{"id":484,"date":"2011-06-20T20:23:58","date_gmt":"2011-06-20T18:23:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=484"},"modified":"2011-08-12T21:17:38","modified_gmt":"2011-08-12T19:17:38","slug":"54-los-fantasmas-no-cogen-el-telefono-ximo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/54-los-fantasmas-no-cogen-el-telefono-ximo\/","title":{"rendered":"54- Los fantasmas no cogen el tel\u00e9fono. Por Ximo"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El sue\u00f1o de azulejos se desvanece. Cae por mis mu\u00f1ecas toda su pasi\u00f3n gota a gota y el f\u00e9retro blanco que soporta los sufrimientos de una vida se desborda. Como un mar de llantos llora el roc\u00edo de una ma\u00f1ana dominical.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mis ojos apolillados, con las pesta\u00f1as enmara\u00f1adas como una enredadera dejada al azar, necesitan oxigenar de visiones sus pupilas; una espesa niebla se ha adue\u00f1ado de ellos y tanto tiempo cerrados no les ha hecho ning\u00fan bien.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El silencio lo ocupa todo. Los t\u00edmidos rayos de sol que atraviesan como estrellas fugaces la persiana desvelan la profundidad del d\u00eda. Mi cuerpo desnudo se recoge en el bienestar que le aporta la manta gruesa que lo envuelve. Me abrigo por completo y con su roce intento calentar mi nariz. Tengo las manos heladas desde hace varios d\u00edas; as\u00ed que, por mucho que las frote la una contra la otra, es in\u00fatil, no encuentran la paz y el sosiego de una temperatura agradable.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En este santuario, la habitaci\u00f3n de mi madre, acobardada en su cama, me refugio hipn\u00f3ticamente en su recuerdo. La suave fragancia de la almohada ti\u00f1e de colores vivos su imagen en blanco y negro. Intento recuperar el calor de su silueta, me desperezo y acomodo distra\u00edda y por un instante siento ese agradable abrazo de mi madre que me eriza el bello y que como una descarga el\u00e9ctrica recorre todo mi cuerpo para escaparse, ya muy d\u00e9bil, por mis pies, casi muertos de fr\u00edo y sin alma. Un deseo, una ilusi\u00f3n fugaz, tan solo es eso. Una serpiente que atraviesa las turbias aguas de mi memoria\u00a0 provocando peque\u00f1as reminiscencias de besos, caricias y abrazos; hasta que topan, como todo en esta vida, con la orilla y all\u00ed, como un espejismo en la arena, como el humo que se disipa, se diluyen, naufragan y las aguas vuelven a la calma. Porque ella est\u00e1 fr\u00eda, est\u00e1 lejos\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mis o\u00eddos salen poco a poco del vac\u00edo, y el obstinado grito del tel\u00e9fono rompe el silencio. Algunas personas no se dan cuenta de que demasiados p\u00e9sames saturan el vaso de las condolencias, deber\u00edan ser consecuentes y dejar pasar unos d\u00edas. Los fantasmas no cogen el tel\u00e9fono. No pienso levantarme. <strong>No estoy, no quiero estar<\/strong>. Qu\u00e9 extra\u00f1a suena mi voz, como si la escuchara por primera vez.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El tel\u00e9fono esta en el piso de abajo. Me levanto de la cama como una ni\u00f1a que abandona el \u00fatero materno. El espejo que hay delante muestra una imagen desali\u00f1ada de\u00a0 m\u00ed. Las mu\u00f1ecas me arden, siento mi cuerpo h\u00famedo y no recuerdo haber cogido esta manta. Cubri\u00e9ndome con ella todo el cuerpo, salgo de la habitaci\u00f3n de mis padres en busca del tel\u00e9fono, que ha dejado de sonar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La luz del cuarto de ba\u00f1o est\u00e1 encendida, sus azulejos desprenden el desapacible aroma de una sala de hospital. La ba\u00f1era rebosa de agua y un peque\u00f1o universo de lunares rojos flota creando una serie de inquietantes constelaciones. Es un diminuto mausoleo con vestigios de mi complicada existencia. Me devuelve una grabaci\u00f3n id\u00edlica de m\u00ed misma y, aun sabiendo que sus respuestas no me gustar\u00edan, quisiera hacerle tantas preguntas a mi reflejo. No miente, como el mundo, se muestra tal y como es, soy yo la que tergiverso su visi\u00f3n y contemplo tan solo lo que deseo ver. Por eso lo abandono.