{"id":45,"date":"2005-02-01T16:56:58","date_gmt":"2005-02-01T15:56:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=45"},"modified":"2018-02-09T16:37:02","modified_gmt":"2018-02-09T15:37:02","slug":"15-anticipo-de-sombras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=45","title":{"rendered":"15. Anticipo de sombras"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F45&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F45&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">Desde ni\u00f1a, he arrastrado una nostalgia inevitable ante el fin de febrero, cuando el\u00a0\u00a0verano comienza a ocultarse en los primeros ocres tiernos de las hojas y en los naranjos serondos de las siestas m\u00e1s suaves. <!--more-->La misma pujanza que en diciembre me abre el alma a la vida en ciernes, al rigor dulce de los capullos palpitantes y las yemas cerradas en peque\u00f1os sarmientos, troca en amargura las postrimer\u00edas de febrero, anunciando una muerte estacional que, por conocida, duele mucho m\u00e1s\u2026 cualquier certidumbre de deceso nos contrae en la resignaci\u00f3n lenta de lo inevitable, del tiempo y su extra\u00f1a tiran\u00eda de exequias. Cuando ni\u00f1a, a la sombra profunda de estos pensamientos, fijaba el recuerdo en un viejo reloj de pared que vi una noche en un restaurante (era enero, tiempo de luz y vacaciones). La esfera era enlozada, y en el centro, un anciano alado, de barba parda e inquietante mirada, sobrevolaba un cielo prolongado. Por encima del anciano, una frase que me impresion\u00f3: \u201cHuye el tiempo irreparable\u201d, en prolijo lat\u00edn, lo cual daba m\u00e1s adustez al cuadro. La explicaci\u00f3n de mi padre aplac\u00f3 un tanto mi impresi\u00f3n, pero un raro dolor, que cuando adulta supe fue mi melancol\u00eda primera, me embarg\u00f3 para siempre. Frente a cada hecho triste que desde esa lejana noche viv\u00ed, antepuse la figura del anciano y su ubicuidad, buscando un consuelo al azar de la fatalidad entre l\u00e1grimas y umbr\u00edos razonamientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La siesta ard\u00eda con inusual claridad aquel domingo de febrero. Sentada en la terraza de mi t\u00eda Etelvina, un resplandor infinito de techumbres plateadas enceguec\u00eda mi vista, acaparando el calor. El sill\u00f3n, hecho de cuerdas pl\u00e1sticas, ced\u00eda ante el sudor de mis piernas, agobiadas en la solana inclemente. Me gustaba observar la cocci\u00f3n lenta de la tarde, desde el primer estallido de luz en los techos cercanos, hasta el canela tard\u00edo del sol en descenso. De la casa, las voces sonoras de mi abuela y mis dos t\u00edas, junto a mi prima Estefan\u00eda, pon\u00edan una nota discordante al silencio de sol y ciudad dormida. La terraza de la t\u00eda Etelvina, bonito remedo de los patios andaluces, compart\u00eda conmigo sus azulejos caldeados, sus numerosas macetas prudentemente resguardadas del sol y su pileta pl\u00e1stica llena de agua tibia. Pese al bochorno, adoraba las tardes en esa altura, que pod\u00edan terminar en eternos matices solares, o bien en tormentas estivales, de esas que estrujan el alma al solo preludio de truenos. Mir\u00e9 el reloj, marcaba las cinco menos cuarto, y parec\u00eda derretirse en mi mu\u00f1eca hinchada. Di un \u00faltimo vistazo a la lontananza de aleros y tejados y entr\u00e9 en la casa, ten\u00eda mucha sed. El tiempo de sol en la azotea me anul\u00f3 los ojos una vez dentro, y mis t\u00edas, junto a mi abuela, proyectaron una curiosa sombra de sombras ante mi mirada empobrecida. Sol\u00edcitas, con ese cari\u00f1o maravilloso que a flor de piel ten\u00edan, me sirvieron el vaso de agua que hab\u00eda ido a buscar, invit\u00e1ndome a tomar asiento. Mientras beb\u00eda, me agradaba juguetear con el cubo de hielo, estrell\u00e1ndolo contra las paredes del vaso, y ese ta\u00f1er diminuto me despertaba una nostalgia de iglesias: las veletas romas y a\u00f1osas por tanto viento solano, la paz incensada y desierta, la tibieza pegajosa del aceite en los sagrarios. Mi abuela y mis t\u00edas, arrobadas se hallaban en la atenci\u00f3n de Estefan\u00eda, cuyos cuatro a\u00f1os ni\u00f1os la hac\u00edan acreedora de los m\u00e1s sentidos afectos. La ni\u00f1a, arrodillada