{"id":716,"date":"2011-07-04T15:08:25","date_gmt":"2011-07-04T13:08:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=716"},"modified":"2011-07-04T15:08:25","modified_gmt":"2011-07-04T13:08:25","slug":"94-estacion-de-destino-por-serabat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/94-estacion-de-destino-por-serabat\/","title":{"rendered":"94-Estaci\u00f3n de destino. Por Serabat"},"content":{"rendered":"<p>El tren apareci\u00f3 de repente, como parido por el oscuro vientre del t\u00fanel, y con precisi\u00f3n inaudita le ofreci\u00f3, tentadora, una de sus puertas rebosantes de luz.<\/p>\n<p>A aquella hora\u00a0 los vagones ofrec\u00edan a\u00fan\u00a0 la imagen desolada de las altas horas de la madrugada, pero algo en el ambiente ya anunciaba las oleadas de humanidad somnolienta que desde los confines de la periferia de la gran urbe se aproximaban en ese momento y que, siguiendo la rutina cotidiana, se hacinar\u00edan en breve en el espacio reducido que ahora se ofrec\u00eda a su vista.<!--more-->\u00a0Una fuerte impresi\u00f3n de irrealidad le asalt\u00f3 de repente, cuando el resoplido neum\u00e1tico de las puertas al abrirse le permiti\u00f3 adentrarse en el vag\u00f3n. Justo antes de elegir uno de los asientos \u2013as\u00e9pticos, funcionales\u2013 que se ofrec\u00edan a su antojo, una ojeada precavida le anunci\u00f3 la presencia de un par de pasajeros que dormitaban al fondo del recinto. Eligi\u00f3 uno de los sitios pr\u00f3ximos a la portezuela que comunicaba con el vag\u00f3n anterior, a su derecha. Desde \u00e9l pod\u00eda contemplar a placer los pasajeros que se ir\u00edan incorporando al tren en las sucesivas estaciones. Siempre que pod\u00eda eleg\u00eda uno de esos asientos.<\/p>\n<p>Era el final de una noche singular y a la vez el comienzo de lo que se promet\u00eda un d\u00eda m\u00e1s en la rutina laboral. Desde que, hac\u00eda ya un par de a\u00f1os, decidi\u00f3 separase de su mujer su vida hab\u00eda dado un giro importante, pero no radical. \u00a0Hab\u00eda dejado atr\u00e1s 12 a\u00f1os de matrimonio m\u00e1s llenos de rutina que de desencuentros, y dos hijos \u2013la parejita\u2013 que inevitablemente\u00a0 se encontraban bajo la custodia de ella, viviendo en la casa familiar. La decisi\u00f3n no le hab\u00eda resultado f\u00e1cil. El salto desde la comodidad de lo ya trillado a un mundo lleno de incertidumbres, en el que tem\u00eda no encajar en absoluto pero que le fascinaba, le impon\u00eda. Ni siquiera, y a pesar de las sospechas de todos sus compa\u00f1eros de trabajo, contaba con una nueva pareja que le hubiera hecho infinitamente m\u00e1s llevadera la transici\u00f3n. No, simplemente hab\u00eda llegado a ese punto cr\u00edtico, entorno a la cuarentena, en la que empezaba a sentir que ya nada iba a ser lo que de joven hab\u00eda so\u00f1ado. Simplemente hab\u00eda descubierto con hast\u00edo que lo que se le ofrec\u00eda en el futuro era una monoton\u00eda predecible \u2013y por tanto tremendamente aburrida\u2013 hacia una vejez incierta pero, en cualquier caso, vac\u00eda\u2026<\/p>\n<p>La secuencia de estaciones, que se conoc\u00eda al dedillo desde peque\u00f1o, iba desfilando ante \u00e9l, con mon\u00f3tona regularidad. Lentamente los vagones se iban llenando de personajes variopintos, pero a\u00fan se pod\u00edan acomodar en los asientos disponibles. Desde su posici\u00f3n privilegiada tambi\u00e9n controlaba lo que suced\u00eda en el vag\u00f3n contiguo. Faltaba una estaci\u00f3n para la que hab\u00eda sido durante a\u00f1os su v\u00ednculo con el mundo cotidiano.<\/p>\n<p>A\u00fan recordaba la as\u00e9ptica reacci\u00f3n de su esposa cuando le comunic\u00f3 su decisi\u00f3n. \u201cTus hijos nunca han tenido un padre como es debido y cuando te vayas seguir\u00e1n esper\u00e1ndolo\u201d, le hab\u00eda espetado sin ninguna muestra de pesar. Sin embargo, deb\u00eda reconocer que ella le hab\u00eda allanado el camino. Esto le produc\u00eda una mezcla de sentimientos contradictorios que todav\u00eda no consegu\u00eda digerir. La promesa de que cuando su padre\u00a0 se mudase tendr\u00edan algunas de aquellas cosas que siempre les hab\u00eda negado \u2013 sobre todo el perrito\u2013 hab\u00eda obrado sus efectos\u2026<\/p>\n<p>Ahora el tren se deten\u00eda en su estaci\u00f3n antigua. Era aproximadamente la