{"id":620,"date":"2011-06-30T23:38:45","date_gmt":"2011-06-30T21:38:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=620"},"modified":"2011-06-30T23:38:45","modified_gmt":"2011-06-30T21:38:45","slug":"77-mi-primer-hijo-por-castanuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/77-mi-primer-hijo-por-castanuela\/","title":{"rendered":"77- Mi primer hijo. Por Casta\u00f1uela"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despert\u00e9 sin saber el motivo. Transcurrieron unos segundos hasta que me di cuenta de que necesitaba ir al cuarto de ba\u00f1o, como tantas veces \u00faltimamente. Me levant\u00e9 con gran dificultad de la cama, ya que en los \u00faltimos d\u00edas de mi embarazo me asemejaba m\u00e1s a una gran morsa, que a una persona delgada y \u00e1gil.\u00a0<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Dirig\u00ed mis pasos lentos al cuarto de ba\u00f1o y me mir\u00e9 en el espejo que me devolv\u00eda la imagen de una cara abotargada, con los labios hinchados y la boca desencajada \u201cno s\u00e9 c\u00f3mo pueden decir que una mujer embarazada es hermosa\u201d \u2013 pens\u00e9 &#8211; \u201csiempre he cre\u00eddo que era una mentira piadosa\u201d- me dije a m\u00ed misma, mientras que levantaba la tapa del retrete.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Al hacer mis necesidades, sent\u00ed que algo se desprend\u00eda y ca\u00eda salpicando. Me qued\u00e9 erguida y con los ojos muy abiertos, asustados. Enseguida me levant\u00e9 y mir\u00e9 en el interior del inodoro. Vi una enorme masa sanguinolenta que yac\u00eda en el fondo. Despacio, me limpi\u00e9 y manch\u00e9 de sangre el papel higi\u00e9nico \u201cya est\u00e1 aqu\u00ed\u201d pens\u00e9 mientras un gran j\u00fabilo mezclado con temor se adue\u00f1aba de m\u00ed. \u201c\u00a1Dentro de unas horas tendr\u00e9 a mi hijo en mis brazos!, sea lo que sea lo que me espere, lo puedo aguantar. Merecer\u00e1 la pena\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Con paso lento me dirig\u00ed muy ilusionada a mi habitaci\u00f3n para vestirme y desayunar. Me esperaba un largo d\u00eda por delante. Eran las siete de la ma\u00f1ana. A las doce ten\u00eda dolores cada diez minutos y a la una del mediod\u00eda las ten\u00eda cada cinco.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mi madre y mi abuela estaban sentadas las dos junto a m\u00ed en el gabinete decorado con muebles y espejos del siglo XVIII. Las dos se miraban nerviosas pero contentas. No pod\u00edan evitar la preocupaci\u00f3n. Un parto, hasta que termina, es peligroso.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Estaba en una butaca del gabinete de mi abuela y la angustia me empezaba a invadir. Lo que me consum\u00eda por dentro era que Miguel, mi marido, no daba se\u00f1ales de vida. Hab\u00eda llamado a casa de su madre para decir que estaba de parto pero, desde entonces, no sab\u00eda nada de \u00e9l. Mi mente no asimilaba que su primer hijo iba a nacer pero parec\u00eda no importarle. \u00bfD\u00f3nde estaba? \u00bfPor qu\u00e9 no llamaba?\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sab\u00eda que era el d\u00eda de la boda de su hermana M\u00aa del Mar pero me parec\u00eda incre\u00edble y no entraba en mis esquemas, que estuviera en la celebraci\u00f3n, a mil kil\u00f3metros de distancia, en Barcelona, sin que me llamara para ver c\u00f3mo iba todo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La sensaci\u00f3n de abandono que sent\u00eda era total. La angustia y desesperaci\u00f3n se me reflejaban en la mirada. Estos sentimientos ya eran familiares para m\u00ed y me daba mucha pena porque pensaba que eso podr\u00eda afectar a mi hijo. Creo que