{"id":599,"date":"2011-06-29T10:05:22","date_gmt":"2011-06-29T08:05:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=599"},"modified":"2011-06-29T10:05:22","modified_gmt":"2011-06-29T08:05:22","slug":"73-peregrinos-en-su-tierra-por-avelaiona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/73-peregrinos-en-su-tierra-por-avelaiona\/","title":{"rendered":"73- Peregrinos en su tierra. Por Avelaiona"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sentado sobre uno de los bancos de piedra del paseo mar\u00edtimo, desgranaba lentamente todos los recuerdos que afloraban en mi cabeza con motivo de la inminente llegada del imb\u00e9cil de Paco y la guap\u00edsima, a la vez que insoportable, Arantxa, su mujer dese hac\u00eda ya dos a\u00f1os, cuando irrumpiera en nuestras vidas precipitando el alargado poso de adolescencia que todav\u00eda nos manten\u00eda unidos.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mientras esperaba, me distra\u00eda observando a las mariscadoras que aprovechaban la bajamar para ir desenterrando los berberechos ocultos bajo el fango, que a esas horas ya, se acumulaban en buen n\u00famero amontonados en bolsas de red amarilla. Su \u00faltimo mensaje, de hac\u00eda apenas un par de horas, \u00fanicamente serv\u00eda para confirmar mis sospechas;<em> \u201cCo\u00f1o Tomasete, \u00bfpero qu\u00e9 trenes ten\u00e9is en Galicia? Nada, que se nos ha averiado el nuestro y tenemos un par de horas en autob\u00fas. Esp\u00e9ranos en la parada de la entrada. Bueno, eso si es que no se jode tambi\u00e9n el bus, je\u2026je\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00bfNo te digo yo? Este se ha vuelto gilipollas; pero por completo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sobre esto no ten\u00eda la menor duda, aunque para ser honesto, he de confesar que gran parte de mi irritabilidad con Paco se deb\u00eda necesariamente al avinagramiento que sufre mi car\u00e1cter llegada esta \u00e9poca del a\u00f1o, cuando cientos de turistas atra\u00eddos por el sol, invaden el tranquilo y bello pueblo marinero en el que tengo el gusto de vivir. Y digo gusto y digo mal, porque por culpa de tanto <em>solyplaya, <\/em>cada a\u00f1o que pasa, pierde un poco de lo bello y gana un mucho de convulso. Hace no muchos a\u00f1os, \u00e9ramos uno de esos pueblos que aparecen en las gu\u00edas bajo el ep\u00edgrafe de \u201cpueblos con encanto\u201d; con sus h\u00f3rreos, sus <em>cruceiros<\/em>, buc\u00f3licas casitas de piedra enmohecida trepando por la ladera de la monta\u00f1a colgadas al mar, con el asfalto justo y necesario, residencia habitual de pescadores y mariscadores y solo ocasionalmente de alg\u00fan que otro turista \u00e1vido de curiosidad. Pero el aberrante boom del turismo de masas trajo consigo un urbanismo desaforado, y todo aquel encanto fue r\u00e1pidamente sustituido por un grotesco paisaje de ladrillo y hormig\u00f3n, autopistas, chalets y urbanizaciones. Un nuevo vergel para los inversores del cemento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Miro la hora y ya no falta mucho para que lleguen. Entretanto las mariscadoras r\u00eden. Sospecho que bromean sobre las capturas de la bolsa semivac\u00eda de la inexperta Sabela.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Esta noche es posible que Paco quiera ir a cenar al <em>Fogoneiro. <\/em>\u00a1Con lo poco que me apetece a m\u00ed! Y es que acudir a los bares y tabernas habituales en esta \u00e9poca del a\u00f1o es un verdadero suplicio, convertidos para la ocasi\u00f3n en mini-restaurantes de cocina moderna a base de platos imposibles. Se me viene a la cabeza el Manolo del <em>Peirao; <\/em>\u00bfc\u00f3mo <em>carallo<\/em> va a saber \u00e9l preparar unos mejillones al horno estilo vieira?, pero si malamente sabe cortar jam\u00f3n. Por no hablar de esos camareros