{"id":336,"date":"2011-06-11T00:13:47","date_gmt":"2011-06-10T22:13:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=336"},"modified":"2011-06-11T00:13:47","modified_gmt":"2011-06-10T22:13:47","slug":"32-la-ameba-por-pepito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/32-la-ameba-por-pepito\/","title":{"rendered":"32- La ameba. Por Pepito"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Tras el accidente a\u00e9reo que ha acabado tr\u00e1gicamente con las vidas de nuestro querido Presidente y dos de los miembros m\u00e1s destacados de la Junta Ejecutiva, dando lugar a la renovaci\u00f3n parcial de la c\u00fapula del partido, me veo obligado, superando el dolor de nuestras filas, a emitir este informe, dadas las actuales discrepancias que existen sobre la conveniencia de mi designaci\u00f3n como candidato para la Presidencia de la Naci\u00f3n.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;El desgaste que viene sufriendo mi imagen p\u00fablica durante el transcurso de mi mandato, y que ha dado pie a que miembros incorporados recientemente a nuestra Junta Ejecutiva calibren la necesidad de presentar al pa\u00eds una nueva figura pol\u00edtica con m\u00e1s posibilidades de regir los destinos del Estado en las pr\u00f3ximas elecciones, conf\u00edo en que sea considerado un mal inevitable (sin perjuicio de que dicha p\u00e9rdida de popularidad se valore en su justo grado y se minore con todos los medios a nuestro alcance) una vez que exponga los motivos que me llevaron a la cima de la naci\u00f3n y que aconsejan, indefectiblemente, mi continuaci\u00f3n en la cumbre de la misma.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Fue en una de las primeras reuniones ejecutivas, all\u00e1 por 1.996, cuando nuestro entonces Secretario General, don F.G.., y el Secretario de Organizaci\u00f3n, don J.B.., decidieron instar, en una reuni\u00f3n secreta, una serie de estudios que establecieran un modelo para designar a la persona capaz de aglutinar los diferentes sectores y grupos sociales del pa\u00eds, de manera que nuestro partido, en las elecciones que se avecinaban, no s\u00f3lo obtuviese un alto grado de representatividad en ambas C\u00e1maras del Parlamento, sino que consiguiera que la totalidad del poder descansara en \u00e9l al absorber la Presidencia del Gobierno. Con este objetivo fueron formadas as\u00ed una serie de comisiones de estudio que llevar\u00edan a cabo sus investigaciones de forma aislada. La compartimentalizaci\u00f3n guardaba el secreto, y los datos, que dichas comisiones suministraron en su d\u00eda y que siguen manteniendo toda su validez, analizados por un grupo de expertos antes de resumirse en sus conclusiones finales. Catalogados como prioritarios, dichos estudios fueron presentados a los miembros restantes del Ejecutivo y aprobados por unanimidad el 14 de julio de 1.996.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Por entonces yo era un miembro menor de nuestra organizaci\u00f3n que, aun siendo diputado, trabajaba de manera oscura en una de las delegaciones provinciales del partido surgidas a ra\u00edz de que el pueblo tomara confianza en el proceso democr\u00e1tico, y a muchos de nuestros militantes (por no decir que a casi todos), les sorprendi\u00f3 mi r\u00e1pido ascenso dentro del organigrama y que me llev\u00f3, en el plazo de unos meses, a alcanzar la Vicesecretar\u00eda T\u00e9cnica y, en la Asamblea de Compromisarios de septiembre del 97, a ser nombrado Secretario General. Quiz\u00e1 extra\u00f1e que diga que el primer sorprendido fui yo, pero razones de fuerza mayor, entonces desconocidas para m\u00ed, obligaron a que fuera sacado del anonimato.