdidas y no hay razones que valgan\u2026\u201d-<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201c\u00a1Pero, \u00bfcuatro criaturas?!\u2026 eso no tiene disculpa ninguna, ni hay embobamiento que lo justifique, ni pasi\u00f3n que lo enmiende\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; \u201cAdem\u00e1s, al peque\u00f1o se lo hizo poco antes de marchar de aqu\u00ed los \u201crojos\u201d, que bien chulito se paseaba \u201cel taxista\u201d, con su gorra de miliciano\u2026eso s\u00ed, a la Jacinta s\u00f3lo le ha llenado la barriga de hijos, porque otra cosa no le ha dado, ni dineros o bienestar, ni siquiera calor en las noches fr\u00edas\u2026 nada. Lo dicho, \u00a1la muy tonta!\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201c\u00a1Basta!, aqu\u00ed\u00a0 no se habla de guerras ni guerros, ya lo sab\u00e9is\u2026 \u00a1a callar!\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201cPues qued\u00f3 mutilado y anda por C\u00e1ceres pidiendo en la calle\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201cA ese lo deber\u00edan fusilar, que denunci\u00f3 a muchos y malmeti\u00f3 a m\u00e1s \u00a1menudo bicho\u2026!\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201cLo que no me explico es a qui\u00e9n ha salido la Felipina, tan guapa\u2026nada que ver con sus hermanas\u2026claro que Emiliano no era el \u00fanico que rondaba a la Jacinta&#8230;\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al o\u00edr esto enmudecen y la do\u00f1a, m\u00e1s p\u00e1lida de la cuenta, escapa llorando mientras Mariana ri\u00f1e por lo bajo a Petra: <em>\u201cQu\u00e9 bruta eres, \u00bfc\u00f3mo se te ocurre mentar \u00a0\u201ceso\u201d delante de la se\u00f1ora\u2026?\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>-\u201cMe ha salido del alma, que alguien se lo ten\u00eda que soltar a la cara en vez de andar con tantos remilgos, a ver si despierta y empieza a echar el mal pelo, que m\u00e1s parece enterrada en vida que otra cosa.\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y as\u00ed siguen un buen rato. Yo me barrunto si esto ser\u00e1 por lo que se rumia en el pueblo: que mi padre fue el culpable de que \u201ccayera\u201d el marido de la se\u00f1ora y de otras cosas feas. Al parecer lo reconoci\u00f3 entre un grupo de prisioneros y le denunci\u00f3 por ser oficial y acaso por alg\u00fan otro rencor -incluso murmuran que, en castigo por lo malo que era y para recordarle su pecado, yo sal\u00ed parecida al comandante \u00a1qu\u00e9 cosas m\u00e1s raras inventan los mayores!-. Son cuentos da\u00f1inos que nunca entender\u00e9. Lo que s\u00ed entiendo es lo bien que viven algunos. Parece mentira que pueda haber tantas cosas bonitas en el mundo y est\u00e9n todas juntas en este rinc\u00f3n de baldosas brillantes\u2026 y yo aqu\u00ed, en medio. \u00a1Ahora ya s\u00e9 c\u00f3mo es el Para\u00edso!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por fin regresa la due\u00f1a, con los ojos quebrados; me seca delicadamente y me pone un albornoz. Ya compuesta, salimos al saloncito donde Petra ha preparado la mesa con dos tazas de chocolate y unos bollos enormes, de los que se ven en el escaparate de la confiter\u00eda. Pensaba yo que s\u00f3lo eran para mirar, pero no, se comen y es catar el Cielo relleno de crema.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estaba tan hambrienta que enseguida me lo como todo. Entonces ella me reclama a su lado, me alza maternal en su regazo y, pausadamente, empieza a recitar alguno de los cuentos que debi\u00f3 guardar para su hija, como si mi presencia hubiera roto fronteras y la memoria se le desbordase por los labios\u2026y yo me dejo ir hasta quedarme dormida o so\u00f1ando despierta, que no estoy muy segura, de lo a gusto que me encuentro\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo ha pasado, pero un brumoso jaleo de orgullos enfrentados me despierta metida en esta cama inmensa. Al fondo crece el barullo. Parece que Petra y Mariana quieren convencer a Do\u00f1a Pilar de algo pero ella se niega, aunque no alcanzo a entender bien sus palabras. Despu\u00e9s tiembla el suelo azotado por dos golpes rabiosos, el eco de un \u00faltimo lamento termina de desperezarme<em>&#8230;<\/em> y luego s\u00f3lo queda este silencio te\u00f1ido de ausencias.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo me pongo a llorar, sobre todo por hacerme o\u00edr, hasta que entran con caras sofocadas. Disimulan su congoja con ademanes culpables y me abruman a mimos mientras preparan unas prendas maravillosas: Un vestidito con canes\u00fa, una chaquetita de angora, calcetines blancos, zapatos de charol y un lazo grande de raso rojo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya en la puerta Do\u00f1a Pilar me pone un abriguito de pa\u00f1o con el cuello de terciopelo azul y me abraza llorosa, mientras musita: <em>\u201cno puede ser\u201d. <\/em>Entonces<em> <\/em>\u00a0me cubre entera de besos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La calle de nuevo, ahora semioscura. Apenas quedan rastros de nieve en las umbr\u00edas y los tejados. Recorro las cuestas espiando en los charcos sin reconocerme y me paro a comparar, admirada, el negro afilado del charol con el blanco mortecino de la nieve derretida.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Entro corriendo a casa y no s\u00e9 por qu\u00e9, pero madre se sobresalta; luego, al verme as\u00ed, tan elegante, asiente, baja la cabeza y calla.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Cerrada ya la noche enciende el candil y me desnuda para acostarme\u00a0\u00a0\u00a0 -sin preguntar d\u00f3nde he estado o si tengo hambre, acaso enterada de todo-. Dobla mi ropa y la coloca sobre una silla con cuidado\u2026yo, sin pausa, caigo dormida en un baile profundo de sue\u00f1os y ba\u00f1eras.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Despierto con el sol col\u00e1ndose por las rendijas del tejado y busco en la silla: Misteriosamente los vestidos de princesa se han transformado en mis harapos ra\u00eddos\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 ser\u00e1 que no me sorprendo? Quiz\u00e1s porque la miseria me ha vuelto la piel dura y el conformar resignado, como si nada de lo que pudiera suceder tuviera consecuencias buenas, o porque el extra\u00f1o silencio del Joaqu\u00edn y este olor a gachas y tocino -ins\u00f3lito en mi casa- me hayan puesto sobre aviso.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Madre observa nerviosa, pero sigue callada. Me acerca la cuchara y compartimos, de la misma sart\u00e9n, un desayuno c\u00e1lido y grasiento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Acabado el fest\u00edn salgo afuera, satisfecha; esta vez con la paz que otorgan un vientre lleno y el dormir nutrido del mocoso.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 No queda nieve, s\u00f3lo barro, un barro negro, acharolado\u2026pero no me importa nada, porque yo, sola frente a la vida, miro al cielo, alzo los brazos, y vuelvo a volar, toda hecha gorri\u00f3n o princesa, hasta mis reinos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\ufeff\ufeff\ufeff\ufeff\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tres rasgu\u00f1os bastardos me desvelan: El relente del amanecer, los quejidos eternos del ni\u00f1o chico y un viejo estorbo de hambres agarradas. 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