de temporada, trajeados para la ocasi\u00f3n, que te piden con educaci\u00f3n recalcitrante que por favor abandones el lugar de la terraza en el que te acabas de sentar, porque parecer ser, est\u00e1 reservado desde por la ma\u00f1ana por unos refinados clientes alemanes. Lo aceptas con resignaci\u00f3n y levantas tu culo vern\u00e1culo de la misma silla sobre la que has ido labrando huella durante el resto del a\u00f1o, para acabar cenando en la ins\u00edpida hamburgueser\u00eda de siempre, donde ya solo sirven perritos calientes, pues dice la sopa de granos con <em>piercing<\/em>, que las hamburguesas se han acabado por la tarde en el cumplea\u00f1os del hijo de no s\u00e9 qu\u00e9 ricos madrile\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0De pronto un claxon interrumpe bruscamente mi trance de pensamientos. El conductor discute amargamente con una pareja de ancianos que se le acaba de cruzar delante, pertrechados de playa y con el paso de cebra a escasos metros. \u00c9l lleva raz\u00f3n. Pues es habitual en estos d\u00edas de asueto para casi todo el mundo, en los que las calles no dan abasto para tanto coche, torsos desnudos y bikinis, el encontrarte peatones campando a sus anchas por el medio de la calzada, como si las aceras no existieran e incluso llam\u00e1ndote la atenci\u00f3n cuando pasas con el coche y pitas para pedirles que se aparten.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En realidad no entiendo c\u00f3mo le puede gustar todo esto <em>al To\u00f1o<\/em>. \u00c9l dice que le encanta porque se llena el pueblo de t\u00edas buenas y as\u00ed liga m\u00e1s. Pero despu\u00e9s se acaba el verano y como siempre, en el largo interludio que transcurre entre una \u00e9poca estival y la otra, te lo encuentras agarrado de la mano de <em>la Balbina, <\/em>la muchacha que trabaja en la lonja, y que tanto nos hace re\u00edr con las imitaciones de los se\u00f1oritos de boato que se pegan el madrug\u00f3n para asistir a las subastas, una moda nueva, en la que parecen disfrutar con la letan\u00eda de n\u00fameros ininteligibles recitados durante la compraventa, aunque<em> <\/em>lo realmente divertido, es o\u00edrselo contar despu\u00e9s a ellos, con burda imitaci\u00f3n de acento gallego incluida.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Al <em>Paco<\/em> por el contrario s\u00ed que se le daba bien esto de los guiris, y aunque sol\u00eda desaparecer todos los veranos tras la primera que le hiciera caso, despu\u00e9s se te enamoraba de alguna y quedaba jodido para todo el invierno. Que si no le respond\u00eda las cartas, que si no le llamaban\u2026 Y es que esta gente viene a lo que viene. Envueltos en ese halo de invulnerabilidad, bajo el que se sienten ajenos a las obligaciones de lo cotidiano, sorprendi\u00e9ndose cuando un aborigen como yo, no les permite colarse en la cola del <em>s\u00faper <\/em>o en el cajero<em>. <\/em>Como tampoco entienden de buen grado, que un servil agente de la autoridad deje su cordialidad a un lado para ponerles una multa cuando dejan mal aparcados su flamantes coches; \u201cpero hombre, que estamos de vacaciones\u201d, suelen decir. Como si en vacaciones no se multara en sus ciudades.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0As\u00ed fue como conoc\u00ed yo a Do\u00f1a Enriqueta, amiga personal de la familia de Arantxa. Hab\u00eda ido yo a comprar el pienso de mi perro al veterinario de toda la vida, cuando apareci\u00f3 ella por la puerta muy resuelta y pizpireta \u2015despu\u00e9s de aparcar su coche delante de un vado\u2015 saltando por encima de las dos \u00fanicas personas que ten\u00eda delante, ambos con denominaci\u00f3n de origen, aunque invisibles para sus ojos. Acudiera a solicitar, m\u00e1s bien a exigir, los servicios de Juan, el veterinario, con objeto de poner fin a la vida de un