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;En aquella \u00e9poca las conclusiones sobre el candidato ideal fueron contrastadas con los datos que se ten\u00edan de nuestros afiliados m\u00e1s destacados. Diez o doce miembros del partido, que actualmente ocupan cargos de gran responsabilidad en distintos estamentos gubernamentales, fueron seleccionados en una primera instancia. Sus caracter\u00edsticas parec\u00edan indicar que formaban el grupo id\u00f3neo para encontrar entre ellos, con un escaso margen de error, a la persona que conseguir\u00eda encumbrarnos en el poder. La inteligencia de J.C.., los conocimientos econ\u00f3micos de J.M.., los legales de D.L.., el pasado revolucionario de T.J.., la empat\u00eda y capacidad para atraerse a las masas de P.Z.., les hac\u00edan destacar como nuestros militantes m\u00e1s significados, aunque despu\u00e9s la Comisi\u00f3n Ejecutiva descartara a varios para amoldarse a la evoluci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds. Tambi\u00e9n fue entonces cuando el destino, en forma del informe An\u00e1lisis Evolutivo del Gobernante y del Mantenimiento del Poder, me hizo entrar en escena.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Dicho documento, recibido con retraso debido a la complejidad que implicaba su desarrollo, aportaba unos datos que refutaban, para sorpresa de todos, las inferencias establecidas en principio. En contra de lo pensado, el referido informe indicaba que una inteligencia superior en el gobernante sufrir\u00eda en exceso ante las reacciones viscerales y, a menudo, irracionales de las masas, incrementando el riesgo de que la persona detentadora del poder padeciese una neurosis a corto plazo. Fueron tambi\u00e9n sorprendentes los resultados relativos a la capacidad de conectar emocionalmente con los grupos sociales. El sujeto, con dicha capacidad emp\u00e1tica, acabar\u00eda dej\u00e1ndose arrastrar por los vendavales de impulsos emotivos que galvanizan a las muchedumbres, estrangulando sus controles l\u00f3gicos e incrementando, de esta manera, el riesgo de que las decisiones que tomara fueran, en el mejor de los casos, \u00abarriesgadas\u00bb para el Estado. Asimismo la fidelidad ideol\u00f3gica al partido tampoco se establec\u00eda como una cualidad recomendable en el dirigente de una comunidad democr\u00e1tica y pluriteor\u00e9tica. Se concluy\u00f3 que un dignatario intransigente, que intentara llevar a cabo todas nuestras concepciones filos\u00f3ficas, pod\u00eda arrastrar a la naci\u00f3n a un proceso disgregativo, ya que s\u00f3lo una situaci\u00f3n de partido \u00fanico permitir\u00eda una imbricaci\u00f3n satisfactoria entre ambos polos del dominio (es decir, entre gobernantes y gobernados) y eso siempre que existiese un proceso previo de depuraci\u00f3n socio ideol\u00f3gica de los individuos disidentes. Tambi\u00e9n la parcelaci\u00f3n del conocimiento, originada por el avance tecnol\u00f3gico, ocasionaba que las especialidades profesionales de los sujetos dejaran de ser significativas. Resultaba igual de indiferente que el dirigente fuera economista o abogado, ingeniero o alba\u00f1il, e incluso esta situaci\u00f3n podr\u00eda ser observada mucho m\u00e1s claramente en el cuarto nivel de la pir\u00e1mide de poder, donde existir\u00eda un constante enfrentamiento entre los sujetos mandatarios para ampliar sus \u00e1reas de autoridad ajeno a que las necesidades del Estado, y su capacidad para abarcarlas, hicieran razonables sus peticiones, como actualmente se puede comprobar que viene sucediendo entre algunos de nuestros afiliados engarzados en la estructura gubernamental.