{"id":71,"date":"2005-02-17T19:24:18","date_gmt":"2005-02-17T18:24:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=71"},"modified":"2018-02-09T21:44:04","modified_gmt":"2018-02-09T20:44:04","slug":"39-el-parque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=71","title":{"rendered":"39. El parque"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F71&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F71&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">A esa hora, el parque ya hab\u00eda expulsado a los poetas, y estaba a punto de abrir sus puertas a los fantasmas. Saturado de penumbra, hab\u00eda ca\u00eddo en un coma profundo y silencioso.<!--more--><br \/>\nLas escasas farolas vomitaban su luz amarillenta y dilu\u00edan su infinita tristeza en una niebla que apenas consegu\u00eda dibujar con titubeos los borrosos contornos de los setos y los macizos de crisantemos.<br \/>\nLa ciudad se hab\u00eda envuelto en un velo impenetrable atiborrado de grises difuminados y hab\u00eda declarado la guerra al color y a la nitidez.<br \/>\nLa existencia misma se hallaba en entredicho en medio de tanta soledad, y se debat\u00eda en dudas convulsivas ante la avalancha de oscuridad, rasgada aqu\u00ed y all\u00e1 por siluetas inciertas.<\/p>\n<p>EL PARQUE Y \u00c9L<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edan haberse citado en cualquiera de los mil setecientos ochenta y siete bares de la ciudad, al abrigo de intemperies y humedades, pero no, su est\u00fapido romanticismo literario, (cosas de internet), les hab\u00eda hecho convencerse de que el lugar ideal para echarse el primer vistazo directo era un parque oto\u00f1al, hasta los sobacos de niebla y a la orilla de un r\u00edo lo suficientemente caudaloso como para hacer un Plan Hidrol\u00f3gico Nacional, PHN para los amigos.<br \/>\nSe acerc\u00f3 al quiosco, m\u00e1s que cerrado, encarcelado, y se arrim\u00f3 a una farola cercana para reclinar sobre ella su inexplicable cansancio.<br \/>\nSe puede decir, (al menos \u00e9l se lo dec\u00eda a si mismo), que toda su vida hab\u00eda estado esperando el momento de tener que esperarle a \u201cella\u201d, y durante un d\u00eda interminable hab\u00eda soportado sobre si la penosa carga de querer llegar al final y de que el final no se diera ninguna prisa por llegar a \u00e9l.<br \/>\nAlgo invisible amenazaba con estrangularle el est\u00f3mago mientras una congoja creciente le secaba la lengua. Intent\u00f3 escupir una especie de l\u00edquido petrificado que qued\u00f3 pegado a unos labios que ya ni sent\u00eda. Volvi\u00f3 a intentarlo. Ella estaba a punto de llegar.<\/p>\n<p>EL PARQUE Y ELLA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rompi\u00f3 en sollozos. Era su mejor capital est\u00e9tico y estaban contemplando el escaso mundo de aquel parque a trav\u00e9s de una catarata de l\u00e1grimas. Ojos que llevaban esperando tanto tiempo como s\u00f3lo una muchacha enamorada es capaz de esperar.<br \/>\nLlevaba all\u00ed desde las cuatro de aquella cochambrosa tarde. Esper\u00f3 la hora. Lleg\u00f3 la hora. Pas\u00f3 la hora.<br \/>\nLa absoluta convicci\u00f3n de que \u00e9l nunca acudir\u00eda fue penetr\u00e1ndole con lentitud alevosa y cruel. Y lo que un momento antes era un manojo de nervios elevados al s\u00e9ptimo cielo de la esperanza, un momento despu\u00e9s fue otro manojo de nervios ca\u00eddo en el octavo infierno de la desesperaci\u00f3n. Llevaba tanto tiempo que se hab\u00eda aprendido cada \u00e1rbol, cada rama, cada hoja, conoc\u00eda una a una las piedrecillas de aquella senda, hab\u00eda bebido sorbo a sorbo cada gota de aquel atardecer y, al final, se hab\u00eda hundi\u00f3 como un Titanic en lo m\u00e1s hondo de la noche.<\/p>\n<p>EL PARQUE Y ELLOS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvo las agujas perezosas del reloj digital Lotus-p 102 RRTS, todo estaba parado. Tan parado que en su cabeza empezaban a revolotear sospechas inaceptables que el tiempo ya transcurrido le hab\u00eda obligado a aceptar.<br \/>\nEmpez\u00f3 a mirar el reloj con cierta desesperaci\u00f3n seg\u00fan iba pasando la m\u00e1gica hora del cada vez m\u00e1s presunto encuentro. Para m\u00e1s INRI se hab\u00eda dejado el m\u00f3vil en alg\u00fan lugar de su casa de cuyo nombre no consegu\u00eda acordarse.<br \/>\nLas consultas al reloj ya pasaban de cien. Tambi\u00e9n pasaban de cien las veces que crey\u00f3 adivinarla entre la niebla y las veces que crey\u00f3 o\u00edr sus pisadas presuntamente menudas mascando la gravilla de los poco cre\u00edbles caminos \u201cnaturales\u201d del parque.