perro que seg\u00fan contaba, merodeaba enfermo y abandonado, cerca del chalet de su propiedad en la urbanizaci\u00f3n \u201cPiedras Blancas\u201d. Juan obviamente se hab\u00eda negado, argumentando desconocer la situaci\u00f3n del animal y su posible pertenencia a un ignorado propietario que pudiera reclamarlo a\u00fan despu\u00e9s de haberlo ajusticiado, lo que hab\u00eda supuesto una gran contrariedad para Do\u00f1a Enriqueta; toda una afrenta a su \u201cbuena voluntad\u201d, que se hab\u00eda ofrecido a pagar desplazamiento y acto m\u00e9dico sin cortapisas, aludiendo a su potentado peculio, no entendiendo realmente que aquel no era el problema. Tampoco supo aceptar de muy buen grado que se le dijera que all\u00ed en el pueblo no hab\u00eda perrera, y no sabiendo aportarle otra soluci\u00f3n, estim\u00f3 el bueno de Juan que lo mejor era no acortar la vida del inofensivo chucho, y con un enojoso: \u201custedes los gallegos nunca saben nada\u201d, se hab\u00eda marchado Do\u00f1a Enriqueta, a la que todav\u00eda tuve tiempo de ver afuera discutiendo con <em>el Julio, <\/em>al que ped\u00eda explicaciones por haber sido multada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero fue otra ma\u00f1ana, en uno de esos d\u00edas de cielo encapotado, no considerado apto para los esplendorosos bronceados de nuestros vecinos de temporada, cuando tuvimos un acercamiento definitivo. Aquel d\u00eda, no sirvi\u00e9ndoles la playa para enrojecer sus epidermis \u2015a menudo tambi\u00e9n la dermis\u2015 hab\u00edan bajado varios de los jubilados residentes en \u201cPiedras Blancas\u201d, amigos todos ellos de Do\u00f1a Enriqueta, a jugar a la petanca; juego \u00e9ste sagrado, en el que no soportan ning\u00fan tipo de intromisi\u00f3n y en el que se comportan como esos cr\u00edos que tanto les incomodan en los d\u00edas t\u00f3rridos, a los que no dudan en llamarles la atenci\u00f3n cuando pasan corriendo y salpican sus toallas con diminutas part\u00edculas de arena. Pero en los d\u00edas de petanca, entre vermut y vermut, gritan, saltan y se emocionan con cada pelotita que lanzan, siendo ellos los que pueden dejar tu toalla oculta bajo un manto de arena.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Aquella ma\u00f1ana, con varios Martini en el cuerpo y la partida a punto de decidirse, irrumpiera en la playa Arantxa, la hija de un distinguido cirujano del Hospital La Paz. Una ni\u00f1a fabulosa, guap\u00edsima ella y que hab\u00eda rodado no s\u00e9 qu\u00e9 anuncio para la tele. Y yo, que estaba tumbado en la toalla junto con e<em>l To\u00f1o <\/em>y <em>el Paco<\/em> \u2015llenas de arena por cierto\u2015 asist\u00edamos boquiabiertos al espect\u00e1culo cobista de ver como uno por uno abandonaban sus obligaciones con la petanca para ir saludando a la joven, ataviada con gafas de sol de gran pantalla, pareo y sombrero de paja toquilla, a la que todos aquellos cursis iban besando de manera tan estent\u00f3rea como falsa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015 \u00bfY esta monada? \u2015hab\u00eda dicho una tal Pili acariciando el perro que tra\u00eda Arantxa sujeto por una correa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015Es nuestro. Este a\u00f1o se ha venido con nosotros \u2015respondiera ella.\u2015 Pero es un perro muy malo. Siempre anda escap\u00e1ndose.