{"id":111,"date":"2005-02-25T15:52:27","date_gmt":"2005-02-25T14:52:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=111"},"modified":"2018-02-09T13:10:54","modified_gmt":"2018-02-09T12:10:54","slug":"74-tren-de-largo-recorrido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=111","title":{"rendered":"74. Tren de largo recorrido"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F111&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F111&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">En la ruidosa estaci\u00f3n un gran n\u00famero de personas, arrastrando pesadas maletas repletas de ropa, objetos de aseo y libros, esperan a que los maleteros y las puertas del tren vuelvan a abrirse para permitirles el acceso. <!--more-->Un hombre ya maduro apura un \u00faltimo cigarrillo mientras un grupo de ancianos revisa sus billetes por cuarta vez para asegurarse de que no hay ning\u00fan error. Una pareja de enamorados se besa cari\u00f1osamente mientras se susurran dulces palabras al o\u00eddo. Una se\u00f1ora de unos cincuenta a\u00f1os les mira con desaprobaci\u00f3n sin recordar que, no hace tanto, interpretaba escenas parecidas con el hombre que ahora es su marido. Sentado en el suelo, ajeno a todo lo que le rodea, un chico de unos catorce a\u00f1os lee un libro cuyo t\u00edtulo trata de distinguir una mujer de unos treinta y tantos a\u00f1os. El chico descarga la mochila que lleva sobre sus hombros, se atusa el pelo, y la mujer puede leer en el libro \u201cLas aventuras de Tom Sawyer\u201d.<br \/>\nSe abren algunas puertas del tren y unos hombres serios vestidos con chaqueta comienzan a abrir los compartimentos que quedan al instante llenos de maletas. Los pasajeros comienzan a subir al tren con gesto entre aburrido y somnoliento. Ninguno parece darse cuenta del tipo de oportunidad que se les va a presentar. Por otro lado, puede que algunos hubieran preferido esquivar dicha oportunidad. No siempre el viaje es bienvenido y los compa\u00f1eros de camino rara vez son escogidos. Poco a poco, los asientos van llen\u00e1ndose de personas enfrascadas en sus pensamientos, manteniendo conversaciones a trav\u00e9s del tel\u00e9fono m\u00f3vil y abriendo sus libros por la p\u00e1gina en la que la lectura hab\u00eda quedado interrumpida. Algunos miran por las ventanillas, impacientes ya por ver el paisaje que desfilar\u00e1 ante sus ojos como estelas de colores de la paleta de un pintor enloquecido. Escasos minutos despu\u00e9s, y sin que casi nadie se percate, el tren arranca.<br \/>\nEn el primer vag\u00f3n, el chico de la estaci\u00f3n que estaba sentado en el suelo, Juan, contin\u00faa leyendo el m\u00e1s famoso libro de Mark Twain. Frente a \u00e9l est\u00e1 la mujer que trataba de descubrir el t\u00edtulo del tomo, Lourdes. Juan la mira con curiosidad y descubre, fascinado, el incre\u00edble parecido que guarda con su madre. Saca una vieja y arrugada foto de su cartera y la observa con detenimiento: los mismos ojos, el mismo aspecto serio y preocupado y el cabello largo y cuidado. Quiz\u00e1 fuera todo esto, o algo que no procede del aspecto f\u00edsico, pero el joven Juan piensa que est\u00e1 ante su propia madre, mujer de gran entereza pero delicada salud. Ya durante el parto de su primer y \u00fanico hijo, nacido por ces\u00e1rea, los m\u00e9dicos le dijeron a su marido que la muerte le hab\u00eda rondado muy de cerca. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando Juan contaba doce a\u00f1os y estaba a punto de entrar en la pubertad, su madre falleci\u00f3 despu\u00e9s de una larga enfermedad.<br \/>\nMarcos, el padre de Juan, qued\u00f3 severamente afectado con su muerte. A pesar de que al cabo de alg\u00fan tiempo trat\u00f3 de conocer gente nueva y entablar alguna relaci\u00f3n, el recuerdo de su mujer estaba demasiado presente. Juan, desequilibrada su vida, se comport\u00f3 como un adulto, que es lo que suele suceder cuando una persona joven e \u00edntegra es alcanzada por la tragedia, y trat\u00f3 de ayudar a su padre a seguir adelante. Sin ser un estudiante ejemplar, sac\u00f3 sus cursos adelante a fuerza de perseverar y tratar de pensar lo que su madre hubiera dicho cuando se tomaba descansos demasiado largos. Unas veces se escuchaba a s\u00ed mismo. Otras era demasiado permisivo. Su padre confi\u00f3 en \u00e9l en todo momento y no escatim\u00f3 el esfuerzo de hacer horas extra con el fin de conseguir el dinero que su hijo necesitase para proseguir sus estudios en el mejor colegio que el dinero pudiera pagar. Nunca ser\u00edan los mismos, pero seguir\u00edan adelante.