{"id":66,"date":"2005-02-15T12:54:27","date_gmt":"2005-02-15T11:54:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=66"},"modified":"2018-02-09T21:30:54","modified_gmt":"2018-02-09T20:30:54","slug":"34-noventa-y-ocho-punto-tres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=66","title":{"rendered":"34. Noventa y ocho punto tres"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F66&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F66&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">Al tiempo que introduc\u00eda la llave en la cerradura, Aurora trataba de recuperar el resuello perdido a lo largo de los ochenta y siete pelda\u00f1os que constitu\u00edan la escalera.<!--more--> Otra vez se volv\u00eda a trabar la maldita llave. Solt\u00f3 las dos bolsas del s\u00faper que le cortaban los dedos y el bolso resbal\u00f3 por su brazo. Se qued\u00f3 mirando un instante la manzana que rodaba con poco \u00edmpetu por el rellano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no hubiera estado tan cansada, de buena gana le hubiese propinado un puntapi\u00e9 a la puerta. Lo cierto es que la fren\u00f3 el cansancio y la certeza de que la vecina habr\u00eda asomado la nariz a husmear. No ten\u00eda ganas de verla, no le apetec\u00eda que le recordara que hab\u00eda engordado y que como no pusiera remedio se convertir\u00eda en una vieja y amorfa solterona que pasar\u00eda el resto de su vida dando de comer a las palomas en el balc\u00f3n, pues no podr\u00eda salir a la calle y volver al quinto piso sin asfixiarse. En realidad, Patricia s\u00f3lo le hab\u00eda preguntado un d\u00eda si hab\u00eda cogido alg\u00fan kilito, pero ella ya sab\u00eda lo que escond\u00eda aquella inocente pregunta. No la enga\u00f1aba, menuda bruja estaba hecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando consigui\u00f3 abrir, recogi\u00f3 la mercanc\u00eda del suelo y entr\u00f3 directamente en la cocina. Sin despojarse del abrigo comenz\u00f3 a colocar el g\u00e9nero en su sitio. La luz del frigor\u00edfico estaba apagada, funcionaba a su antojo. Mene\u00f3 un poco la bombilla y \u00e9sta parpadeo t\u00edmidamente, pero continu\u00f3 apagada. Cerr\u00f3 la puerta de la nevera de golpe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En momentos como aquel era cuando lamentaba no tener un hombre en casa. Aunque esto no era del todo exacto. Desde hac\u00eda dos a\u00f1os, todos los d\u00edas laborables a las once de la noche, recib\u00eda la visita de Carlos. Pero claro, no era plan que ella le pidiera que le cambiara los enchufes o le hiciera labores de bricolage.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esboz\u00f3 una ligera sonrisa al pensar en Carlos. Aurora apenas sonre\u00eda. No ten\u00eda motivos. Su vida era una mierda. Se pasaba ocho horas diarias encerrada en la caja de un supermercado en un centro comercial. Y siempre estaba sola. Todo el d\u00eda rodeada de gente y todo el d\u00eda sola. Los clientes eran amables. Intentaban darle palique mientras pasaba los productos por el scanner, que si c\u00f3mo hab\u00eda subido todo con el euro, que si era una lata ir de compras con ni\u00f1os, que parec\u00eda que el tiempo comenzaba a templarse. Como si a ella le importara un bledo. De no ser por Carlos y los ratos que pasaba en su compa\u00f1\u00eda no podr\u00eda resistirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viejo reloj de p\u00e9ndulo del sal\u00f3n marcaba las nueve y media. Deb\u00eda darse prisa en cenar y arreglarse para esperar la llegada de su amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ten\u00eda muchas ganas de cocinar, as\u00ed que se prepar\u00f3 en una bandeja un poco de jam\u00f3n de York, un par de tajadas de pan integral y una manzana. Le vendr\u00eda bien una cena ligera. En una ocasi\u00f3n, escuch\u00f3 comentar a Carlos que le gustaban las mujeres delgadas, con formas, pero delgadas y ella estaba dispuesta a desembarazarse de los kilos que hiciesen falta con tal de satisfacer a aquel hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se sent\u00f3 a comer delante del televisor. No le gustaba la tele. No sab\u00eda para qu\u00e9 la encend\u00eda, si se pasaba el rato saltando de un canal a otro y al final nunca se enteraba de nada. Mientras mordisqueaba la manzana distra\u00eddamente, el hombre del tiempo amenazaba con una nueva bajada de la temperatura. Apret\u00f3 el bot\u00f3n y le hizo desaparecer. A Aurora le disgustaba el invierno. El fr\u00edo y la lluvia la hac\u00edan sentir a\u00fan m\u00e1s triste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras cenar, prepar\u00f3 unas lentejas para comer al d\u00eda siguiente y limpi\u00f3 cuidadosamente todo lo que hab\u00eda