{"id":614,"date":"2011-06-30T23:27:48","date_gmt":"2011-06-30T21:27:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=614"},"modified":"2011-06-30T23:27:48","modified_gmt":"2011-06-30T21:27:48","slug":"76-obras-maestras-por-el-dibujante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/76-obras-maestras-por-el-dibujante\/","title":{"rendered":"76- Obras maestras. Por El dibujante"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un d\u00e9bil rayo de luz iluminaba el peque\u00f1o semis\u00f3tano en el que el dibujante, con mano h\u00e1bil y fuerte, comenzaba su tarea. Hab\u00eda dejado atr\u00e1s muchas ilusiones de triunfar como artista, pero segu\u00eda dibujando. Ten\u00eda que intentar resolver su precaria vida. Plumas, tintas y papel.<!--more-->\u00a0A\u00f1os atr\u00e1s, cuando su objetivo era ser alguien en el Arte con may\u00fasculas, ide\u00f3 una t\u00e9cnica de dibujo y raspado sobre un papel especial que le permit\u00eda desgastarlo, rascarlo y otras perrer\u00edas que hac\u00edan que su trabajo fuese muy especial. Aunque sin \u00e9xito; exposiciones fracasadas, despedido como profesor de dibujo y sin futuro en el Arte que \u00e9l so\u00f1aba, hasta que un d\u00eda, desesperado, arrug\u00f3 con fuerza uno de sus dibujos.\u00a0 Not\u00f3 que el ruido del papel era el mismo que produc\u00eda un billete al arrugarse. Inconfundible. Incluso record\u00f3, o crey\u00f3 recordar, que alguien se lo hab\u00eda dicho en alguna exposici\u00f3n: \u201cusa usted un papel que parece papel moneda y por eso lo puede manipular tan intensamente\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00bfQu\u00e9 se le ocurri\u00f3? Ten\u00eda hambre. Con toda la calma y tranquilidad que puede acompa\u00f1ar al hambre, cogi\u00f3 sus papeles y su pluma y comenz\u00f3 a dibujar. Su modelo esta vez ser\u00eda el \u00fanico billete que ten\u00eda y que guardaba, dec\u00eda \u00e9l, para un caso de \u201cextrema necesidad\u201d; un billete de veinte euros. Poco a poco, con genial maestr\u00eda en el dibujo y en los colores, utilizando su t\u00e9cnica de grabado de hendiduras, fue dando forma a aquella copia exacta. En cuatro horas qued\u00f3 satisfecho de su trabajo y acometi\u00f3 el dibujo del reverso del billete. En el mismo tiempo, lo dio por terminado. Recort\u00f3 cuidadosamente el papel, a\u00f1adi\u00f3 los \u201cadornos\u201d plateados pegados, lo planch\u00f3 y luego lo arrug\u00f3 ligeramente y con el hambre pegada a la piel y la tarde muy avanzada, se lo meti\u00f3 en el bolsillo y lo sob\u00f3 mientras caminaba pensando en su honradez (veinte euros por ocho horas de trabajo son: dos euros y medio la hora. Soy m\u00e1s que honrado). Entr\u00f3 en el primer supermercado que encontr\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Compr\u00f3 alimentos y bebidas suficientes para aliviar la debilidad que empezaba a sentir y lleg\u00f3 a la caja. Su billete fue introducido por la cajera en la caja a la vez que le devolv\u00eda el cambio. Con la rapidez que le permit\u00eda su debilidad, volvi\u00f3 a su peque\u00f1o refugio donde dio buena cuenta de aquellos manjares ganados\u00a0 con su trabajo. Aquella noche durmi\u00f3 mejor de lo que lo hab\u00eda hecho en los \u00faltimos veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Se levant\u00f3 temprano. Lleno de ilusiones, despu\u00e9s de tomarse un buen desayuno, se sent\u00f3 en su mesa de dibujo y empez\u00f3 su faena. Con el mismo modelo que la v\u00edspera pero ya con mayor experiencia, pens\u00f3 que lo har\u00eda mejor y en menos tiempo. Pero no fue as\u00ed. Le sali\u00f3 mejor (era un artista muy perfeccionista) pero el tiempo fue el mismo. Ocho horas. Pens\u00f3 en que eran seiscientos euros al mes y que, descansando cuatro d\u00edas al mes, como cualquier hombre honrado, le quedar\u00edan quinientos veinte que no estaba nada mal. Gastaba poco.