Sedante, cual mártir herido
fue tu quejido armonioso
lúdica maldita;
con gemidos placenteros
a caudales incestuosos.
Negra reina,
realeza plétora,
Zingua angoleña.
Cercena al adamita caído
que se detiene
agotado, jadeante y flácido.
Y al velo de ideas oscuras
suelta el soplido
de gritos resonantes
desde el diapasón de tu cólera
para estremecer la cadencia de la selva
por la insatisfacción y la pena.