sent\u00eda lo mismo que yo. Se lo transmit\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Aturdida por esos pensamientos y sentimientos, me traslad\u00e9 a la cl\u00ednica acompa\u00f1ada de mi madre y mi abuela e intentando hacer todo lo posible para que nadie me notara nada. Todav\u00eda amaba a Miguel y pretend\u00eda hacer todo lo posible para protegerlo de la opini\u00f3n de los dem\u00e1s. No quer\u00eda que se dieran cuenta de lo que yo sufr\u00eda. Intento in\u00fatil, por cierto, puesto que con lo que s\u00e9 ahora me doy perfecta cuenta de que ellas sab\u00edan mucho m\u00e1s de la vida, que yo con veinte a\u00f1os. Ellas callaban, y con su silencio intentaban no perturbarme.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0De esa guisa, llegu\u00e9 a la cl\u00ednica. Era peque\u00f1a, sin muchas habitaciones. All\u00ed el ambiente era muy familiar para m\u00ed. Yo hab\u00eda jugado en esos jardines durante mi infancia. Cuando est\u00e1bamos en casa de mi abuela, intercambiaba con la nieta del due\u00f1o, tardes de juego. Las recuerdo con mucho cari\u00f1o y nostalgia.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Paquita, la recepcionista, era una mujer morena, m\u00e1s bien bajita, con el pelo corto y ojos oscuros; nos recibi\u00f3 con cari\u00f1o y nos asign\u00f3 la segunda habitaci\u00f3n m\u00e1s importante, &#8211; La m\u00e1s grande la ocupa La Tonadillera, que est\u00e1 siendo atendida por el doctor Guti\u00e9rrez, el mismo que va atenderte a ti, Mar\u00eda.- nos dijo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El Doctor Guti\u00e9rrez era un ginec\u00f3logo muy importante en Sevilla, catedr\u00e1tico en la universidad. Con \u00e9l hab\u00edamos nacido, en esa misma cl\u00ednica, todos nosotros (nada menos que siete hermanos).\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La Tonadillera era una cantante de copla muy conocida a nivel nacional y, adem\u00e1s, estaba casada con unos de los mejores toreros del momento: Antonio V\u00e1zquez \u201cEl Trianero\u201d. Aunque ya ha fallecido, guardo en mi memoria grandes tardes de toreo en La Maestranza, la plaza de Sevilla. Me encantaba su maestr\u00eda matando y poniendo banderillas. Era una gran seguidora suya y \u00e9l tiene mucho que ver con que a m\u00ed me guste, al d\u00eda de hoy, la fiesta nacional.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ya instalada en la habitaci\u00f3n dar\u00eda comienzo mi calvario. Cre\u00eda que las contracciones iban muy bien. No sab\u00eda que lo peor todav\u00eda ten\u00eda que llegar y que iba a ser un largo proceso.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Nadie me hab\u00eda preparado psicol\u00f3gicamente para un parto. En aquella \u00e9poca, las madres no hablaban a sus hijas de esas cosas. Por supuesto, a la m\u00eda no se le hab\u00eda ocurrido comentarme nada de nada. No exist\u00edan las clases preparatorias. Ten\u00eda 20 a\u00f1os y nadie a mi alrededor hab\u00eda sido madre, por lo tanto, lo \u00fanico que ten\u00eda claro es que eso dol\u00eda much\u00edsimo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A las ocho de la tarde el suplicio era insoportable al igual que mi angustia. Miguel segu\u00eda sin llamar. Las contracciones eran continuas desde el mediod\u00eda, pero yo, era muy lenta al dilatar. Eso, seg\u00fan mi abuela, era signo de tener un \u00fatero muy sano porque, seg\u00fan ella: \u201cnunca se te caer\u00e1n los hijos como a esas pobres que los tienen en cualquier sitio\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Le hab\u00eda pedido a mi madre que sacara a mi padre de la habitaci\u00f3n, se hab\u00eda sentado a leer la prensa. El \u00fanico ruido era el que sonaba al pasar las p\u00e1ginas del peri\u00f3dico mientras iba comentando \u00e9sta o aquella noticia. De vez en cuando dec\u00eda: \u201c\u00a1qu\u00e9 barbaridad, no se oye ni un murmullo! \u00a1Cualquiera dir\u00eda que esta ni\u00f1a est\u00e1 de parto!