en una peque\u00f1a banqueta roja, peinaba una antigua mu\u00f1eca, mientras las tres mujeres le ayudaban a vestirla con un traje de novia. Por un momento, la evidencia de ese matriarcado dispar en a\u00f1os, convoc\u00f3 en m\u00ed a cierta repugnancia, hast\u00edo de a\u00f1os y generaciones de nacer, crecer, menstruar y vestir el h\u00e1bito blanco de la novia, pueril camuflaje de la sangre que un d\u00eda se perder\u00e1 al dar a luz. Pero ese disgusto m\u00edo, no demor\u00f3 en ser disipado por una emoci\u00f3n lacrimosa, al notar de qu\u00e9 sentida manera las tres mujeres volcaban recuerdos y fracasos en la naturaleza artificial de la mu\u00f1eca anticuada. La t\u00eda Etelvina, acunaba en el brillo dorado de sus ojos a Lidia, aquella ni\u00f1a a la que dio a sombras, puesto que lleg\u00f3 muerta a este mundo. El resplandor glauco de la mirada de la t\u00eda Lina, el vac\u00edo maternal revelaba, ese cari\u00f1o que se atrofia en la rueca cruenta de la ausencia filial, en el ahogo del no haberse duplicado. Mi abuela viajaba por distancias m\u00e1s serenas, perdido su cari\u00f1o en la alegr\u00eda embelesada de Estefan\u00eda. Y la ni\u00f1a, d\u00e9bil boceto de mujer a\u00fan, solo sonre\u00eda, llenos de claridad sus ojos nuevos, desprovistos de las brumas del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Procur\u00e9 disimular mis l\u00e1grimas, pero la voz repentina de Estefan\u00eda, clamando m\u00e1s que pidiendo salir al jard\u00edn, me sacudieron con vago temor y mir\u00e9 el reloj: escasos minutos restaban para las cinco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajamos la resbaladiza escalera, recorrimos el largu\u00edsimo zagu\u00e1n, y finalmente llegamos al jard\u00edn, que consist\u00eda apenas en la vereda desnuda acompa\u00f1ada por un par de vidrieras entoldadas, bajo las cuales mi abuela y las t\u00edas se sentaron, aprovechando las aristas suaves de los alf\u00e9izares. A la vez que ellas se acomodaban, mi prima y yo corrimos de la mano hasta el centro de la calle, que la soledad automotor de la hora, propicia la hac\u00eda para acercarse. Estefan\u00eda quit\u00f3 de su brazo una peque\u00f1a pulsera nacarada, turquesa, y empez\u00f3 a jugar con ella, invit\u00e1ndome a hacerla girar cual precario trompo. Bonito matiz irisado le robaba al sol, duplicando su brillo en la risa feliz de mi prima. Fue en ese momento, cuando la carcajada colorida de Estefan\u00eda y mis veinte a\u00f1os igualados a su infancia tamizaban la siesta, que el fin de febrero volvi\u00f3 a insinuarse, y ahogu\u00e9 una arcada al observar la madurez ya deslucida de las acacias cercanas. Presa de una angustia desconocida, sent\u00ed que aquel anciano del reloj distante soplaba en mi tiempo, pero de manera inversa ahora: empuj\u00e1ndome hacia mi infancia, hecha ya lodo y polvo de barros y arenas. Fue inmediata la necesidad de mirar a la abuela y a mis t\u00edas, y all\u00ed las vi, con una generosidad maliciosa en la laxitud de sus palabras, eb\u00farneas bajo el sol en declive. Las observ\u00e9 con m\u00e1s detalle a\u00fan, y tres sombras cerradas las empa\u00f1aron un instante. Horrorizada ante esa trilog\u00eda vacua en plena luz, un fr\u00edo invernal me cal\u00f3 alma y cuerpo, la impresi\u00f3n algente que solo la visi\u00f3n de la muerte puede dar. En la saz\u00f3n hedionda de las acacias cercanas y en el reverbero dulce de la algazara de Estefan\u00eda, febrero volvi\u00f3 a llorar en m\u00ed su carga de despedidas, desperdigada en adelanto de adioses por el anciano del reloj.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde ni\u00f1a, he arrastrado una nostalgia inevitable ante el fin de febrero, cuando el\u00a0\u00a0verano comienza a ocultarse en los primeros ocres tiernos de las hojas y en los naranjos serondos de las siestas m\u00e1s suaves.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=45"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":461,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45\/revisions\/461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=45"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=45"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=45"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}