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me dejo llevar por la placidez y el calor que me proporcionan las paredes forradas de madera del pasillo, de las cuales cuelgan las fotograf\u00edas de varias generaciones. La de mis abuelos maternos, desgastada y amarillenta, predomina por\u00a0 encima de las dem\u00e1s.<strong> <em>Sonr\u00eden, tal vez conscientes del sereno futuro que les deparaba el destino. <\/em><\/strong>Forrar las paredes con se\u00f1ales del pasado es una manera desesperante de aferrarse al tiempo que, persistente y despiadado, pasa y pasa. Es una necesidad b\u00e1sica el dejar un rastro imborrable, como la sangre en la nieve, de que hemos tenido una vida, aunque muchas veces la hayamos visto pasar de largo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En la habitaci\u00f3n de mi hermano, despu\u00e9s de doce a\u00f1os lo \u00fanico que ha desaparecido son los p\u00f3sters que adornaban sus paredes; por lo dem\u00e1s, sigue intacta.\u00a0Supongo que pensaban que volver\u00eda. <strong><em>No lo hizo<\/em><\/strong>. Se cas\u00f3 con la chica que menos gustaba a mis padres, y eso que por casa siempre hab\u00edan desfilado un gran n\u00famero de candidatas. Nunca sabes con qui\u00e9n compartir\u00e1s destino, te aferras al sue\u00f1o del pr\u00edncipe azul y su imagen la superpones sobre la silueta de cualquier hombre con un m\u00ednimo de decencia; o eso crees. El tiempo es un jurado al que no puedes enga\u00f1ar y ese castillo de ilusiones que luchaste por levantar se ha convertido en una prisi\u00f3n de insoportable levedad que ahora se viene abajo. Donde crec\u00eda inalterable el jard\u00edn de la felicidad, ya solo queda un terreno bald\u00edo de hipocres\u00eda y rutina; y donde afloraban caricias y besos, tan solo se respira silencio e indiferencia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sigo la senda de mis antepasados. Este retrato de mis padres siempre me cautiv\u00f3. <em><strong>El pasado es un presente constante en un camino circular.<\/strong>\u00a0 <\/em>Son peque\u00f1os detalles los que cambian, los personajes se re-disfrazan, las mentiras se transforman, pero los sentimientos no, con ellos no se juega, persisten y son id\u00e9nticos. Te desprecias a ti misma, te odias, te culpas. \u00bfSeguir\u00e1 con ella o se apiadar\u00e1 de m\u00ed? Se tomaron la foto en mi boda, sentados a mi mesa. Los dos sonr\u00eden ajenos a la mentira, aunque conscientes de ella. \u00c9l la abraza, minti\u00e9ndole; ella le coge la mano, sabi\u00e9ndolo. \u00bfC\u00f3mo pudiste soportarlo, mam\u00e1? Como se puede seguir viviendo sin vivir. Tal vez por mi hermano y por m\u00ed. Yo no puedo soportarlo, me desespero cada vez que sale de casa \u00bfIr\u00e1 a verla o tendr\u00e1 compasi\u00f3n?, cuando le llaman por tel\u00e9fono, \u00bfser\u00e1 ella? Intento ser fuerte, resistir por mi hija, por la peque\u00f1a Celine. No lo consigo, no soy tan fuerte como t\u00fa, madre, <strong><em>nunca lo fui.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Bajar por las escaleras de esta casa es como caminar por una de las ramas de un \u00e1rbol geneal\u00f3gico. Las ra\u00edces, recuerdos enterrados en una tierra amarillenta y lejana; las ramas, algunas vivas o al menos en apariencia, otras muertas u olvidadas. Y los\u00a0frutos, unos apenas reci\u00e9n nacidos y ajenos todav\u00eda a los altibajos que marca la vida; otros, sufriendo muy leve las inclemencias del tiempo, ans\u00edan parecer maduros, quieren ir a contratiempo, adelantarse a los ciclos vitales. Las actitudes de nuestros hijos son consecuencia de nuestros actos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Siento un ardor fr\u00edo en las mu\u00f1ecas, que se propaga por mi cuerpo como llamas <strong><em>Esta ya no es la casa de mis padres, es la m\u00eda<\/em>.