{"id":346,"date":"2011-06-11T11:57:09","date_gmt":"2011-06-11T09:57:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=346"},"modified":"2011-06-11T11:57:09","modified_gmt":"2011-06-11T09:57:09","slug":"34-las-brumas-del-odio-por-e-mendoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/34-las-brumas-del-odio-por-e-mendoza\/","title":{"rendered":"34- Las brumas del odio. Por E.Mendoza"},"content":{"rendered":"<p>Hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n nada m\u00e1s levantarme. Era el d\u00eda antes de casarme y lo iba a hacer esa misma ma\u00f1ana. Isabel, mi novia, no quiso opinar sobre mi resoluci\u00f3n, en el fondo le daba pena que me afeitase aquella barba tan enorme que me hab\u00eda dejado durante el verano. Lo cierto es que todo fue por un capricho de ella, a mi jam\u00e1s me gust\u00f3 el dejarme la barba, es m\u00e1s durante la guerra no tuve tentaci\u00f3n alguna de hacerlo.<!--more-->\u00a0Despu\u00e9s, en los primeros a\u00f1os de paz, la barba no se usaba. S\u00f3lo alg\u00fan extravagante escritor, para hacerse el interesante.<\/p>\n<p>El \u00faltimo verano Isabel se empe\u00f1\u00f3 en que me la dejase crecer durante el mes de vacaciones y los otros dos que me hab\u00edan concedido con la licencia para la boda. Ten\u00eda tiempo de sobra para ello. No era m\u00e1s que una barba y me divirti\u00f3 complacerla. Me miraba al espejo y me gustaba verme. Me hab\u00eda salido una barba rubia, redonda, no muy poblada cerca de las patillas, con las que no consegu\u00ed enlazarlas. Me cubr\u00eda una parte de la cara muy salpicada de cicatrices de antiguos acn\u00e9s y aquello me gustaba. \u00a1Parec\u00eda otro! Pero la broma ya tocaba a su fin.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente era la boda. Le dije a mi futura se\u00f1ora que me esperase para tomar un aperitivo en la terraza de un caf\u00e9 y entr\u00e9 en una barber\u00eda.<\/p>\n<p>Era un hombre, poco m\u00e1s o menos, de mi edad. Fuerte. Muy hablador. Me hizo sentarme en el sill\u00f3n y se apresur\u00f3 a afeitarme aquella hermosa barba.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero, \u00bfPor qu\u00e9 se la quita usted, se\u00f1or? No le queda nada mal, yo se la podr\u00eda arreglar un poco y le aseguro que va a poder presumir.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No, afeite usted, \u00a1voy a casarme ma\u00f1ana!<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1A casarse ma\u00f1ana!<\/p>\n<p>El barbero pareci\u00f3 conmoverse. Se volvi\u00f3 de espaldas y busc\u00f3 en la estufa esterilizadora tijeras y la m\u00e1quina. Cuando se volvi\u00f3 hacia m\u00ed me pareci\u00f3 extra\u00f1amente conmovido.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Que se va a casar!&#8230;\u00a1Ay, las mujeres!&#8230;Suspir\u00f3 profundamente.<\/p>\n<p>Me pareci\u00f3 que se hab\u00eda producido un momento de tensi\u00f3n y, por decir algo, le pregunt\u00e9:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Usted, \u00bfno es casado?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No, no \u2013 dijo apresuradamente -. Estuve a punto de casarme cuando la guerra, pero todo sali\u00f3 mal\u2026\u00a1Es muy mala la guerra!<\/p>\n<p>Se call\u00f3 y empez\u00f3 a cortarme con las tijeras los bordes de la barba. Me dio pena sentir el primer corte y ver caer aquellos pelos rubios sobre mi chaqueta. El barbero segu\u00eda en silencio, pero se ve\u00eda que estaba con ganas de hablar. Seguramente me quer\u00eda contar \u201csu caso\u201d.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por cierto \u2013 dijo de pronto, muy decidido -, que el mismo que fue la causa de que se estropease mi vida me debe la suya.<\/p>\n<p>Se me qued\u00f3 mirando como para ver que efecto me hac\u00edan sus palabras. Al observar que no le dec\u00eda nada, prosigui\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Que grande es la vida! Y que ignorante estar\u00e1 aquel hombre que no vino a morir a mis manos el primer d\u00eda en que acab\u00f3 la guerra gracias a una carta de mi novia.