<br \/>\nAunque sus pies a\u00fan le sosten\u00edan, se dirigi\u00f3 a un banco cochambroso dispuesto a replantearse su existencia desde cero patatero.<br \/>\nEntonces fue cuando oy\u00f3 un algo quejicoso que surg\u00eda de alg\u00fan lugar no lejano\u2026\u201d\u00bfser\u00e1 ella\u2026?\u201d<br \/>\nCruz\u00f3 un puente que imitaba un puente, sobre un arroyuelo que imitaba un arroyuelo, (cosas de los parques), y dio por fin con un abatido ser humano que entregado a una amargura convulsiva, lloraba, (m\u00e1s bien diluviaba), hasta extremos dif\u00edcilmente imaginables.<br \/>\n\u201cHola\u2026\u201d dijo con extrema suavidad.<\/p>\n<p>ELLOS Y EL PARQUE<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El llanto era tan denso y el hola tan raqu\u00edtico que la muchacha no reaccion\u00f3. M\u00e1s fuerte\u2026\u201d\u00a1HOLA\u2026!\u201d<br \/>\nLa muchacha peg\u00f3 una sacudida y a trav\u00e9s de una cortina de l\u00e1grimas percibi\u00f3 un bulto humano\u2026\u201d\u00a1\u00a1\u00a1YONDIIIIIIIII\u2026!!!\u201d \u2026grit\u00f3, y se le tir\u00f3 al cuello salvajemente.<br \/>\n\u00c9l intent\u00f3 deshacerse del bestial abrazo constrictor y dijo con suavidad: \u201c NO soy Yondi.\u201d Con la misma celeridad ella se apart\u00f3, le mir\u00f3 y recay\u00f3 m\u00e1s abatida a\u00fan sobre el banco de sus pesares, reanudando su Via Crucis particular pasado por agua.<br \/>\n\u201cPerdona\u2026te o\u00ed llorar\u2026\u201d<br \/>\nElla redobl\u00f3 el llanto.<br \/>\n\u00c9l crey\u00f3 oportuno seguir con las explicaciones: \u201cEstaba ah\u00ed arriba esperando a mi novia y o\u00ed que alguien lloraba\u2026\u201d<br \/>\nElla cuadruplic\u00f3 el llanto: \u201d\u2026aaafffggs\u2026 yo\u2026jo\u2026 tambie&#8230;ehen\u2026estt\u2026estt\u2026tabaha\u2026esh\u2026 esh \u2026perandoho\u2026 aggh mi\u2026igggghh\u2026novioooooooooggg\u2026\u201d<br \/>\n\u00c9l se sinti\u00f3 tan cercano a su angustia que la mezcl\u00f3 con su propia decepci\u00f3n. Por un par de minutos dej\u00f3 que aquel manantial regara todo lo que se le pon\u00eda por delante.<br \/>\n\u201cNo puedo dejarla aqu\u00ed, pobrecilla\u2026\u201d, pens\u00f3.<br \/>\n\u201cAnda, vamos&#8230;\u201d \u2026la cogi\u00f3 con delicadeza, \u201c\u2026te invito a lo que quieras.\u201d<br \/>\nCesaron lentamente los sollozos. Ella le mir\u00f3. Luego mir\u00f3 al suelo. Le volvi\u00f3 a mirar y por fin le remir\u00f3. Tom\u00e1ndose su tiempo, abrumada por el peso infame de una promesa hecha a\u00f1icos a las primeras de cambio, despeg\u00f3 por fin del hist\u00f3rico banco.<\/p>\n<p>ELLOS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de haber remitido el llanto y los pucheros, ella estaba hecha un asco. La tristeza hab\u00eda hecho mella en un rostro en el que era imposible adivinar una sonrisa.<br \/>\nFue entonces cuando el bolso que lastraba sus andares, se desplom\u00f3 desde su hombro. En un alarde de reflejos ambos se agacharon a cogerlo y se dieron un soberano coscorr\u00f3n. Y lo que en \u00e9l fue una t\u00edmida carcajada, en ella fue un encontronazo entre la risa y el \u00faltimo sollozo, lo que acab\u00f3 traduci\u00e9ndose en una explosi\u00f3n de mocos. Busc\u00f3 precipitadamente en el bolso un clinex que empap\u00f3 en pocos segundos. \u201cPerdona.\u201d \u201c\u00bfPerdonarte? \u00bfPor qu\u00e9? \u201c \u201c\u2026sniff\u2026por los mocos.\u201d<br \/>\nEl se crey\u00f3 una vez m\u00e1s en el deber de decir algo: \u201cTienes unos ojos muy bonitos\u2026cuando no lloras.\u201d<br \/>\n\u201cEs m\u00e1s guapo que el imb\u00e9cil de mi novio\u201d, pens\u00f3 ella.<br \/>\nPasaron junto al quiosco, bajo la farola y a trav\u00e9s de la niebla para darse de narices con una calle superpoblada de hist\u00e9ricos sobre ruedas que estaban a punto de montar un bonito atasco. Torearon a un suicida sobre el paso de cebra y lograron entrar indemnes en el bar \u201cEL PARQUE TAPAS Y BOCADILLOS\u201d.<br \/>\nEntraron.<\/p>\n<p>ELLOS Y ELLOS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la chirriante puerta hicieron un recorrido perisc\u00f3pico para buscar una mesa de discreta ubicaci\u00f3n, que dur\u00f3 lo que tardaron sus miradas en descubrir a una pareja que desde una mesa suficientemente discreta y cercana les contemplaba con una extra\u00f1a mezcla de ira, asombro, incredulidad, celos y sed de rapid\u00edsimas respuestas a urgent\u00edsimas preguntas.<br \/>\nAll\u00ed estaba su \u00e9l. All\u00ed estaba su ella<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A esa hora, el parque ya hab\u00eda expulsado a los poetas, y estaba a punto de abrir sus puertas a los fantasmas. 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