{"id":747,"date":"2011-07-05T22:13:21","date_gmt":"2011-07-05T20:13:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/?p=747"},"modified":"2011-07-05T22:13:21","modified_gmt":"2011-07-05T20:13:21","slug":"98-piensa-mal-y-acertaras-por-x-alisso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/8certamen\/98-piensa-mal-y-acertaras-por-x-alisso\/","title":{"rendered":"98- Piensa mal y acertar\u00e1s. Por X. Alisso"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00eda elegido parapetarme tras el quiosco de peri\u00f3dicos porque desde all\u00ed ten\u00eda una visi\u00f3n perfecta del edificio de oficinas en que trabajaba Asun, y adem\u00e1s, llegado el caso, me facilitar\u00eda bastante la tarea de evitar ser descubierto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00c9sta era la primera vez que lo hac\u00eda. Nunca antes, ni en nuestra etapa de novios, se me hab\u00eda pasado siquiera por la cabeza la posibilidad de seguirla, pero aunque he de reconocer que me sent\u00eda algo nervioso (y bastante rid\u00edculo, para qu\u00e9 negarlo), hab\u00eda al menos un par de buenas razones para que en ese momento yo me encontrase all\u00ed.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La primera era que, \u00faltimamente, ella hab\u00eda estado bastante rara, distinta, como ausente, y cada vez era m\u00e1s escasa la atenci\u00f3n que me prestaba. Ya no me telefoneaba al trabajo de manera intempestiva para inquirirme sobre cualquier cuesti\u00f3n referente a la casa, a los ni\u00f1os, o a cualquier otra bobada que se le pasase por la cabeza. Tampoco me interrogaba cuando, sin previo aviso, retrasaba la hora de llegada al domicilio conyugal, tal y como acostumbraba a hacer antes. Ahora, ya nunca se interesaba por la naturaleza de las sucesivas reuniones que requer\u00edan de m\u00ed que les dedicase tantos desvelos, e incluso, ni se hab\u00eda inmutado lo m\u00e1s m\u00ednimo cuando le comuniqu\u00e9 que aumentaba la frecuencia de mis partidas de mus, de una a dos veces por semana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La segunda, y he de reconocer que posiblemente m\u00e1s importante, era el come come al que me ven\u00eda sometiendo desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo mi amigo Juan Carlos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Seg\u00fan \u00e9ste, cuando un hombre enga\u00f1a a su mujer, \u00e9sta es la primera en enterarse, y en ning\u00fan caso permite que esos devaneos extramaritales subsistan demasiado tiempo. Una apenas visible marca de carm\u00edn en una camisa, un pelo de color y\/o tama\u00f1o distinto al suyo, incluso simplemente un perfume envolviendo la chaqueta, pueden ser m\u00e1s que suficientes para desencadenar el cataclismo. Huelga decir que si aparece alg\u00fan objeto, como por ejemplo una horquilla de pelo o un pendiente ajeno (y si existe a buen seguro que dan con \u00e9l) hu\u00e9rfano en la alfombrilla del coche, por ejemplo, la suerte est\u00e1 m\u00e1s que echada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En cambio, y siempre en opini\u00f3n de Juan Carlos, cuando es al rev\u00e9s, ocurre todo lo contrario. El hombre siempre es el \u00faltimo en enterarse de la infidelidad de la esposa, y para cuando eso ocurre, tal circunstancia ya es la comidilla de todo el barrio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Seg\u00fan mi amigo, esto no suced\u00eda porque ellas fuesen m\u00e1s listas, sino m\u00e1s bien porque son terriblemente desconfiadas. Los hombres, sol\u00eda decir Juan Carlos, consideramos a las mujeres capaces de cualquier cosa, pero eso siempre, aunque este extremo resulte extra\u00f1o, excluye a las de nuestra familia. Lo que es f\u00e1cilmente aplicable al conjunto de las f\u00e9minas, no sirve en lo que respecta a nuestras madres, hijas, hermanas y por supuesto (y esto era lo m\u00e1s terrible) a nuestras esposas. Debido a todo eso, aunque las evidencias est\u00e9n di\u00e1fanas delante de nuestras narices, somos incapaces de verlas hasta que ya es irremediablemente tarde.