\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mis nervios estaban a flor de piel, ya no pod\u00eda m\u00e1s. Las fuerzas, tanto f\u00edsicas como s\u00edquicas estaban agotadas. No sab\u00eda que pod\u00eda existir un dolor tan bestial (esa es la palabra que m\u00e1s se le asemeja). S\u00f3lo quer\u00eda estar con mi madre y con mi abuela porque eran las \u00fanicas que sab\u00edan por lo que estaba pasando. Cuando mi padre sali\u00f3, me ech\u00e9 a llorar desconsoladamente y las oleadas de las contracciones y angustia personal rompieron el muro de compostura y dominio. Salieron como un gran tsunami hacia fuera. Ya estaba al l\u00edmite. Miguel segu\u00eda sin llamar. A mi madre, cuando me vine abajo, lo \u00fanico que se le ocurri\u00f3 decirme fue: \u201cTu hermana Carmen (la mayor) nunca se hubiera echado a llorar en tus circunstancias\u201d.- Me qued\u00e9 helada y sent\u00ed como una pu\u00f1alada en mi coraz\u00f3n. Call\u00e9 mientras intentaba calmarme. La abuela se acerc\u00f3 a m\u00ed y me susurr\u00f3 unas palabras de consuelo, pero no las pude o\u00edr porque estaba esforz\u00e1ndome todo lo que pod\u00eda en controlarme.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A las diez de la noche miraba a la calle a trav\u00e9s de los cristales del balc\u00f3n. Mi ventana daba a la entrada principal y yo vigilaba con mirada \u00e1vida a todas las personas que entraban y sal\u00edan de la cl\u00ednica.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La matrona me hab\u00eda mandado bajar dos veces al paritorio para reconocerme. Cada vez que lo hac\u00edan mis esperanzas de quedarme se desvanec\u00edan. Bajaba muy contenta y sub\u00eda muy triste porque todav\u00eda ten\u00eda que seguir aguantando los dolores. Intentaba comerme las l\u00e1grimas de desesperaci\u00f3n \u201c\u00a1Dios m\u00edo! \u00bfHasta cu\u00e1ndo durar\u00e1 esto?\u201d, pensaba.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Los momentos de reconocimiento son casi m\u00e1s dolorosos que las contracciones. Cuando quieren ver d\u00f3nde est\u00e1 la cabeza del beb\u00e9, sientes como si te hurgasen en una herida en carne viva, que es lo que es en ese momento. Lo hacen sin contemplaciones. En ese instante comprendes por qu\u00e9 las mujeres gritan durante los partos.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Al subir la \u00faltima vez al cuarto la matrona me dijo que el doctor se hab\u00eda ido a cenar. Que cuando volviera me bajar\u00edan al quir\u00f3fano a ponerme el pentotal porque estaba sufriendo mucho.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En esas estaba, mirando por la ventana, cuando vi que aparec\u00eda con paso tranquilo el doctor. Se deten\u00eda para charlar con el guarda de la puerta \u201cmaldito seas\u201d- pens\u00e9 &#8211; \u201centra ya y ponte la bata, desconsiderado, \u00bfes que no sabes lo que estoy sufriendo?\u201d. A la media hora (las diez de la noche) me mandaron bajar.