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Sin embargo, y en contraposici\u00f3n, dicho estudio destacaba tres factores fundamentales para la gobernabilidad de un pa\u00eds. T\u00e9cnicamente fueron denominados mutabilidad f\u00edsica, facilidad de incomunicaci\u00f3n verbal y <em>desmemoria<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Primeramente el rostro del gobernante deb\u00eda poder adaptarse a las caracter\u00edsticas del grupo social con el que tratase, para producir una atenci\u00f3n positiva en \u00e9ste. Se recomendaba as\u00ed una simetr\u00eda en los rasgos faciales del mandatario, para poder ser retocada f\u00e1cilmente por los especialistas en maquillaje. El l\u00edder (y por tanto el partido, si quer\u00eda el poder) deb\u00eda tener tanto la capacidad de representar un rostro agotado frente a una reuni\u00f3n sindical como igualmente ser capaz de despertar, con la dulzura de ojos de un hijo bondadoso, las nostalgias de la ancianidad en una asamblea de jubilados. A continuaci\u00f3n, en un segundo orden pero no menos importante, se destacaba la facilidad de incomunicaci\u00f3n verbal. El desarrollo de los medios de comunicaci\u00f3n, la necesidad de actuar como intermediario entre ambiciones encontradas y el ansia de informaci\u00f3n nueva cada d\u00eda en las masas populares, encarec\u00edan que el dirigente tuviese una gran facilidad para emitir frases vac\u00edas de contenido, principal garant\u00eda de, al menos, no incrementar las tensiones sociales que existiesen y retrasar, en todo caso, los cambios socioecon\u00f3micos que pudieran perjudicar a nuestra estructura pol\u00edtica. En cuanto a la <em>desmemoria<\/em>, destacada entre todas como la facultad m\u00e1s necesaria para la perpetuaci\u00f3n en el poder, hac\u00eda referencia a un bajo nivel en la capacidad de rememorar. La <em>desmemoria<\/em> era, en definitiva, una v\u00e1lvula de seguridad para la salud mental del gobernante y el pilar b\u00e1sico para la continuidad del partido. Diluy\u00e9ndose su recuerdo, se difuminar\u00eda su responsabilidad de los actos, acciones y decisiones que tomase; es decir, su conciencia no sufrir\u00eda remordimientos frente a sus concepciones \u00e9ticas, morales o ideol\u00f3gicas, con lo que su cerebro, esp\u00edritu o alma, seg\u00fan queramos considerar, no sufrir\u00eda contando con este vertedero autom\u00e1tico para las acciones a las que a veces fuerza el ejercicio del mando. Por otro lado, tambi\u00e9n la desmemoria impedir\u00eda la fragmentaci\u00f3n y la autocr\u00edtica en el partido para, en cambio, facilitar su perpetuaci\u00f3n como ente pol\u00edtico. Las tensiones internas y las ambiciones de sus miembros quedar\u00edan limitadas al tercer nivel de la <em>pir\u00e1mide de poder<\/em>, ya que un l\u00edder con esta caracter\u00edstica depender\u00eda totalmente de sus asesores, quienes ver\u00edan satisfechas as\u00ed sus pretensiones de forma colectiva, al detentar cada uno su parcela correspondiente de predominio dentro de nuestra supremac\u00eda sobre el pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Las probabilidades de permanencia fueron analizadas en base a estos datos, y la conclusi\u00f3n fue rotunda. Si se consegu\u00eda introducir como mandatario a un afiliado con estas caracter\u00edsticas, la perduraci\u00f3n del partido en el Gobierno, con ligeras oscilaciones c\u00edclicas que afectar\u00edan \u00fanicamente al porcentaje de nuestros representantes en las C\u00e1maras, estar\u00eda asegurada por un m\u00ednimo de cuatro d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Y son estas razones, que en su d\u00eda me llevaron a ser elegido para servir al partido y a la naci\u00f3n desde el puesto que ocupo, las que obligan a que me den incondicionalmente su apoyo, puesto que, aunque se pueden encontrar individuos entre nuestros afiliados que manifiestan las dos primeras caracter\u00edsticas, de momento no tenemos a alguien en nuestras filas que supere mi capacidad <em>desmem\u00f3rica<\/em> en su tranquilizadora intensidad, y que hace que, mi vida, s\u00f3lo abarque el \u00faltimo mes de mi pasado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Fechado y rubricado&gt;&gt;.