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Al principio, yo no les prestaba mucha atenci\u00f3n a los desvar\u00edos de Juan Carlos. A fin de cuentas, a \u00e9l le hab\u00eda sucedido no hac\u00eda demasiado tiempo, y era normal que estuviese resentido. No en vano el lenguaraz Juan Carlos hab\u00eda sido el \u00faltimo en percatarse (incluy\u00e9ndome a m\u00ed, aunque este punto hubiese sido debida y necesariamente negado) de la vistosa cornamenta que portaba consigo all\u00e1 a donde fuese, y eso que si bien es innegable que su todav\u00eda mujer pose\u00eda varias cualidades (alguna ciertamente dif\u00edcil de ocultar) la discreci\u00f3n no se contaba precisamente entre ellas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero supongo que la frecuencia con que estos comentarios t\u00f3xicos eran vertidos \u2500unido a la constataci\u00f3n por mi parte de todo lo relatado referente al novedoso comportamiento de Asun\u2500, consigui\u00f3 que la idea de que mi mujer podr\u00eda estar manteniendo una aventura extramarital, pasase en un abrir y cerrar de ojos de moverse en el terreno de lo imposible, a hacerlo con descaro en el de lo probable; y si eso era as\u00ed no estaba dispuesto a ser el \u00faltimo mono en enterarse.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Finalmente, y por si a\u00fan persistiese alguna duda, mi amigo dej\u00f3 caer la \u00faltima carga de profundidad hace un par de d\u00edas, cuando como quien no quiere la cosa coment\u00f3 que a lo mejor, mientras yo estaba en esas largas y tediosas reuniones de los viernes, Asun se entreten\u00eda con algo m\u00e1s que con mirar la tele.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Hoy era viernes, y hab\u00eda decidido salir de dudas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Asun no tard\u00f3 ni quince minutos en traspasar el umbral de la puerta arranc\u00e1ndome de golpe de mis pensamientos, cosa que agradec\u00ed de veras. Mir\u00f3 a ambos lados, y despu\u00e9s gir\u00f3 hacia la derecha. Yo consult\u00e9 el reloj y comprob\u00e9 asombrado que era puntual \u2500siempre hay una primera vez para todo\u2500.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mientras la segu\u00eda, tratando de mantener una cierta distancia y ocult\u00e1ndome entre los transe\u00fantes, no pude evitar pensar en que era una mujer muy guapa, y que a pesar de estar pr\u00f3xima a cumplir los cuarenta, a\u00fan conservaba una figura bastante similar a la que yo hab\u00eda conocido siempre, lo que provocaba que muchos hombres \u2500y algunas mujeres\u2500 no pudiesen evitar volver descaradamente la mirada cuando pasaba a su lado envuelta\u00a0 en el sugestivo repiqueteo de sus tacones en la acera.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Caminaba despacio, como si a pesar de dar la sensaci\u00f3n de que ten\u00eda muy claro ad\u00f3nde iba, no tuviese excesiva prisa por llegar a su destino. Tuve que esforzarme por ralentizar mi paso \u2500suelo caminar deprisa\u2500 para minimizar las probabilidades de ser descubierto. Ser\u00eda bastante embarazoso explicar qu\u00e9 estaba haciendo all\u00ed, cuando se supon\u00eda que me encontraba en una important\u00edsima y tediosa reuni\u00f3n del departamento de ventas, que me iba a tener prisionero hasta altas horas de la madrugada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Poco despu\u00e9s, mi mujer entr\u00f3 en una tienda de ropa. Me acerqu\u00e9 con esmerada cautela y, tras comprobar que en el escaparate s\u00f3lo hab\u00eda maniqu\u00edes con ropa y complementos femeninos, conoci\u00e9ndola como la conoc\u00eda, decid\u00ed cruzar la calle y esperarla acomodado en el bar de enfrente degustando una cerveza.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sali\u00f3 cuando yo ya estaba dando cuenta de la segunda cerveza, portando una bolsa en la mano derecha, y tras dudar unos instantes continu\u00f3 calle abajo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Caminaba algo m\u00e1s r\u00e1pido que antes, contoneando las caderas, pero tampoco pod\u00eda afirmarse que lo hiciese deprisa. La segu\u00ed a rebufo durante algunos minutos hasta que contempl\u00e9 como desaparec\u00eda en el interior de una cafeter\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Esper\u00e9 unos instantes y, arm\u00e1ndome de toda la discreci\u00f3n que me fue posible, me asom\u00e9 t\u00edmidamente al escaparate. Mi mujer estaba acodada en la barra, con la cabeza vuelta, mirando la televisi\u00f3n que se encontraba al fondo del local y con el pelo rubio cay\u00e9ndole sobre los hombros. Delante de ella ten\u00eda lo que parec\u00eda una humeante infusi\u00f3n, y por su actitud\u00a0 no parec\u00eda esperar a nadie.