hora en que acostumbraba \u00e9l mismo a esperar en el and\u00e9n cada ma\u00f1ana. Ya se hab\u00eda\u00a0 dado cuenta de que en su nueva vida dedicaba una hora m\u00e1s al desplazamiento cotidiano. Alguien le hab\u00eda dicho una vez que el precio de los pisos, aun los alquilados, segu\u00eda una dependencia aproximadamente\u00a0 inversa respecto a la distancia al centro \u2013al doble de distancia el precio disminu\u00eda a la mitad \u2013lo que\u00a0 confer\u00eda a la especulaci\u00f3n inmobiliaria un car\u00e1cter casi de ley natural (la gravedad, como otras muchas fuerzas, depend\u00eda del cuadrado de la distancia porque se propagaba en la tres dimensiones, le hab\u00eda aclarado su mentor, versado en ciencias, para su perplejidad). Ahora que el centro se encontraba casi deshabitado, pensaba \u00e9l no sin bastante ingenuidad, quiz\u00e1s esa ley cambiase. En cualquier caso sus nuevas condiciones econ\u00f3micas, sensiblemente mermadas por la pensi\u00f3n de manutenci\u00f3n que le hab\u00eda impuesto el juez, s\u00f3lo le hab\u00edan permitido el pisucho que ahora habitaba. Eso s\u00ed, lo hab\u00eda encontrado en la misma l\u00ednea de metro que le llevaba directo al trabajo \u2013en esto no funcionaban las leyes naturales al parecer. Comprob\u00f3 una vez m\u00e1s la presencia de los personajes habituales que ahora se introduc\u00edan, con cara somnolienta y de forma casi mec\u00e1nica, en el tren. All\u00ed estaba ese se\u00f1or de gabardina verdosa, cartera abultada\u00a0 y alopecia galopante, la chica (\u00bfse pintaba m\u00e1s ahora?) de expresi\u00f3n aturdida y ojos saltones, el joven de traje azul claro y corte de pelo impecable, y unos cuantos seres m\u00e1s que, en el caso de percibir su presencia, no se habr\u00edan extra\u00f1ado de verle tambi\u00e9n a \u00e9l all\u00ed \u00bfSegu\u00edan todos ellos la pauta de vida rutinaria que tanto hab\u00eda llegado a odiar con el paso de los a\u00f1os? Tambi\u00e9n, una vez m\u00e1s, not\u00f3 que los inmigrantes abundaban \u00faltimamente en esa parada, algo que muchos de sus conocidos consideraban francamente alarmante.<\/p>\n<p>Al principio no hab\u00eda reparado en ello, pero a trav\u00e9s de la ventanilla que comunicaba con el vag\u00f3n de al lado y que, como el suyo se encontraba ya bastante repleto, reconoci\u00f3 de inmediato el abrigo. Era id\u00e9ntico al que hab\u00eda usado durante algunos a\u00f1os, al final de su matrimonio, de forma cotidiana. S\u00f3lo pod\u00eda ver, desde su posici\u00f3n privilegiada, la parte trasera del mismo, con sus costuras resaltadas y el cuello peculiar. Su mujer le hab\u00eda advertido varias veces de lo anticuado de su aspecto, pero \u00e9l se sent\u00eda especialmente c\u00f3modo y abrigado y no le importaban las modas. A juzgar por\u00a0 la posici\u00f3n, su portador deb\u00eda tener m\u00e1s o menos su misma altura. Ahora el personaje se desplazaba hacia el medio del vag\u00f3n, dejando as\u00ed visible algo m\u00e1s de su indumentaria. Dud\u00f3 un momento. Si se levantaba para espiar mejor a su vecino perder\u00eda el asiento, y a\u00fan faltaban unas cuantas estaciones para la suya. Por otra parte se encontraba tan cansado\u2026<\/p>\n<p>La noche anterior no hab\u00eda sido desde luego aburrida. Las horas de tertulia, alcohol y tabaco \u2013hab\u00eda retomado el vicio como un ritual m\u00e1s de su retorno a la libertad\u2013 pasaban ahora factura. Sin embargo la hab\u00eda conocido, a ella. \u00bfC\u00f3mo era posible que la vida le ofreciese de nuevo una posibilidad aparentemente tan tentadora? \u00bfD\u00f3nde se hab\u00eda escondido la gente interesante\u00a0 de edad parecida a la suya \u2013la llevaba tan s\u00f3lo siete a\u00f1os\u2013 durante la eternidad de su destierro familiar? Tras haber comprobado con cierta mezcla de terror y verg\u00fcenza lo lejos que se encontraba de las generaciones posteriores y lo absurdo de su incipiente vampirismo \u2013 un par de experiencias t\u00f3rridas con estudiantes de Universidad que hab\u00edan acentuado definitivamente la muralla generacional\u2013 hab\u00eda reducido su campo de acci\u00f3n de manera notable. Ahora dudaba en suscribir aquella idea que tanto hab\u00eda defendido ante sus conocidos en las tardes de copeo seg\u00fan la cual nos hacemos m\u00e1s intolerantes a los excesos nocturnos\u00a0 por falta de pr\u00e1ctica, no por envejecimiento.