<\/p>\n<p>Me sobresalt\u00e9. Aquel d\u00eda, 1 de Enero de 1939, me hab\u00edan herido en la pierna izquierda. Fue en el frente de Catalu\u00f1a. Aquel tiro me hab\u00eda servido para acabar la guerra tranquilamente, pero me hab\u00eda dejado una leve cojera que a m\u00ed, \u00a1tan presuntuoso!, me molestaba mucho.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le vi venir desde lejos. Oiga, le tuve a una distancia de tres o cuatro metros. Yo estaba escondido tras un matorral, con mi fusil ametrallador. A mi lado un camarada, el Comisario, me dijo en voz baja, pero imperativa:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Es un Oficial! \u00a1Dispara!<\/p>\n<p>Dio unos cuantos tijeretazos m\u00e1s y me pas\u00f3 la maquinilla por la mejilla izquierda. Me mir\u00f3 sorprendido.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por cierto \u2013 prosigui\u00f3 -, que se parec\u00eda a usted. Era muy joven. El Comisario me repiti\u00f3: \u00a1Dispara!<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfPor qu\u00e9 no lo hizo?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mire usted: hab\u00eda recibido carta de mi novia aquella ma\u00f1ana. Me dec\u00eda que lo ten\u00eda todo preparado para casarnos cuando volviera a Barcelona. Era una carta maravillosa, escrib\u00eda muy bien. Aquel d\u00eda yo era feliz y, cuando fui a apretar el gatillo del fusil, pens\u00e9 que, acaso, tambi\u00e9n a \u00e9l una muchacha le hab\u00eda escrito aquella ma\u00f1ana y que, a lo mejor, iba tambi\u00e9n a casarse en cuanto volviera a su pueblo\u2026 El Comisario me mir\u00f3 con rabia. \u00a1Est\u00fapido, dispara! Pero, oiga, yo le juro que me fue imposible hacerlo. El Comisario me dijo con voz sorda: \u00a1Como salgamos de esta, en cu\u00e1nto lleguemos a Cardona ordeno que te fusilen!<\/p>\n<p>Ahora fui yo el del sobresalto. \u00a1Cardona! \u00a1El 1 de Enero! All\u00ed fue donde me hirieron \u00bfHabr\u00eda sido aquel\u2026?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De pronto \u2013 sigui\u00f3 el barbero sin poder detener la charla -, sent\u00ed el ca\u00f1\u00f3n de un fusil en mi espalda. \u00a1Nos hab\u00edan rodeado! Nos hicieron ponernos en pie y arrojar nuestras armas al suelo, cre\u00ed que iban a fusilarnos all\u00ed mismo, pens\u00e9 en lo ingenuo e inocente que hab\u00eda sido al no disparar. No nos hicieron nada. El Oficial, al que hab\u00eda tenido a mi merced, se limit\u00f3 a mirarnos con curiosidad y dio orden a un Soldado para que nos condujera al puesto de mando.<\/p>\n<p>Me volv\u00ed a mirarle. S\u00ed, recordaba que aquel d\u00eda, poco antes de herirme en la pierna, hab\u00edamos cogido a unos prisioneros, antes de entrar a Cardona. \u00a1Que extraordinaria casualidad!<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde entonces todo fue de mal en peor \u2013 continuaba relatando -. El Soldado que nos llev\u00f3 al puesto de mando estaba muy nervioso y no dejaba de apuntarnos con el fusil. Tem\u00ed por mi vida, aquel inexperto joven sudaba, le temblaban las manos, en cualquier momento se le pod\u00eda disparar el arma. El Comisario me iba insultando todo el tiempo: \u00a1Eres un cobarde! \u00a1Eres un traidor! \u00a1Lo pagar\u00e1s!\u00a0 En el puesto de mando nos tuvieron m\u00e1s de diez horas a la intemperie \u2013 qu\u00e9 fr\u00edo hac\u00eda -, cre\u00ed que morir\u00eda congelado. Luego llegaron\u00a0 unos camiones, descargaron unas cajas, el Soldado encargado de mi custodia se distrajo con el traj\u00edn. Aprovech\u00e9 la ocasi\u00f3n\u2026,me escap\u00e9.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfSe escap\u00f3?<\/p>\n<p>El barbero me hab\u00eda afeitado media cara y me miraba fijamente.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es curioso. Se parece usted a aquel Oficial\u2026Claro que, \u00a1ha pasado tanto tiempo!<\/p>\n<p>Continu\u00f3 cort\u00e1ndome la parte derecha, sigui\u00f3 con su relato.