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Decid\u00ed no confiarme, as\u00ed que esper\u00e9 por los alrededores sin perder en ning\u00fan momento de vista la entrada del local, y asom\u00e1ndome prudentemente de vez en cuando. La situaci\u00f3n no vari\u00f3 en absoluto. En todas las ocasiones Asun continuaba como al principio; sentada a la barra, mirando la televisi\u00f3n, y sola.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Despu\u00e9s de que abandonara la cafeter\u00eda, la segu\u00ed durante un rato que se me hizo interminable. La sensaci\u00f3n de rid\u00edculo estaba cobrando cada vez m\u00e1s fuerza y ya la notaba protestando ansiosa en la boca del est\u00f3mago, por lo que tuve que hacer un gran esfuerzo para no darme la vuelta y largarme de all\u00ed con viento fresco.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La siguiente parada de Asun fue una librer\u00eda de grandes y ostentosos escaparates, donde reposaban las \u00faltimas novedades editoriales junto con vistosos posters promocionales de dichas obras o de sus autores. Esta vez la espera no fue larga, ya que Asun no tard\u00f3 mucho en salir introduciendo en su bolso un objeto envuelto en papel de regalo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Camin\u00e9 tras ella absorto en mis pensamientos, intentando adivinar de qui\u00e9n podr\u00eda ser el cumplea\u00f1os \u2500el m\u00edo desde luego que no\u2500, hasta que descubr\u00ed sorprendido que nos encontr\u00e1bamos en nuestro barrio, a escasos metros de casa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0De una puerta manaban a borbotones varias docenas de en\u00e9rgicos renacuajos \u2500uno de los cuales portaba la nariz de Asun\u2500, que bramando y brincando corr\u00edan raudos a abrazarse a sus progenitoras.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Contemplar la escena guarecido en la distancia me produjo sensaciones encontradas de alivio y culpa a partes iguales, pero decid\u00ed que era peligroso permanecer all\u00ed por m\u00e1s tiempo, as\u00ed que me di la vuelta y sal\u00ed disparado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mientras el taxi me acercaba a mi destino, no pod\u00eda dejar de pensar en la facilidad que tenemos algunos para buscarnos complicaciones y discernir fantasmas donde no los hay. Y por supuesto, en que el bocazas de Juan Carlos me deb\u00eda, cuando menos, un par de cervezas bien fr\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sub\u00ed las escaleras con premura, salvando los escalones de dos en dos, y despu\u00e9s llam\u00e9 al timbre tres veces, espaciadas una de otra por intervalos cortos de igual duraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Abri\u00f3 la puerta una mujer menuda de ojos grandes y chispeantes \u2500que recordaba a los dibujos animados japoneses\u2500, y que simulaba querer\u00a0 ocultar sin demasiado \u00e9xito las redondeces de un cuerpo joven de piel blanca y sedosa, tras una bata de flores.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2014Llegas tarde \u2014 me espet\u00f3 simulando poner morritos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2014Ten\u00eda cosas que hacer \u2014contest\u00e9 sin querer entrar en m\u00e1s detalles.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2014Pobrecito \u2014a\u00f1adi\u00f3 con cierta iron\u00eda \u2014 \u00a1Qu\u00e9 vida m\u00e1s estresada tienes!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2014No lo sabes t\u00fa bien \u2014respond\u00ed tratando de espantar de mi cabeza todo lo acontecido hasta ese momento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Despu\u00e9s, mientras tiraba de ella\u00a0 camino del dormitorio con el deseo burbuje\u00e1ndome en el paladar, no pod\u00eda dejar de anticiparme complacido a lo que presumiblemente estaba a punto de suceder, e imaginarnos ba\u00f1ados en sudor; ebrios, desnudos y extenuados sobre las blancas s\u00e1banas.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00eda elegido parapetarme tras el quiosco de peri\u00f3dicos porque desde all\u00ed ten\u00eda una visi\u00f3n perfecta del edificio de oficinas en que trabajaba Asun, y adem\u00e1s, llegado el caso, me facilitar\u00eda bastante la tarea de evitar ser descubierto. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00c9sta era la primera vez que lo hac\u00eda. 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