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un rayo de sol se cuela por los cortinajes que defienden al despacho de miradas indiscretas. Revolotea, gira, reverbera indeciso y, mariposeando, ajeno a la importancia del hombre -al que da la espalda-, juguetea sobre el documento. El Presidente se pregunta cu\u00e1ntas veces habr\u00e1 redescubierto que su capacidad de trabajo, su inteligencia, su diplomacia, su honestidad y un largo etc\u00e9tera son palabras huecas. &lt;&lt;Se\u00f1or -una mano surge ante \u00e9l, acompa\u00f1ando a la voz-. La reuni\u00f3n es a las diez, se\u00f1or Presidente&gt;&gt;, le insiste, tendi\u00e9ndole una pluma, su secretario.<\/p>\n<p>\u00c9l lo sabe. Est\u00e1 en su agenda desde hace tres d\u00edas. Pero, \u00bfcu\u00e1ndo orden\u00f3 \u00e9l que se celebrara? \u00bfCu\u00e1ndo decidi\u00f3 confeccionar el informe? Desea preguntar, pero luego sus ojos se detienen en la fotograf\u00eda de una mujer y unas ni\u00f1as que tiene sobre la mesa. Ayer eran su familia, y tambi\u00e9n la semana pasada. Y hace un mes a\u00fan alcanzan a pertenecerle. Pero, \u00bfy hace dos? \u00bfY hace un a\u00f1o? Tendr\u00eda que buscar su cari\u00f1o en los archivos para saberlo; sus besos en las fotograf\u00edas; sus palabras de amor en los chismes de las revistas del coraz\u00f3n. El Presidente sabe que solamente de una cosa puede estar seguro, que s\u00f3lo de una cosa tiene consciencia, que \u00fanicamente de una cosa tiene certeza, y es de su enfermedad; de su amnesia evocativa. Entretanto, el rayito de sol, curioso, decide investigar lo que observa el hombre y, ensanch\u00e1ndose, trepa por el cristal que protege la fotograf\u00eda. Est\u00e1 fr\u00edo y resbala. El rayito de sol \u00a0no comprende qu\u00e9 inter\u00e9s puede haber en una plancha helada para que los dedos de un hombre la roce.<\/p>\n<p>\u00a0Una punzada \u00e1cida le sube al Presidente hasta la boca. &lt;&lt;L\u00e1stima que no olvide mi \u00falcera&#8230;&gt;&gt;. Luego la angustia se le desborda, pensando en la existencia que ser\u00e1 suya hasta que se le diluya en la pendiente del olvido; cuando siente la certeza de ser un pobre diablo; cuando tiene la convicci\u00f3n profunda de ser una miserable ameba, una insignificante ameba que se remueve en el min\u00fasculo microcosmos de su gota de agua y que, en su peque\u00f1ez, ignora que est\u00e1 manipulada bajo un microscopio. Su secretario le mira, e intuye la exasperaci\u00f3n muda que corroe a su superior: no en vano ha sido \u00e9l quien le ha redactado el escrito. &lt;&lt;No se preocupe, se\u00f1or Presidente, en poco habr\u00e1 pasado este mal trago y volver\u00e1 a ser lo que sue\u00f1a que la Historia contar\u00e1 de usted. Y ahora, se\u00f1or, si hace el favor de firmar&#8230;&gt;&gt;, le insiste, con cierto apresuramiento, su secretario, se\u00f1al\u00e1ndole el escrito.<\/p>\n<p>\u00a0El Presidente r\u00fabrica, mientras intenta, frente a la fotograf\u00eda, en vano, retraer de la memoria el recuerdo de unas ni\u00f1as en sus brazos. Entretanto el rayo de sol, cansado de vagabundear, descubre un lienzo y trepa por la pared para observar sus colores. El rayito de sol no lo sabe, pero ilumina, sin querer, el gran retrato del Conductor de la Patria&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;Tras el accidente a\u00e9reo que ha acabado tr\u00e1gicamente con las vidas de nuestro querido Presidente y dos de los miembros m\u00e1s destacados de la Junta Ejecutiva, dando lugar a la renovaci\u00f3n parcial de la c\u00fapula del partido, me veo obligado, superando el dolor de nuestras filas, a emitir este [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-336","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=336"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/336\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":340,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/336\/revisions\/340"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}