<\/strong> tel\u00e9fono, m\u00e1s cercano, aunque no se mezcla con mi memoria.<br \/>\n<em><strong>Cu\u00e1nta felicidad transpiraban estas paredes.<\/strong><\/em> Recuerdo el primer d\u00eda que pasamos Jack y yo en ella. Lacasa estaba sin amueblar y nosotros no ten\u00edamos mucho para abrigarla, todo fue llegando poco a poco se d\u00eda hicimos el amor en todas las habitaciones,tirados en el suelo como dos animales, no exist\u00eda nadie m\u00e1s, \u00e9ramos dichosos. Siempre\u00a0me gust\u00f3 esa palabra. <strong><em>Dichosos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\ufeff\ufeff\ufeff\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi casa es un funeral, el silencio es una inquietud tensa y angustiosa. Ya no estoy desnuda, mi falda es azul y esta blusa blanca con diminutas florecillas verdes fue un regalo de mi hija. Me siento mejor, esta ropa me reconforta. El recibidor de la entrada es un muestrario de la corta vida de Celine. Todo est\u00e1 grabado en fotograf\u00edas; su primer d\u00eda, su primera sonrisa, sus primeros pasos. Es el archivo de sus primeras veces. Sin duda est\u00e1n ausentes muchas otras, nuestra primera discusi\u00f3n, su primer portazo, su primer desenga\u00f1o, sus primeros llantos.<\/p>\n<p>\ufeff\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tal vez debi\u00e9ramos recordar esas primeras veces, las que menos agradan. Se\u00a0aprende m\u00e1s de una l\u00e1grima que de una sonrisa.<em><strong>Suena y suena el dichoso tel\u00e9fono <\/strong><\/em><strong>. <\/strong> Se va aclarando mi voz y ya no me parece tan ajena.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El sal\u00f3n de mi casa es lo m\u00e1s parecido a una biblioteca. Estanter\u00edas en las cuatroparedes y repletas de libros.Quise colocar en un rinc\u00f3n un viejo y c\u00f3modo sill\u00f3n, herencia de una t\u00eda, junto con una mesilla y una l\u00e1mpara que me alumbrara mis sesiones nocturnas de lectura. Quer\u00eda un peque\u00f1o lugar donde recogerme para leer y sentirme c\u00e1lida y confortable <strong><em>\u00bfEs que nadie en esta casa va a coger el tel\u00e9fono?<\/em><\/strong> En medio de la sala coloqu\u00e9 dos tresillos enfrentados. <em><strong>Yo no pienso cogerlo<\/strong>.<\/em> Mi hija est\u00e1 sentada en uno y mi marido en el otro. Seguir\u00e1n enfadados.\u00a0 <strong>\u00bf<em>Tan importante es la universidad que escoja?<\/em> <\/strong>No pienso mediar en ello. De peque\u00f1a, recuerdo que me encantaba descansar eneste sill\u00f3n. Rozar su tela es lo m\u00e1s parecido a una caricia.<br \/>\n\u00a0<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Est\u00e1n como ausentes. \u00bfPor que llevar\u00e1 traje si hoy es domingo? <strong><em>Habr\u00e1 pasado la noche con ella<\/em>.\u00a0\u00a0Y mi hija<\/strong>\u2026, ya es toda una mujer, con un rostro fino y p\u00e1lido, esos rasgos los hered\u00f3 de m\u00ed, igual que las manos. A las dos nos sienta fatal el negro.\ufeff<strong> <em>\u00bfNo s\u00e9 por qu\u00e9 ha elegido hoy ese vestido?<\/em><\/strong> No se miran y tampoco han notado mi presencia. Ni siquiera Cooper, el fox terrier que le regalamos a Celine por su d\u00e9cimo cumplea\u00f1os. A ella le gust\u00f3 ese nombre; aunque estoy segura de que, a\u00fan hoy, no sabe que se lo pusimos por un actor de Hollywood que nos encantaba a su padre y a m\u00ed. <strong><em>Cooper, ven aqu\u00ed. Cooper ven<\/em><\/strong>\u2026 El tel\u00e9fono vuelve a sonar hasta que salta el contestador.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>\u00a0\u00a0<strong>\u2013 \u00a1Hola, somos Jack!<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u2013 \u00a1Sara!