<br \/>\nEl tren disminuye su velocidad lentamente. Ha llegado a su primera estaci\u00f3n. En ella, Lourdes se levanta y sonr\u00ede discretamente a Juan. \u201cAdi\u00f3s\u201d, le dice en un tono de voz muy bajo mientras coge su maleta y se encamina a la puerta de salida del vag\u00f3n. Algunas personas m\u00e1s se bajan y otras, que estaban esperando el ferrocarril en esa estaci\u00f3n, suben y ocupan sus asientos. Juan se levanta, libro en mano, para estirar un poco las piernas. No est\u00e1 acostumbrado a estarse quieto mucho tiempo. Se asoma por una de las ventanillas y ve a la mujer que se hab\u00eda sentado frente a \u00e9l durante el trayecto. Est\u00e1 mirando hacia el interior del vag\u00f3n intentando encontrar algo o a alguien. Cuando sus miradas se cruzan, la mujer deja de buscar y Juan se percata de que es a \u00e9l a quien quer\u00eda encontrar. \u00bfHabr\u00eda tenido esa mujer alg\u00fan hijo con su edad, quiz\u00e1 hasta parecido en el f\u00edsico a \u00e9l, que hubiera muerto? \u00bfComprender\u00eda su dolor?<br \/>\nLa pareja que se hac\u00eda arrumacos en el and\u00e9n parece haberse percatado del juego de miradas y observan con curiosidad. Alfredo y Sof\u00eda. Se conocieron en la Facultad de Ciencias de la Informaci\u00f3n al estar cursando la misma carrera, Periodismo. Alfredo quiere ser escritor, mientras que Sof\u00eda aspira a dirigir su propio programa de noticias. Como si de una teleserie se hubiese tratado, su primer encuentro fue un choque en el pasillo. Tras disculparse, Alfredo le propuso ir a tomar algo en la cafeter\u00eda de la facultad. El caf\u00e9 se transform\u00f3 en un almuerzo que a su vez se convirti\u00f3 en una merienda y acab\u00f3 en una rom\u00e1ntica cena en un restaurante chino. Cuatro cines, dos conciertos y una marat\u00f3n popular fue lo que tardaron en comenzar a salir. Alfredo adoraba la delicadeza, la feminidad, la simpat\u00eda, la belleza y la cultura de ella. Sof\u00eda admiraba la educaci\u00f3n, caballerosidad, desenvoltura, melancol\u00eda e imaginaci\u00f3n de \u00e9l. Parec\u00eda claro que estaban hechos el uno para el otro.<br \/>\nNormalmente, este tipo de bellas historias de amor suelen acabar mal. De hecho, la vida est\u00e1 llena de ejemplos de parejas perfectamente compatibles que al final descubren que las diferencias que les complementaban son las que acaban por separarles. Sin embargo, \u00e9ste no parec\u00eda que fuera a ser el caso. A pesar de que ambos tienen empleos poco menos que mediocres, y desde luego ninguno relacionado con el periodismo, Alfredo se hab\u00eda decidido a pedir a Sof\u00eda que se casara con \u00e9l. Tantea en el bolsillo de su cazadora la peque\u00f1a cajita que contiene el anillo con el que va a declararse. Tiene algo de miedo al rechazo. Quiz\u00e1 ella piense que es demasiado pronto o quiz\u00e1, sencillamente, no se haya planteado a\u00fan casarse con \u00e9l. Puede que no quiera\u2026 Se arma de valor pensando en todas las veces que Sof\u00eda le ha dicho que le quiere. Carraspea un poco y mientras el tren se detiene en su segunda estaci\u00f3n, comienza a hablar: \u201cSof\u00eda, hay algo que quiero preguntarte\u2026\u201d<br \/>\nEl hombre que apag\u00f3 el cigarrillo cuando observaba a la gente en el and\u00e9n mira a la joven pareja y, mientras el tren parte de nuevo, recuerda cuando ten\u00eda su edad. Todo parec\u00eda tan intenso, tan definitivo, tan real\u2026 A ra\u00edz de su boda descubri\u00f3 que la vida hab\u00eda cambiado\u2026 o quiz\u00e1 fue \u00e9l quien cambi\u00f3. Las cosas no eran peores que en su \u00e9poca de noviazgo, pero tampoco hab\u00edan mejorado. Sencillamente unas preocupaciones hab\u00edan dado paso a otras que exig\u00edan de \u00e9l tener los pies firmemente anclados en la tierra. A pesar de que de vez en cuando le dedicaba algo de tiempo a su pasi\u00f3n, el dibujo art\u00edstico, se hab\u00eda visto obligado a tener un trabajo de oficinista que convert\u00eda los d\u00edas en una sucesi\u00f3n de papeles, madrugones y c\u00e1lculos casi malabares para conseguir llegar a fin de mes. Llevado por la costumbre se lleva la mano derecha a la chaqueta para sacar el paquete de tabaco y el mechero. Casi lo enciende antes de reparar por en\u00e9sima vez antes de reparar en que no puede fumar en el vag\u00f3n.