Soy guardián de tus memorias,
recolector inesperado de desventuras
y comerciante de lo impensable,
albergue de lo que reposa en tus pisadas.
Soy claustro de tu silencio,
evidencia muda de tus palabras,
sombra del árbol caído
y del llanto de tu rostro.
Soy la tristeza de tus manos,
escriba improvisado de sus hiendas,
brevedad de lo que estriba
en tus lamentos.
Soy pregunta a tu respuesta,
sollozo que arrastra y moldea el viento,
tiempo y polvo acomodados
en tus ropajes.
Soy lo eterno cuando acaba,
la balanza de tus actos,
el cayado que sustenta tu esperanza
cuando quiebra.