Adonde están los labios donde hallé la eternidad
de un amor que se fue perdiendo en la distancia
dejando desnudo a este pobre corazón,
desgarrando cada esquina de mi alma callada,
sentenciándome a quererte.
Fui destinada a un desierto sin fe
donde la sed ahogaba cada caricia perdida
en este cuerpo herido por una pasión ciega.
Ahora solo me quedan noches sin estrellas
intentando arrancar cada recuerdo
donde te encuentras tú,
y condenándome a un amor
que hiela cada suspiro de esta angustia
que mi corazón tiene en soledad.