<br \/>\nHac\u00eda un mes que hab\u00eda discutido con su mujer y, despu\u00e9s de decirse cosas horribles, Antonio hab\u00eda hecho el equipaje (una peque\u00f1a maleta) y se hab\u00eda ido a pasar una temporada a casa de sus padres. Dos semanas m\u00e1s tarde hab\u00edan mantenido su primera conversaci\u00f3n telef\u00f3nica libre de insultos o frialdad y hab\u00edan acordado darse un margen de tiempo para analizar sus sentimientos y decidir entre las opciones que se planteaban. Antonio se sent\u00eda perdido sin su esposa. Desde el d\u00eda en que la vio por primera vez en la Universidad, ella hab\u00eda llenado un vac\u00edo en su coraz\u00f3n cuya existencia \u00e9l hab\u00eda ignorado hasta ese momento. Ahora regresaba a casa, con la maleta cargada de ropa, regalos y mucha esperanza. No importa si el fuego de la pasi\u00f3n se apaga, o si las llamaradas del amor ya no queman; los rescoldos que quedan pueden calentar el coraz\u00f3n durante todo la vida. Antonio mira por la ventanilla, impaciente, mientras el tren llega a su tercera estaci\u00f3n y se prepara para bajarse.<br \/>\nUno de los ancianos que comprobaban sus billetes, vestido con un traje negro de corte antiguo, mira a su alrededor. Hay un ni\u00f1o que est\u00e1 leyendo un libro, al que vio sentado en la estaci\u00f3n antes de partir. La pareja que tiene frente a \u00e9l se abraza con fuerza y la chica r\u00ede feliz mientras mira un anillo que tiene puesto en el dedo anular. A un lado, un hombre hace por quinta vez el adem\u00e1n de sacar algo del bolsillo y leyendo un cartel de \u201cprohibido fumar\u201d refunfu\u00f1a mientras coge su equipaje para bajar del vag\u00f3n. Frente a \u00e9l hay una pareja de ancianos que no parecen viajar juntos. No puede evitar recordar los d\u00edas en los que hac\u00eda ese mismo trayecto con su difunta esposa. Tras m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de convivencia, muchos de ellos en \u00e9pocas verdaderamente dif\u00edciles, la muerte le hab\u00eda arrebatado a aquella persona que hab\u00eda sido su amiga, su amante, su confidente e incluso, \u00bfpor qu\u00e9 no decirlo?, alguien con quien discutir por el mando a distancia del televisor.<br \/>\nLa mujer sentada frente a \u00e9l tiene una cierta semejanza con su mujer. Ella siempre hab\u00eda protestado en la Sierra diciendo que le parec\u00eda que le faltaba el aire al respirar. Una ma\u00f1ana se despert\u00f3 con un fuerte dolor en el pecho y un extra\u00f1o cosquilleo en las puntas de los dedos. Fabi\u00e1n llam\u00f3 r\u00e1pidamente a una ambulancia y media hora m\u00e1s tarde estaba ingresada en el hospital m\u00e1s cercano a su domicilio. El anciano comprend\u00eda poco de lo que dec\u00edan los m\u00e9dicos, pero era lo bastante listo como para saber que aquello no presagiaba nada bueno. Le dijeron que no se preocupara, que hac\u00edan todo lo que pod\u00edan\u2026 bien, al final regres\u00f3 s\u00f3lo a casa y acept\u00f3 que Mar\u00eda no iba a volver nunca m\u00e1s. Hab\u00eda llovido desde entonces, pero la sensaci\u00f3n de soledad iba d\u00eda a d\u00eda en aumento y se sent\u00eda como un extra\u00f1o en su propia casa. En ese momento nota como el tren reduce su velocidad para entrar en la que ser\u00e1 su cuarta y \u00faltima estaci\u00f3n.<br \/>\nSe oye una invitaci\u00f3n por megafon\u00eda a que todos los pasajeros abandonen el tren. Juan coge su libro y se baja del vag\u00f3n junto a Fabi\u00e1n, son los \u00faltimos en salir del vag\u00f3n. Durante un momento se miran a los ojos. Ojos cargados de esperanzas y desenga\u00f1os, de alegr\u00edas y de tristezas, de principios y de finales. Miradas, sentimientos, emociones. Pasados, presentes y futuros. Tras ellos, el vag\u00f3n queda solitario, vac\u00edo y oscuro. Pero las cosas contin\u00faan, con o sin nosotros. La vida sigue y se abre camino. Al rato, en la ruidosa estaci\u00f3n el tren vuelve a llenarse de pasajeros y se encuentra listo para comenzar de nuevo su recorrido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la ruidosa estaci\u00f3n un gran n\u00famero de personas, arrastrando pesadas maletas repletas de ropa, objetos de aseo y libros, esperan a que los maleteros y las puertas del tren vuelvan a abrirse para permitirles el acceso.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/111"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=111"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/111\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":411,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/111\/revisions\/411"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=111"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=111"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=111"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}