- V Certamen "Poemas sin Rostro 2009-2010 - https://www.canal-literatura.es/Apoesia5 -

128-Para el espejo que huye. Por Niemeyer

 «Mientras sea posible, sálvate en un destello de belleza.»  
Wendy Guerra

Detrás de toda esta decadencia
de seres heridos,
esa otra cosa inquieta,

la fealdad de la melancolía y sus crepúsculos, ese hechizo del fracaso.

Nosotros, los que perdimos,
nosotros, que derrochamos la vida hasta la muerte,
que cambiamos lo real por lo imaginario,
nosotros, que apreciamos los días solamente porque nos llevan a más días
sin otro valor que  seguir la rutina…

Hombres y mujeres, balbuceantes por la vida
en un cruel engaño que nosotros mismos tramamos
con tanto daño,
que se reclinan ante la tristeza
                                   con el arte de los disfraces para ocultarse.

Mientras, los indóciles duendes de la fatalidad se carcajean
                                                              de nuestro inútil viaje hacia el espejo que huye.

Un expreso entra en la estación y la vida se detiene en el andén.
                                                                                            Próximo destino el porvenir.

Un hombre con un abrigo gris con dos violetas en el ojal
se encoge de hombros,
medio oculto por las sombras se difumina en fugaz quimera
y desaparece como una voluta de humo.

No nos dice nada.

Tres llamadas entran seguidas en el teléfono. No contesto. El frío está en casa.

Me llamas repetidamente, cojo, me hablas de la angustia de las despedidas
del suicidio reiterativo de los paisajes borrosos
del día nunca restituido,
de derrotas y músicas del pasado,
de los amantes esquivos que fuimos
y tú hablas y hablas
con lagrimas a destiempo, de sinsabores,
de nombres, de cosas que ya nada significan,
de la soledad,
del arcángel de la muerte que ronda
del dolor y la culpa,
de la infamia que nos persigue,
los divorcios, los nietos compartidos, los paseos de fin de semana
con los hijos por el parque de hojas pisadas y las coca colas en la terraza de siempre,
y los «llámame», o esos » a ver cuando nos vemos»
, que nunca suceden
y me reprochas antes de cortar.

Ah, las viejas postales de la vida cubiertas de pátina,
todo es sorpresa, como la forma de las nubes, buscamos la belleza en la huida…
ah los viejos budas de porcelana, frágiles como esta languidez de viejo reptil,
pálidos como los recuerdos del día que arrojaste mis maletas
por la ventana y me echaste de casa.

Ahora, me río de todo este vintage de la memoria
con el que levantamos las losas del olvido
para no ser heridos por la nostalgia
como mendigos de horas que declinan su cansancio.

Esta fugaz ternura fingida, esta dejadez, este éxodo,
esta partida siempre a medias,
este mundo que llevamos dentro sin remordimientos,
esta luz del otro lado que nos acosa

todo esto pronto será como todas las viejas músicas, viajes de vuelta.

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