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Entr\u00e9 en el paritorio con mi bata verde. Me pareci\u00f3 un lugar l\u00fagubre y fr\u00edo: deprimente. Era una habitaci\u00f3n cuadrada, con azulejos de color verde claro chill\u00f3n. Ol\u00eda a desinfectante. En medio de la estancia estaba el potro del parto, cerca, una mesa con instrumental y en el techo un gran foco. Me dijeron que me tumbara. Al subir al potro vi que la palangana grande que hab\u00eda a mis pies conservaba restos sanguinolentos. Un escalofr\u00edo recorri\u00f3 mi espalda y me deprimi\u00f3 m\u00e1s todav\u00eda, si es que eso era posible. Cuando ya estaba colocada, vi c\u00f3mo se abr\u00edan las puertas que estaban justo enfrente de m\u00ed (eran abatibles). El personal entraba, me saludaba, se lavaban las manos y sal\u00edan. Me sent\u00eda como si estuviera abierta de piernas en medio de una calle c\u00e9ntrica. Ellos no le daban importancia, pero yo experimentaba una tremenda humillaci\u00f3n, ya que mis genitales estaban enfrente y a la vista de cualquiera que se asomara.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Por fin entr\u00f3 el Doctor Guti\u00e9rrez con la matrona y el resto del equipo. Me empezaron a dormir con el pentotal y una oleada inmensa de gratitud me invadi\u00f3. El enorme dolor iba a terminar ya. Mientras esto ocurr\u00eda la matrona me cogi\u00f3 la mano dici\u00e9ndome: \u201c\u00a1\u00e1nimo Mar\u00eda, ya falta poco!\u201d. Esas palabras fueron como un b\u00e1lsamo para mi coraz\u00f3n roto.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me despert\u00e9 al sentir que me abofeteaban. Quer\u00eda que me dejaran dormir y no me pegasen pero una voz me gritaba: &#8211; \u00a1Mar\u00eda, Mar\u00eda! Y me volv\u00eda a pegar. Lo primero que vi fue la cara de una enfermera, la causante de las molestias, que hac\u00eda lo indecible para que recobrara el conocimiento. Al fondo la de mi madre que dec\u00eda: &#8211; Mar\u00eda tienes que orinar -. Por lo visto, era importante para eliminar la anestesia, y a m\u00ed me hab\u00edan dado bastante. En medio de una gran nebulosa me sentaron en una silla agarr\u00e1ndome y, lo deb\u00ed de conseguir. Me devolvieron a la cama y segu\u00ed durmiendo. Eran las dos de la madrugada&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A las nueve de la ma\u00f1ana me despert\u00e9, mir\u00e9 a mi derecha y vi a mi hijo. Eduardo pesaba 3.300 Kg y med\u00eda 48 cm. Se chupaba el pu\u00f1o desesperado de hambre. No hab\u00eda visto nada m\u00e1s bonito en mi vida. Era precioso, guap\u00edsimo. En seguida, me di cuenta, que se parec\u00eda a su padre y me ech\u00e9 a llorar. \u00a1Lo consideraba tan injusto! Intent\u00e9 acariciarlo pero el brazo no me obedec\u00eda. Estaba agotada y me volv\u00ed a quedar dormida.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Al abrir los ojos me encontr\u00e9 m\u00e1s descansada. El coraz\u00f3n me dio un brinco de alegr\u00eda cuando volv\u00ed a ver a mi beb\u00e9. Mi madre me lo entreg\u00f3 mientras intentaba convencerme de que era clavadito a m\u00ed para que no me disgustara. Me daba igual. Ten\u00eda al ni\u00f1o de mi coraz\u00f3n en mis brazos. Desde ese momento un instinto de protecci\u00f3n mezclado con una gran felicidad me invadieron hasta hoy en d\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Su padre me telefone\u00f3 por la ma\u00f1ana coment\u00e1ndome que hab\u00eda estado en la boda de su hermana, que no hab\u00eda podido aguantar el sufrimiento, que no hab\u00eda podido llamar, que lo hab\u00eda intentado\u2026- \u201cVale&#8230;, vale&#8230;, vale&#8230;, me parece bien.\u201d- Le contest\u00e9 deseando colgar. Al hacerlo, mi coraz\u00f3n estaba cubierto por una capa de escarcha. No me cre\u00eda absolutamente nada y nunca m\u00e1s volv\u00ed a sentir lo mismo por \u00e9l. Pero esa, es otra historia\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despert\u00e9 sin saber el motivo. Transcurrieron unos segundos hasta que me di cuenta de que necesitaba ir al cuarto de ba\u00f1o, como tantas veces \u00faltimamente. 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