<\/p>\n<p>Se frot\u00f3 los ojos y bostez\u00f3 llev\u00e1ndose la mano a la boca. Para dar m\u00e1s naturalidad a su acto, ofreci\u00f3 por se\u00f1as su asiento a una se\u00f1ora regordeta\u00a0 que a poca distancia\u00a0 de \u00e9l, aguantaba estoicamente los empujones involuntarios que en las curvas le propiciaban otros viajeros. Para su sorpresa \u2013 llevaba ya mucho tiempo sin practicar esa f\u00f3rmula de cortes\u00eda que le hab\u00edan ense\u00f1ado de peque\u00f1o \u2013la se\u00f1ora le mir\u00f3 con manifiesta perplejidad e incluso no disimul\u00f3 la desviaci\u00f3n de su mirada en b\u00fasqueda de alg\u00fan otro destinatario de la oferta. Al final accedi\u00f3, musit\u00f3 alguna f\u00f3rmula de agradecimiento ininteligible y se sent\u00f3. No sin resistencia y practicando cierto contorsionismo, pudo por fin situarse en la portezuela que miraba al vag\u00f3n contiguo. Definitivamente era el mismo abrigo. Acababa de reconocer un peque\u00f1o remiendo, solo evidente para sus ojos expertos, en la manga izquierda. Not\u00f3 que su coraz\u00f3n se aceleraba. \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda nadie llevando su viejo abrigo? \u00bfLo hab\u00eda dado su mujer como ropa ya usada a alguno de los servicios de recogida? Ahora tambi\u00e9n pod\u00eda ver los pantalones y los zapatos\u2026 \u00bfC\u00f3mo era posible, tambi\u00e9n se hab\u00eda desecho de ellos o simplemente era coincidencia que tambi\u00e9n fuera id\u00e9nticos a unos que ten\u00eda por entonces? Estir\u00f3 el cuello en un intento desesperado de identificar al portador de tama\u00f1a herencia. El brazo levantado hacia la barra de sujeci\u00f3n le ocultaba el rostro. S\u00f3lo pudo comprobar que era moreno, como \u00e9l.<\/p>\n<p>En ese momento, el tren se detuvo. Era la estaci\u00f3n justo anterior a la suya. El nerviosismo, seguramente acentuado por su estado resacoso, le nublaba la mente. \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda que hacer? \u00bfSalir al and\u00e9n para abordar el otro vag\u00f3n y as\u00ed poder ver de una vez por todas al intruso? \u00bfQu\u00e9 le dir\u00eda?, \u00bfQue c\u00f3mo osaba llevar su ropa, esperar en el mismo and\u00e9n que \u00e9l, a la misma hora\u2026.? De repente tuvo un presentimiento. Le sobrevino como una revelaci\u00f3n, como si el mism\u00edsimo Mois\u00e9s se hubiera molestado en abrir de un golpe certero las viscosas aguas de sus hemisferios cerebrales.\u00a0 Supo que \u00e9l tambi\u00e9n se iba a apear en la estaci\u00f3n pr\u00f3xima. Paralizado como estaba no intent\u00f3 ni siquiera preparase para la inminente salida del vag\u00f3n.\u00a0 El usurpador baj\u00f3 el brazo y se desplaz\u00f3 hasta la puerta que le pillaba m\u00e1s a mano. Ahora s\u00ed pod\u00eda ver el perfil de su cara. La cara\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Billetes por favor\u2026<\/p>\n<p>La mano del revisor se tend\u00eda hacia \u00e9l, a la altura de su cara, el pulgar estirado, prensil, listo para recibir la mercanc\u00eda que reclamaba. Se hab\u00eda sobresaltado, y casi pega un bote en su asiento. Cierta rigidez del cuello\u00a0 le confirm\u00f3 su ca\u00edda involuntaria en brazos de Morfeo. Mientras hurgaba en el bolsillo de su cazadora mir\u00f3 al and\u00e9n. Era la estaci\u00f3n del centro comercial donde a veces iba con la familia a saciar las ansias consumistas, bastantes paradas m\u00e1s all\u00e1 de la de su trabajo. \u00bfNo hab\u00edan cambiado el formato de las placas de ese tramo de la l\u00ednea hac\u00eda ya m\u00e1s de un a\u00f1o?<\/p>\n<p>Y all\u00ed estaba ella, su ex, con los ni\u00f1os. Hab\u00eda alguien m\u00e1s a su lado, un hombre. La ni\u00f1a, la peque\u00f1a, se volvi\u00f3 en ese momento y le mir\u00f3. Su cara reflej\u00f3, con la transparencia de las caras infantiles, un tremendo asombro. Tir\u00f3 del brazo del hombre, o m\u00e1s bien del de su abrigo obsoleto. Y \u00e9ste se gir\u00f3 hacia \u00e9l. Por fin ve\u00eda su rostro\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tren apareci\u00f3 de repente, como parido por el oscuro vientre del t\u00fanel, y con precisi\u00f3n inaudita le ofreci\u00f3, tentadora, una de sus puertas rebosantes de luz. 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