{"id":155,"date":"2005-03-03T15:03:54","date_gmt":"2005-03-03T14:03:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=155"},"modified":"2018-02-09T01:26:07","modified_gmt":"2018-02-09T00:26:07","slug":"114-el-olor-de-las-guayabas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=155","title":{"rendered":"114. El olor de las guayabas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F155&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F155&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo magia entre nosotros y \u00e9sta desencaden\u00f3, como no pod\u00eda ser de otra manera, una cascada de fantas\u00edas. So\u00f1adas con alevos\u00eda para romper los estrechos marcos de la prosaica y limitada \u201crealidad\u201d. Fantas\u00edas tan reales, al fin y al cabo, que inducen estados de \u00e1nimo, que entusiasman y liberan, que estremecen y hasta se llegan a somatizar. <!--more-->Y m\u00e1s a\u00fan cuando esa indescriptible magia aparece modelada por tantas manos ajenas que frenan y dificultan su natural crecimiento. Si bien, el obst\u00e1culo, la prohibici\u00f3n, lo hacen al mismo tiempo m\u00e1s sugerente e irresistible.<br \/>\nEn el umbral de la locura m\u00e1s deseada y arrebatadora. Ah\u00ed me dejaste. Ser capaz de esperar treinta \u00f3 cuarenta a\u00f1os, toda una vida, por ti. Por amor, como en las grandes novelas m\u00e1gicas de los mejores autores latinoamericanos. Y vivir solo por ti. Y no vivir solo por ti. Sostenido \u00fanicamente por el abstracto deseo de un amor inventado. Et\u00e9reo. Plat\u00f3nico.<br \/>\nFeliz, no obstante, en mi desdichada espera. Inseparables, separados por el fortuito destino. Tan lejos, inalcanzable, pero impulsada mi existencia por esa l\u00e1nguida ilusi\u00f3n de estar juntos.<br \/>\nImaginando el gran d\u00eda, juego a ser Dios y me proyecto al infinito mientras floto entre l\u00e1grimas y vapores de alegr\u00eda. Te conoc\u00ed de ni\u00f1a y saborear\u00e9 siempre, como hoy, esos primeros recuerdos. C\u00f3mo olvidar los ba\u00f1os en el r\u00edo y los juegos a todas horas, las incipientes orograf\u00edas de tu cuerpo adolescente, el vicio de chupar limones con sal y la expresiva chispa del placer que desbordan esos ojos infantiles, tus sonrisas que iluminaban el d\u00eda, tus misteriosas melancol\u00edas\u2026<br \/>\nEsperarte. Como si el tiempo fuera una pura ficci\u00f3n y no algo implacable, como si no curara heridas ni allanara rencores, como si no fuera capaz de apagar cualquier fuego por intenso que \u00e9ste sea. Como si nada.<br \/>\nEn la despedida entend\u00ed un poco m\u00e1s qu\u00e9 es la muerte, me sent\u00ed desgarrado por dentro, como si una enorme herida se hubiera abierto en lo m\u00e1s profundo de mi alma. Supe, entonces, porqu\u00e9 tememos nuestro final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte es una nostalgia que nunca ser\u00e1 realidad pero que sufrimos al prever nuestra marcha de lo \u00fanico que conocemos y amamos.<br \/>\nEn el amor, como en los sue\u00f1os, todo puede ser, y mientras espero que el destino vuelva a cruzar nuestros caminos all\u00ed donde caprichosamente disponga, te escribo una y mil veces, aunque intuyo que no me entender\u00e1s hasta que por lo menos hayas le\u00eddo Cien a\u00f1os de soledad y est\u00e9s preparada para ganarme al ajedrez.<br \/>\nQue seas muy feliz en esta vida, t\u00fa que me ayudaste, sin saberlo, a encontrar la ilusi\u00f3n que hab\u00eda perdido. Ten presente, mi ni\u00f1a, que el \u00fanico pecado que podemos cometer es no intentar ser felices por todos los medios. Esa es la verdadera y exclusiva negaci\u00f3n de Dios.<br \/>\nQuisiera nada m\u00e1s poder compartir estos sentimientos que me estri\u00f1en y condenan a una soledad que es mayor de la que habitualmente sol\u00eda reservar para m\u00ed. No me queda m\u00e1s salida que zambullirme de nuevo en la oscura laguna encantada que llevas en tu alma y confiar en que alguna de las olas que env\u00edo hacia las orillas de tu consciencia, mojen esta noche los sue\u00f1os en que me sue\u00f1as, justo en ese preciso instante en que yo estar\u00e9 so\u00f1ando que est\u00e1s junto a m\u00ed.