<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u2013 \u00a1Y Celine!<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u2013\u201cGuau, guau, guau\u201d<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u2013Quieto, Cooper <\/strong><\/em>(mi voz suena familiar, reconocible. Recuerdo cuando grabamos el mensaje. En ese momento fui feliz, dichosa). <strong><em>\u00a1Si est\u00e1s escuchando este mensaje es que no estamos en casa o no queremos coger el tel\u00e9fono, que es lo m\u00e1s probable! \u00a1Deja el recado despu\u00e9s de la se\u00f1al y ya te llamaremos, Chao!<\/em><\/strong><br \/>\n<strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u2013 \u00a1\u00a1Arrivederci!! (Jack y Celine).<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Casi veinte a\u00f1os resumidos en un simple mensaje en el tel\u00e9fono. Vuelve a sonar y vuelve a saltar el contestador. Una y otra vez. <em><strong>\u00a1Lo odio, lo odio!<\/strong><\/em> Es extra\u00f1o escuchar el pasado. La vida nunca fluye por el cauce que marcamos. La vida es un r\u00edo inocente y temeroso que solo trata de llegar al mar, solo eso. Fui yo quien le puso trabas y diques.<br \/>\nFui yo quien se equivoc\u00f3. La vida hay que vivirla, sin m\u00e1s. <strong><em>\u00bfC\u00f3mo puede ser tan complicado algo tan sencillo?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Les grito de pie, delante de ellos y ni me miran. Siguen ausentes. \u00a1<em><strong>Dejad de escuchar el maldito mensaje!<\/strong><\/em> Mi hija tiene el rostro ba\u00f1ado en llanto. <em><strong>\u00a1Mam\u00e1 est\u00e1 aqu\u00ed, cielo, no llores!<\/strong><\/em> Mi marido, con la cara desencajada y su mirada perdida en el m\u00f3vil que sostiene su mano, pulsa una y otra vez el bot\u00f3n de rellamada. <em><strong>\u00a1Para, te lo ruego, para ya! No quiero escuchar m\u00e1s mi voz.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estoy agotada y caigo rendida, como una l\u00e1grima, entre ambos. Un rayo de luz me atraviesa y la verdad se apodera de m\u00ed. Ahora, ahora lo recuerdo todo, la angustia, la desesperaci\u00f3n, el dolor sin dolor, el vac\u00edo, la traici\u00f3n. <em><strong>\u00a1\u00bfQu\u00e9 he hecho, Dios m\u00edo, qu\u00e9 he hecho?! <\/strong><\/em>Mi cuerpo tendido en el suelo, triste como una margarita deshojada, se enfr\u00eda poco a poco y mis mu\u00f1ecas, que han perdido el calor de la vida, vierten r\u00edos de sangre sobre la alfombra. <em><strong>\u00bfPor qu\u00e9 lo he hecho, se\u00f1or, por qu\u00e9?<\/strong><\/em> Siempre tem\u00ed ser d\u00e9bil, ahora lo veo todo transparente y claro, nunca lo fui. Tuve miedo de enfrentarme sola a la vida. No lo estoy,\u2026 no lo estaba. Ahora lo comprendo. Lo siento, me recog\u00ed sobre m\u00ed misma y me dej\u00e9 abatir por la soledad y la tristeza, no supe lo que hac\u00eda hasta que ya era demasiado tarde.<em><strong> Lo siento, Celine, siento haberte dejado sola.<\/strong><\/em> Tiemblo como una peque\u00f1a llama ante la oscuridad y poco a poco mi cuerpo desaparece, se disipa y las aguas vuelven a la calma. Porque estoy fr\u00eda, estoy lejos\u2026 y estoy muerta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El sue\u00f1o de azulejos se desvanece. Cae por mis mu\u00f1ecas toda su pasi\u00f3n gota a gota y el f\u00e9retro blanco que soporta los sufrimientos de una vida se desborda. Como un mar de llantos llora el roc\u00edo de una ma\u00f1ana dominical. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mis ojos apolillados, con las pesta\u00f1as enmara\u00f1adas como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-484","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=484"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1285,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484\/revisions\/1285"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}