{"id":604,"date":"2011-06-29T10:11:35","date_gmt":"2011-06-29T08:11:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=604"},"modified":"2011-06-29T10:11:35","modified_gmt":"2011-06-29T08:11:35","slug":"74-un-dia-normal-por-scorpio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/74-un-dia-normal-por-scorpio\/","title":{"rendered":"74- Un d\u00eda normal. Por Scorpio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u00c9L<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuatro de la ma\u00f1ana, hora se\u00f1alada en el despertador para laborales y festivos. Mi mano busca el celular, con el reflejo aprendido y remojado tras a\u00f1os de experiencia. Se apaga y da inicio a uno o dos minutos de impulso para bajar de la cama y despojar por unas horas al sue\u00f1o de su trono.\u00a0<!--more--><\/p>\n<p>El camino al cuarto de estudio lo transito casi como aut\u00f3mata en la oscuridad, a menos que se cambien los muebles de lugar, lo que me supone al menos ocho d\u00edas de moretones pasajeros.\u00a0<\/p>\n<p>Enciendo la luz y como en el g\u00e9nesis, la oscuridad se aparta, ocult\u00e1ndose ahora bajo los objetos, como medio d\u00eda artificial. El computador espera el ritual de todos los d\u00edas, mientras el sof\u00e1 se presenta ante mis ojos, sobrio y convencido de su papel de mediador entre mi voluntad y el libro que traigo conmigo.\u00a0<\/p>\n<p>Mensajes idiotas, uno que otro correo interesante, titulares de peri\u00f3dico y la m\u00fasica que acompa\u00f1ar\u00e1 mi lectura es el orden del d\u00eda de esta ma\u00f1ana sin fin.\u00a0<\/p>\n<p>Hora de entrar al cuarto. Un poco antes de las seis de la ma\u00f1ana la imagen de una mujer hermosa y casi desnuda sobre una cama testigo de muchas noches, guardiana de secretos y humedades; me detiene como tantas veces a contemplar lo afortunado que me debo sentir, aunque la verdad no sea as\u00ed.\u00a0<\/p>\n<p>Un beso en la mejilla, una suave caricia sobre esa voluptuosidad conocida y sensual, una mirada agradecida y una ducha fr\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>Te levantas fingiendo que te acabas de despertar, aunque yo se yo se que llevas rato esperando que entre en el ba\u00f1o para evitar una conversaci\u00f3n innecesaria.\u00a0<\/p>\n<p>El ba\u00f1o y la ducha con agua fr\u00eda no toman m\u00e1s tiempo del necesario, sumado a unos minutos de cavilaci\u00f3n inevitables.\u00a0<\/p>\n<p>Mientras me visto, me preparas el desayuno; no tengo que perder tiempo escogiendo, pues la ropa est\u00e1 dispuesta sobre la cama, impecable \u201ccomo corresponde\u201d, seg\u00fan tus palabras guardadas en mi mente.\u00a0<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n del desayuno transcurre con el mejor esfuerzo por parte de los dos por disimularla. Preguntas obvias, respuestas calculadas, sonrisas amables, una mano tomada y un \u201cgracias\u201d al final del acto.\u00a0<\/p>\n<p>Siento tu mirada en mi espalda mientras me coloco el abrigo y tomo las llaves del carro. S\u00f3lo ahora adivino unas l\u00e1grimas que imploran salir de tus ojos. Tu mano toma la m\u00eda, siento tu leve temblor y con una mirada cortante y una voz que quiere ser indiferente, te digo: \u00a1ADIOS!<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ELLA<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A las cuatro de la ma\u00f1ana suena tu celular sin importar que tengas o no que trabajar, total, parece que vivieras solo, no tengo derecho a dormir un poco m\u00e1s as\u00ed no tenga ninguna raz\u00f3n para madrugar; tal vez por eso el minuto que tomas para levantarte al fin, se me hace interminable.\u00a0<\/p>\n<p>Por fin sales del cuarto dando pasos de borracho, tropezando aunque las cosas nunca cambien de lugar. Ahora que estoy despierta no me queda m\u00e1s remedio que recordar. Parec\u00edas ser otra cosa, hace unos a\u00f1os promet\u00edas ser un hombre de \u00e9xito, un triunfador: no result\u00f3 as\u00ed. Tu jefe es diferente.\u00a0<\/p>\n<p>A las cinco de la ma\u00f1ana me levanto y te miro, como tantas veces. Un cuadro que podr\u00eda ser interesante \u2013un hombre con un libro en sus manos, un computador encendido- , da una imagen diferente desde mi orilla: un hombre entrando en a\u00f1os, sosteniendo un libro sobre su pecho, frente a un computador mostrando una p\u00e1gina de porno; un desperdicio de talento, mi esposo.\u00a0<\/p>\n<p>Vuelvo a mi habitaci\u00f3n y me acuesto nuevamente, para que observes lo que ya no tendr\u00e1s, lo que ahora pertenece a un verdadero hombre.\u00a0<\/p>\n<p>Siento tu mirada recorri\u00e9ndome en silencio, me miras en una rutina que apenas logro comprender. Hoy me acariciaste como lo haces de vez en cuando y un beso en la mejilla me desconcert\u00f3. Ya no hay marcha atr\u00e1s.\u00a0<\/p>\n<p>Por fin entras a ba\u00f1arte d\u00e1ndome el tiempo necesario para prepararte un desayuno ligero, y para acomodarte una ropa que por lo menos de la imagen de lo que deber\u00edas ser.\u00a0<\/p>\n<p>Llega el momento de encontrarnos frente a frente. Al tiempo que comes, hablamos de cosas sin importancia, de trivialidades; tomas mi mano y me agradeces. En el fondo\u00a0 siento un poco de cari\u00f1o por ti, pero tambi\u00e9n siento pena.\u00a0<\/p>\n<p>Das la vuelta para colocarte tu abrigo y tomar las llaves del auto. En ese momento las l\u00e1grimas corren a mis ojos, siento una gran tristeza de que te hayas enterado y quieras seguir conmigo. Al fin me dices \u201cadi\u00f3s\u201d, y yo puedo llorar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9L Cuatro de la ma\u00f1ana, hora se\u00f1alada en el despertador para laborales y festivos. Mi mano busca el celular, con el reflejo aprendido y remojado tras a\u00f1os de experiencia. 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