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me fui monte arriba y no se dieron cuenta de mi fuga. Sub\u00ed, sub\u00ed, sub\u00ed como un loco. Esperaba o\u00edr detr\u00e1s de m\u00ed gritos y disparos. No pas\u00f3 nada. No podr\u00eda decir los kil\u00f3metros que anduve campo a trav\u00e9s, pero los pies los ten\u00eda destrozados, las heridas me sangraban pero no deb\u00eda detenerme. Se hizo de noche y segu\u00ed andando sin parar hasta la frontera\u2026<\/p>\n<p>Me hab\u00eda enjabonado la cara y empez\u00f3 a pasarme la navaja por el cuello.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1 Si hubiera sabido lo que me iba a suceder por no haber disparado contra aquel Oficial!&#8230;Continu\u00f3<\/p>\n<p>Procur\u00e9 estar lo m\u00e1s inm\u00f3vil posible. Aquel Oficial, sin duda, era yo. La suerte me hab\u00eda puesto con mi cuello bajo la navaja de aquel barbero que al parecer no me hab\u00eda reconocido del todo y sigui\u00f3 su historia. No se yo si me dar\u00eda una segunda oportunidad.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En Francia\u2026 \u00a1Con los franceses! No fueron mejores. Nos metieron en un campamento donde estuve a punto de morir de disenter\u00eda. Luego me enrolaron, quieras que no, en la Legi\u00f3n francesa. \u00bfUsted sabe lo que es eso?<\/p>\n<p>Asent\u00ed, ten\u00eda la cara enjabonada y pens\u00e9 que ahora ser\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil reconocerme. El filo de la navaja resbalaba por mi cuello. \u00a1Si \u00e9l quisiera\u2026! Me volv\u00ed a mirarle. A pesar de lo mal que lo hab\u00eda pasado no reflejaban odio sus ojos.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Qu\u00e9dese quieto ahora, no vaya a cortarle!<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por si fuera poco \u2013 prosigui\u00f3 -, al poco tiempo estall\u00f3 la guerra europea. \u00a1Y qu\u00e9 guerra! Hab\u00eda estado en muchos combates, hasta en el Ebro, pero, aquello era distinto\u2026\u00a1 Todo por\u00a0 no haber disparado a aquel Oficial!<\/p>\n<p>Me volvi\u00f3 a mirar con fijeza. Ya ten\u00eda toda la cara totalmente rasurada.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Usted podr\u00eda ser \u00e9l. Su aspecto inocente me hizo desistir de apretar el gatillo.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y\u2026,\u00bfsu novia? \u2013 le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando volv\u00ed a Barcelona fui a la casa donde hab\u00eda servido. No estaba all\u00ed. Trabajaba para un notario que por sus ideas republicanas tuvo que abandonar la ciudad. Pasadas unas semanas la vi. Estaba distinta, no era aquella joven dulce y entregada al amor. Me mir\u00f3 con rabia, me insult\u00f3 diciendo que era un cobarde y un traidor\u2026 \u00a1Y estaba de compa\u00f1era del Comisario!<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00fan es joven, seguro que encontrar\u00e1 el amor.<\/p>\n<p>No sab\u00eda que decir, la voz me temblaba, las manos me sudaban, qued\u00e9 r\u00edgido y cerr\u00e9 los ojos.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sabe usted, no mat\u00e9 aquel hombre y no me arrepiento. Ahora estar\u00eda como usted afeit\u00e1ndose en cualquier barber\u00eda y ma\u00f1ana se casar\u00eda con su novia de toda la vida.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No, a pesar de todo, no me arrepiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n nada m\u00e1s levantarme. Era el d\u00eda antes de casarme y lo iba a hacer esa misma ma\u00f1ana. Isabel, mi novia, no quiso opinar sobre mi resoluci\u00f3n, en el fondo le daba pena que me afeitase aquella barba tan enorme que me hab\u00eda dejado durante el verano. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-346","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/346","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=346"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/346\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":350,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/346\/revisions\/350"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}