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015Pues mira como es la gente \u2015interrumpiera Do\u00f1a Enriqueta sin poder ocultar su azoramiento\u2015 que el otro d\u00eda vimos uno igualito a \u00e9ste por la urbanizaci\u00f3n, aunque m\u00e1s sucio y mal cuidado. Estuvo la Irene a punto de llamar al veterinario para sacrificarlo, pues parec\u00eda muy enfermo el pobre, pero al final le convenc\u00ed para no hacerlo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Yo me descojonaba. Pero lo recuerdo como si fuera ahora. Despu\u00e9s, el perrito de marras acab\u00f3 depositando sobre mi toalla un mogote de excrementos, y aun teniendo la delicadeza para disculparse, una cosa llev\u00f3 a la otra, y entre disculpa y disculpa, quiso el destino que <em>el Paco <\/em>le cayera en gracia a la inalcanzable Arantxa, que sorpresivamente acab\u00f3 saliendo de copas con nosotros por la noche. Pero de esto hace ya tres a\u00f1os, y yo no s\u00e9 qu\u00e9 co\u00f1o vio ella en <em>el Paco<\/em>, que al a\u00f1o siguiente ya est\u00e1bamos yendo a su boda en Madrid.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a1Vaya que tarde se ha hecho! las mariscadoras ya se han ido, y el autob\u00fas\u2026 \u00a1ostias!, el autob\u00fas de Paco y Arantxa ya va camino del pueblo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015 \u00a1Qu\u00e9 pasa gallegui\u00f1o! \u2015un pescoz\u00f3n me hace volverme bruscamente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Son ellos. Vaya, ya est\u00e1n aqu\u00ed. Entre tanto pensar y recordar ni me hab\u00eda dado cuenta.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015 \u00bfTe acuerdas de Enriqueta? \u2015dice Paco con una sonrisa est\u00fapida en la cara.\u2015 La amiga de los padres de Arantxa, \u00bfte acuerdas? Este a\u00f1o se ha venido con nosotros.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Claro que me acuerdo \u2015pienso\u2015. Y la saludo educadamente con dos besos, tratando de que parezcan afectuosos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015Est\u00e1 reci\u00e9n operada y acaba de salir como quien dice de La Paz \u2015aclara Paco de nuevo.\u2015 Un hospital de Madrid, \u00bfsabes?, en el que trabaja el padre de Arantxa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Confirmado, es gilipollas \u2015pienso una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015Me alegro \u00bfha salido todo bien? \u2015hago que me intereso ignorando el comentario de Paco. Aunque debo haber dicho algo muy gracioso, porque Arantxa y Do\u00f1a Enriqueta se sonr\u00eden y me miran como para darme un caramelo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015Me encanta vuestro acento, es tan inocente y musical \u2015dice Arantxa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ya tardaba el <em>topicazo<\/em>. Solo falta que me tiren de la cuerda y comience a sonar una m\u00fasica de carrill\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2015\u00a1Es que los gallegos somos la ostia! \u2015dice Paco ahora conchab\u00e1ndose conmigo ante la lisonja de su mujercita, mientras me pasa un brazo por encima de los hombros. Con el otro se agarra a Do\u00f1a Enriqueta y nos acercamos los tres a la baranda de piedra del paseo mar\u00edtimo. \u2015 \u00bfVe esas burbujas en el fondo del agua Enriqueta?, son una especie de babosas que viven bajo la arena\u2026 Dile Tomasete, dile.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00bfPero no ves c\u00f3mo se ha vuelto gilipollas? \u2015pienso yo por en\u00e9sima vez\u2015 pero si sabe de toda la vida que son berberechos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sentado sobre uno de los bancos de piedra del paseo mar\u00edtimo, desgranaba lentamente todos los recuerdos que afloraban en mi cabeza con motivo de la inminente llegada del imb\u00e9cil de Paco y la guap\u00edsima, a la vez que insoportable, Arantxa, su mujer dese hac\u00eda ya dos a\u00f1os, cuando irrumpiera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-599","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=599"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/599\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":603,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/599\/revisions\/603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}