ensuciado. Era una mujer muy pulcra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se le hab\u00eda echado el tiempo encima. Prescindir\u00eda del reconfortante ba\u00f1o y se dar\u00eda una ducha r\u00e1pida. Le gustaba esperar a Carlos acostada en la cama. As\u00ed aprovechaba mejor el poco tiempo del que dispon\u00edan para estar juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puso el pijama de raso rojo que se hab\u00eda comprado en las rebajas. Aunque desde siempre el raso le hab\u00eda parecido una fibra muy er\u00f3tica, jam\u00e1s se habr\u00eda imaginado us\u00e1ndolo. Todav\u00eda no se explicaba de donde hab\u00eda sacado el valor para entrar en una tienda y pedir una prenda tan sexy. Claro que bien es verdad que desde que estaba enamorada, apenas se reconoc\u00eda. Hac\u00eda cosas que jam\u00e1s se imagin\u00f3 capaz de hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encendi\u00f3 el transistor y se arrebuj\u00f3 bajo las s\u00e1banas. Este era el mejor momento. Mejor incluso que cuando Carlos llegaba. El saber que iba a aparecer, adivinar qu\u00e9 humor traer\u00eda, \u00bfse habr\u00eda resfriado?, \u00bfqu\u00e9 le contar\u00eda? Carlos casi hab\u00eda conseguido hacerla vivir a trav\u00e9s de \u00e9l. De sus experiencias, de las an\u00e9cdotas que le contaba. Cada noche le abr\u00eda un mundo nuevo de sensaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan hoy se le pon\u00edan los pelos de punta al recordar cuando le conoci\u00f3. Estaba tom\u00e1ndose una manzanilla y mientras descargaba su frustraci\u00f3n apretando la bolsita de hierbas con la cucharilla una voz le dijo: \u201cHola, \u00bfest\u00e1s sola?\u201d. Pese a la gravedad del tono, la voz le son\u00f3 dulce. Y algo en ella le hizo sentir que no era una pregunta hecha por hacer, si no que a aquel hombre le preocupaba realmente que pudiera encontrarse sola. Desde aquel d\u00eda, Carlos se convirti\u00f3 en el eje de Aurora. Cada paso que daba, cada decisi\u00f3n que tomaba lo hac\u00eda pensando en \u00e9l. A Aurora le cambi\u00f3 la perspectiva. No se puede decir que fuera feliz, pero s\u00ed que dej\u00f3 de atormentarse. Ya no se preguntaba en qu\u00e9 momento dej\u00f3 de sonar el tel\u00e9fono, ni le amargaba que ning\u00fan hombre clavara los ojos en su escote o que el encargado del supermercado viviera para fastidiarla. Total, al volver a casa, ella ten\u00eda a Carlos y eso era algo que nadie podr\u00eda cambiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, no todo hab\u00eda sido un camino de rosas en su relaci\u00f3n. Ella no era tonta, y enseguida sospech\u00f3 que deb\u00eda estar casado. \u00c9l nunca lo dijo y ella no pregunt\u00f3, pero los horarios, las ausencias los fines de semana, en definitiva, que no hab\u00eda que ser un lince para adivinarlo. A veces trataba de enga\u00f1arse a s\u00ed misma, echaba la culpa al trabajo, o le imaginaba cuidando de unos padres ancianitos. Pero un d\u00eda la sospecha se hizo evidente. Descubri\u00f3 una foto de Carlos con su familia y crey\u00f3 morir. No era lo mismo imaginarlo que verlo. All\u00ed hab\u00eda otra mujer y dos criaturas rubias. Y su Carlos en el medio. Por primera vez le llam\u00f3 al trabajo. No para reprocharle nada, a fin de cuentas, \u00bfqui\u00e9n era ella? Pero s\u00ed que le hizo part\u00edcipe del dolor que sent\u00eda. Le describi\u00f3 el color negro de la desilusi\u00f3n, el gris de su m\u00edsera existencia, el rojo del anhelo por desaparecer. Llor\u00f3 al tel\u00e9fono, se desesper\u00f3 y \u00e9l escuch\u00f3 pacientemente toda su perorata hasta que ya no tuvo m\u00e1s que decir. Y Carlos aquel d\u00eda estuvo magn\u00edfico, la consol\u00f3, lami\u00f3 sus heridas y fue capaz de convencerla de que s\u00ed que hab\u00eda alguien en el mundo a quien importaba y que aquel alguien era \u00e9l. Y que por eso nunca iba a dejarla sola. Y siguieron juntos. Aunque a Aurora no le hac\u00eda ni pizca de gracia tener claro conocimiento de la situaci\u00f3n, llevaba esa carga como buenamente pod\u00eda. \u00bfQu\u00e9 culpa ten\u00eda ella de haberse enamorado? A veces se sent\u00eda sucia. Otras, v\u00edctima. Otras, lo m\u00e1s parecido a una persona que se asoma a la felicidad.<\/p>\n<p>Unos pitidos anunciaron las once de la noche en la radio. Ya lleg\u00f3 el momento. Aurora suspir\u00f3 profundamente, tratando de frenar su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Buenas noches, queridos oyentes. Hola, s\u00ed, te lo digo a ti, que esperabas mi llegada\u2026<br \/>\n-Hola, mi amor- respondi\u00f3 Aurora en un susurro.