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sus billetes pasaron a formar parte de las cajas de los supermercados y bares de su barrio. Seis meses llevaba con su \u201cnuevo trabajo\u201d y hab\u00eda alcanzado tal nivel de perfecci\u00f3n que en una ocasi\u00f3n, por error, estuvo un buen rato copiando uno de sus billetes realizado la v\u00edspera. Empez\u00f3 a llamarlos, no sin raz\u00f3n, \u201cmis obras maestras\u201d reflexionando sobre su \u201coriginalidad\u201d compar\u00e1ndolas con la \u201cvulgaridad\u201d de esas \u201ccopias\u201d que la gente usaba. Casi dos mil personas ya se paseaban con alguna \u201cobra maestra\u201d en el bolsillo. Feliz con sus peque\u00f1os ahorros, era un triunfador.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Llamaron a su puerta. Se asust\u00f3. Escondi\u00f3 r\u00e1pidamente sus \u00fatiles de dibujo. \u00a0\u00bfQui\u00e9n es?-pregunt\u00f3. La polic\u00eda. Abra, por favor. Tras comprobar que no quedaba a la vista nada sospechoso, abri\u00f3 la puerta. Se encontr\u00f3 con la cara amable del polic\u00eda acompa\u00f1ado de una mujer de extra\u00f1a belleza. Se identificaron y dijeron estar llevando a cabo una investigaci\u00f3n rutinaria para localizar una prensa con la que, al parecer, alguien estaba fabricando billetes falsos y los estaba introduciendo en el barrio. Ten\u00edan varias denuncias de comerciantes y hab\u00edan empezado su investigaci\u00f3n por los locales en los que pod\u00eda haber una prensa de imprenta o alguna m\u00e1quina similar. El dibujante, aparentando tranquilidad, les mostr\u00f3 su peque\u00f1o taller en el que no hab\u00eda m\u00e1s maquinaria sospechosa que alg\u00fan caballete de pintor. Tras una breve ojeada se despidieron disculp\u00e1ndose.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La mujer de la extra\u00f1a belleza, ya en la calle, pregunt\u00f3 a su compa\u00f1ero: \u00bfHas notado el intenso olor a tinta? Lo he notado tanto como la falta de curiosidad que delata al culpable. Le hemos dicho que, en su barrio muy cerca de \u00e9l, se hab\u00eda denunciado la presencia de billetes falsos. A cualquiera se le ocurren varias preguntas: \u00bfQu\u00e9 billetes?, \u00bfen qu\u00e9 se nota que son falsos?, \u00bfpueden ser falsos los que tengo yo en mi cartera?&#8230; Todo cosa menos esa cara de\u00a0 tranquilidad bonachona. Creo que deber\u00edamos solicitar al comisario un discreto seguimiento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El dibujante continuaba con su labor habitual aunque algo asustado. Pensaba mientras dibujaba que la polic\u00eda seguir\u00eda buscando prensas por otros locales puesto que ya les hab\u00eda oido llamar en varios locales vecinos (que la polic\u00eda no es tonta y lo primero que hicieron fue despistar al sospechoso para que se confiase). Dar\u00eda un largo paseo hasta un alejado barrio cuando terminara con su \u201cobra maestra\u201d del d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A media tarde, con la satisfaci\u00f3n de quien ha terminado su jornada laboral, inici\u00f3 su paseo y, algo m\u00e1s de una hora despu\u00e9s, se sent\u00f3 en la terraza del bar \u201cEl Descanso\u201d. Pidi\u00f3 un vino tinto y una raci\u00f3n de tortilla de patatas. Disfrut\u00f3 del \u201cdescanso\u201d y pidi\u00f3 la cuenta. Cuatro cincuenta, se\u00f1or. Sac\u00f3 su \u201cobra maestra\u201d de la cartera y, cuando la puso sobre la mesa, una poderosa mano sujet\u00f3 su brazo con fuerza. \u00a1Polic\u00eda, queda detenido!. Unas fr\u00edas y duras esposas abrazaban sus mu\u00f1ecas a la vez que le arrebataban su \u201cobra maestra\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Lo que sigui\u00f3 se le diluy\u00f3 en la memoria. Un triste viaje a comisar\u00eda, una acusaci\u00f3n de \u201ccon las manos en