<br \/>\nA veces, sin embargo, he de reconocer que un escalofr\u00edo me recorre el espinazo y la pesadilla que me envuelve y me hace desear poder cerrar los ojos y olvidarlo todo, es la de mi propio ahogamiento en esas sombr\u00edas y agitadas aguas de tu insondable existencia; mientras te veo caminar a lo lejos, ajena a mi sufrimiento, con el gesto indolente de quien no necesita administrar sus d\u00edas y no sabe existir de otra manera que no sea absorbiendo despreocupadamente cada instante regalado por la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tu nombre es mi contrase\u00f1a secreta, y t\u00fa eres la et\u00e9rea sustancia de mis m\u00e1s secretas fantas\u00edas. Tus ojos negros se revelan como la indiscutible prueba del embrujo que me dobleg\u00f3, que me domina y me impide olvidarte ni un momento. Unas veces apareces de improviso en el instante m\u00e1s insospechado y ya no me abandonas en todo el d\u00eda, otras te echo de menos y soy yo el que te busco en cada movimiento y en cada idea bajo cualquier pretexto. En una canci\u00f3n, en una an\u00e9cdota que parec\u00eda ajena, en un verso que me estremece, en las tostadas y el zumo de naranja de las ma\u00f1anas, en las pel\u00edculas y en los autobuses. Te asomas desde las p\u00e1ginas de un libro, te contemplo, lloro, ladro, me quedo en silencio y ya s\u00f3lo me importas t\u00fa; me bajo en la siguiente parada y no llego al trabajo pues me alejo en sentido contrario y vago solitario entre gent\u00edos que no existen, sue\u00f1o despierto hasta la noche y cuando ya en casa comienzan a aflorar s\u00edntomas de agotamiento y de locura y de un preocupante masoquismo, me fumo un porro, descargo un poco mi energ\u00eda sub-umbilical, engullo chocolate y me miro al espejo sin conocerme, incapaz de comprender esa cara extraviada y esos ojos azules de inestables relampagueos, justo antes de emprender de nuevo la insensata tortura que me llevar\u00e1 a seguir encontr\u00e1ndote en una fuente de patatas fritas reci\u00e9n hechas, en una risa callejera que me hace saltar a la ventana y a la que no descubro ning\u00fan rostro que no sea el tuyo, homenaje\u00e1ndote en cada l\u00ednea y en cada verso que plagio para imaginar que son m\u00edos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eres mi chochito y el t\u00edmido refugio al que acudo en los momentos m\u00e1s pusil\u00e1nimes. Te busco, entonces, ni\u00f1a-mujer-madre y me acurruco a tu vera para sentir la calidez que tu feminidad en desarrollo desprende, y derretir as\u00ed este congelador, que se ha abierto dentro de m\u00ed con patol\u00f3gico oportunismo en un inevitable descuido motivado, intuyo, por el cansancio. Un peque\u00f1o resquicio de p\u00e1lida luminosidad en este templo de amor fue suficiente para que irrumpiera en el coso de mis ilusiones y se instalara entre ellas como g\u00e9lida nube invernal. Por eso te invoco, que se pare el viento y que salga el sol, y venga a m\u00ed el verano del tr\u00f3pico, caliente, h\u00famedo, cargado del intenso olor de las guayabas y del dulce aroma de las pi\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si. Recuerdo la tierra. Sus olores, su presencia imposible de someter, la luz que arrebata y devora, los extensos p\u00e1ramos que anuncian las soledades del alma, los hilillos de agua que serpentean entre los cantos y siguen siempre el camino m\u00e1s sencillo, al tiempo que alzan su honda voz ind\u00edgena. La exuberancia de la selva y la austera altiplanicie andina, juntas, revueltas, de igual manera que tus singulares emociones, deseos y furias.<br \/>\nPara llegar a tu c\u00e1lida esencia era menester cruzar las \u00e1speras regiones de tus m\u00e1s ocultas tempestades. Una vez las atraves\u00e9, tuve el privilegio de descubrir el para\u00edso y quise quedarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y sigo habl\u00e1ndote todo el d\u00eda aunque no puedas o\u00edrme y escribiendo cartas que nunca leer\u00e1s, imaginando escenas que nunca podr\u00eda reconocer p\u00fablicamente, debatiendo con mi conciencia sobre la improcedente impureza de mis repetitivos y acalorados sue\u00f1os. Quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda volvamos a vernos y entonces ya seas mujer de pleno derecho para el resto del mundo y yo no tenga que pagar tan alto precio por mi amor. La libertad no me la van a quitar, simplemente la ejercer\u00e9 de otra manera pero s\u00ed me corroe la inc\u00f3moda sensaci\u00f3n de estar perdi\u00e9ndome algo, de inventar un mundo que a la vez se me escapa por entre los dedos, consciente de que nadie esperar\u00e1 o dejar\u00e1 de vivir porque yo no est\u00e9 all\u00ed fuera, sospechando a cada minuto que el mundo contin\u00faa su incesante curso y que en su et\u00e9rea corriente se lleva tambi\u00e9n mi tiempo. Irrecuperable. Para siempre. Y yo ya no tengo 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hubo magia entre nosotros y \u00e9sta desencaden\u00f3, como no pod\u00eda ser de otra manera, una cascada de fantas\u00edas. 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