<br \/>\n-\u2026 ha sido una oferta que no he podido rechazar, por este motivo, a partir de ma\u00f1ana, Clara Serrano me sustituir\u00e1 al frente del programa. Los n\u00fameros de tel\u00e9fono a los que pod\u00e9is llamar, seguir\u00e1n siendo los mismos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 era aquello? \u00bfQu\u00e9 estaba pasando? La cabeza de Aurora daba vueltas, no pod\u00eda ser. Carlos no pod\u00eda dejarla as\u00ed. Segu\u00eda hablando, pero ella ya no escuchaba. Por segunda vez, llam\u00f3 a la emisora. No sab\u00eda lo que iba a decir, pero ten\u00eda que hablar con \u00e9l. Ten\u00eda que convencerle para que no la abandonara. Cuando escuch\u00f3 a Carlos darle paso, casi le dio algo. \u00a1Qu\u00e9 bien sonaba su nombre pronunciado por \u00e9l!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1No te puedes ir, no me puedes dejar as\u00ed, despu\u00e9s de dos a\u00f1os! \u00a1Te amo! \u00bfNo lo entiendes? Si me dejas, te mato, te lo juro. O no. Me mato yo. Me lo prometiste, me dijiste que no me abandonar\u00edas- Las palabras sal\u00edan a borbotones por la boca de Aurora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por m\u00e1s que Carlos intentaba tranquilizarla para que se explicase, no hubo forma. Ella estaba fuera de s\u00ed. El no entend\u00eda nada. Cortaron la llamada y no la dejaron volver a hablar con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabi\u00e9ndose perdida, Aurora sac\u00f3 la revista del caj\u00f3n de la mesita. Ah\u00ed estaba Carlos. Un titular dec\u00eda que el locutor pasar\u00eda unos d\u00edas en Sevilla con su familia. Y ah\u00ed estaba ella. Era alta, guapa y sonre\u00eda desafiante a Aurora. Como si ya entonces, esa mujer supiera que hab\u00eda ganado. \u00bfGanado? No, bonita. Carlos todav\u00eda estaba all\u00ed. Aurora le o\u00eda dar un consejo a un tipo al que su mujer iba a abandonar porque se gastaba todo el dinero en las m\u00e1quinas. Y por primera vez en su vida, Aurora decidi\u00f3 dejar de lamentarse y tomar las riendas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ech\u00f3 un abrigo encima de su reci\u00e9n estrenado pijama y llam\u00f3 un taxi. Hac\u00eda fr\u00edo, pero la cabeza le ard\u00eda, ten\u00eda los sesos a punto de ebullici\u00f3n. Tres cuartos de hora despu\u00e9s, Carlos sali\u00f3 acompa\u00f1ado de un joven desgarbado.<\/p>\n<p>-\u00a1Carlos, Carlos! Tenemos que hablar, no puedes irte as\u00ed.<\/p>\n<p>Los dos hombres se volvieron y contemplaron a aquella mujer que se aproximaba chillando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfQui\u00e9n es?<br \/>\n-Ni puta idea\u2026 No la he visto en mi vida- respondi\u00f3 el locutor.<br \/>\n-Mi amor, no puedes hacerme esto. Me prometiste que no me abandonar\u00edas nunca, dijiste que yo te importaba de verdad\u2026<br \/>\n-Pues ella parece conocerte muy bien- le susurr\u00f3 el joven con sorna.<br \/>\n-Disculpe se\u00f1ora, pero yo no la conozco de nada.<br \/>\n-\u00bfC\u00f3mo que no? \u00bfYa no recuerdas la noche que toqu\u00e9 fondo? Estuvimos hablando y me convenciste de que siguiera luchando, s\u00f3lo por ti sigo adelante y por todas las promesas que me hac\u00edas\u2026 \u00a1Y ahora me dices que vas a desaparecer, as\u00ed, y te quedas tan pancho! \u00a1Eres un cabr\u00f3n!<br \/>\n-Se\u00f1ora, su\u00e9lteme que la tenemos. No s\u00e9 de qu\u00e9 me habla, lo mejor es que se vaya a su casa, y as\u00ed de paso, me voy yo a la m\u00eda, que es muy tarde y no estoy para que me toquen las narices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aurora perdi\u00f3 los nervios, trat\u00f3 de sujetar a Carlos, de retenerle a su lado, le chillaba, le reclamaba a voces lo que consideraba suyo y lo \u00fanico que consigui\u00f3 fue que \u00e9ste le propinara un empuj\u00f3n y la dejara llorando en el suelo, bajo la mirada burlona de su amigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa madrugada, el cuerpo sin vida de una mujer ocasion\u00f3 un importante embotellamiento en la M-30, bajo el puente de la calle Camino de los Vinateros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al tiempo que introduc\u00eda la llave en la cerradura, Aurora trataba de recuperar el resuello perdido a lo largo de los ochenta y siete pelda\u00f1os que constitu\u00edan la escalera.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/66"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=66"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/66\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":515,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/66\/revisions\/515"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=66"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=66"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=66"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}