la masa\u201d, un interrogatorio con un abogado joven y despistado y un furg\u00f3n con presos hacia una c\u00e1rcel de dise\u00f1o. En su celda minimalista de chapa quiso dormirse entre l\u00e1grimas sin conseguirlo. No entend\u00eda su situaci\u00f3n. Trabajaba ocho horas diarias, ganaba menos dinero que cualquier otro trabajador y su trabajo requer\u00eda m\u00e1s habilidad. Su aportaci\u00f3n de \u201cobras originales\u201d al mundo del dinero no hab\u00eda sido valorada en su juicio r\u00e1pido y \u00e9l estaba all\u00ed condenado a cinco a\u00f1os de c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La prensa aire\u00f3 el caso y lo magnific\u00f3. La polic\u00eda buscaba de forma concienzuda los billetes dibujados por nuestro amigo encarcelado y \u201cs\u00f3lo\u201d hab\u00edan conseguido incautar algo m\u00e1s de trescientos. Cuando este dato se supo, como el dibujante nunca dijo cu\u00e1ntos hab\u00eda dibujado, las galer\u00edas de arte despertaron a la avaricia. Conoc\u00edan al dibujante por sus fracasos pero tambi\u00e9n por su maestr\u00eda. Y se pusieron a buscar las \u201cobras maestras\u201d que pod\u00edan estar todav\u00eda en circulaci\u00f3n. Encontraron algunas y las valoraron. Las primeras veinte se vendieron en dos mil euros cada una el primer d\u00eda de su exposici\u00f3n al p\u00fablico. Esto hizo que las posibles \u201cpiezas\u201d existentes en el mercado fuesen codiciadas por los coleccionistas. La cr\u00edtica art\u00edstica, como su autor, las apreci\u00f3 como \u201cobras maestras\u201d. La gente de la calle, miraba sus billetes de veinte euros deseando que fueran \u201caut\u00e9nticos falsos\u201d. Los\u00a0 comerciantes \u201ctimados\u201d por el dibujante, que hab\u00edan entregado sus billetes falsos a la polic\u00eda, reclamaban su parte en aqu\u00e9l absurdo bot\u00edn que el mundo del arte multiplicaba sin parar. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El tiempo pas\u00f3 r\u00e1pido y el dibujante sali\u00f3 de la c\u00e1rcel. Para entonces su nombre y sus \u201cobras maestras\u201d eran reconocidos en el mundo del Arte. Logr\u00f3 sin demasiado esfuerzo que la mejor galer\u00eda de la ciudad le abriera sus puertas para exponer sus tristes dibujos carcelarios. Su fama le preced\u00eda. La inauguraci\u00f3n fue la m\u00e1s concurrida que se recordaba. La curiosidad morbosa por conocer a aqu\u00e9l artista que se hab\u00eda hecho famoso haciendo de los billetes un Arte, llen\u00f3 la sala. Pero no vendi\u00f3 sus dibujos. Hab\u00edan sido hechos en prisi\u00f3n y eso se notaba.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La exposici\u00f3n s\u00f3lo sirvi\u00f3 para que algunos coleccionistas, que ten\u00edan en su poder alg\u00fan \u201cbillete obra maestra\u201d le pidieran que los firmase para as\u00ed aumentar su valor. Entonces se le ocurri\u00f3 la idea. Firmar\u00eda sus \u201cobras maestras\u201d y su firma las \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0convertir\u00eda en \u201cpiezas originales art\u00edsticas\u201d que no podr\u00edan utilizarse como dinero. Por firmarlas, \u00e9l cobrar\u00eda algo que le ayudara a sobrevivir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Con esta idea se dirigi\u00f3 al comisario de polic\u00eda que le escuch\u00f3 en compa\u00f1\u00eda del juez. El juez tom\u00f3 la palabra: Tenemos que prohibirle que siga dibujando billetes, aunque los firme, porque esto crear\u00eda jurisprudencia y cualquier persona en el mundo podr\u00eda libremente dibujar billetes firmados lo que crear\u00eda un caos jur\u00eddico y social. Lo siento. El comisario continu\u00f3: Sin embargo- esto pintaba mejor- usted ha sido juzgado ya y cumplido su condena por un delito del cual no puede volver a ser juzgado. Lo que significa que los billetes que est\u00e1n en circulaci\u00f3n, y cuya locura de valoraci\u00f3n art\u00edstica conocemos, s\u00ed podr\u00edan ser firmados por usted. Ser\u00eda certificar que son \u201caut\u00e9nticos falsos\u201d. Creemos que, de esta forma usted obtendr\u00e1 suficientes ingresos de su propia obra y no necesitar\u00e1 hacer nuevos billetes. La polic\u00eda controlar\u00e1 que esto sea as\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Despu\u00e9s de una despedida cordial, el dibujante sali\u00f3 a la calle. En cuanto comunic\u00f3 su idea al galerista, \u00e9ste sac\u00f3 cuatro \u201cbilletes obras maestras\u201d de su caja fuerte y dijo:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0.-Tu firma los revalorizar\u00e1 y, sobre todo, garantizar\u00e1 que son aut\u00e9nticamente dibujados por ti, por el hombre que estuvo en la c\u00e1rcel por dibujarlos, por el genio que tuvo enga\u00f1ado a todo el mundo por la perfecci\u00f3n de su trabajo. Te voy a sugerir algo m\u00e1s. Que los numeres. De esta forma todos ser\u00e1n \u00fanicos y exclusivos y, adem\u00e1s, sabremos de una vez por todas cu\u00e1ntos \u201cbilletes obras maestras\u201d hay en el mercado.\u00a0 Ya s\u00f3lo falta valorar tu firma. Mientras estabas en la c\u00e1rcel, muchos nos hemos enriquecido con tu trabajo. Esta ser\u00e1 nuestra forma de agradec\u00e9rtelo. Ver\u00e1s; si hoy cada pieza est\u00e1 valorada en veinte mil euros, tu firma la revalorizar\u00eda al menos en un veinte por ciento. En las primeras veinte firmas ser\u00e1n cuatro mil euros por cada pieza. La galer\u00eda, por llevarte la gesti\u00f3n y centralizarla de forma exclusiva, te cobrar\u00e1 un veinte por ciento de lo que t\u00fa ganes, que es un precio justo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El acuerdo le pareci\u00f3 bien al dibujante y lo sellaron con un apret\u00f3n de manos. Numer\u00f3 y firm\u00f3 en el anverso y en el reverso de los cuatro billetes del galerista y recibi\u00f3 a cambio doce mil ochocientos euros. Nunca hab\u00eda visto tanto dinero junto .<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Como un reguero de p\u00f3lvora corri\u00f3 la noticia de que su autor firmaba y numeraba los \u201cbilletes obras maestras\u201d. El galerista, sabiamente, iba revalorizando los precios de los billetes firmados a medida que la numeraci\u00f3n avanzaba. El dibujante iba numerando y firmando \u00a0a la vez que se hac\u00eda rico. No hab\u00eda firmado los mil primeros y ya no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con el dinero. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer con el dinero f\u00edsicamente porque s\u00f3lo lo cobraba en billetes que guardaba en su taller (nunca me fiar\u00e9 de los bancos). Poco a poco creci\u00f3 en \u00e9l el miedo a ser robado y s\u00f3lo sal\u00eda de casa para firmar. Se convirti\u00f3 en un vigilante de su dinero. Quien nunca hab\u00eda tenido nada empez\u00f3 a darse cuenta de que era peor tener todo. Dej\u00f3 de salir de casa. Y dej\u00f3 de firmar.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u201cY aburrido entre las sombras de mi taller, cansado de contar el dinero hasta que los n\u00fameros dejaron de tener importancia, un d\u00eda me sent\u00e9 en la mesa. Para dibujar. Pero no me salieron l\u00edneas\u2026 Solo me sali\u00f3 este diario que hoy termina. No puedo m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0He firmado y numerado mil doscientas setenta y tres \u201cobras maestras\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un d\u00e9bil rayo de luz iluminaba el peque\u00f1o semis\u00f3tano en el que el dibujante, con mano h\u00e1bil y fuerte, comenzaba su tarea. Hab\u00eda dejado atr\u00e1s muchas ilusiones de triunfar como artista, pero segu\u00eda dibujando. Ten\u00eda que intentar resolver su precaria vida. 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