{"id":80,"date":"2005-02-21T15:45:13","date_gmt":"2005-02-21T14:45:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=80"},"modified":"2018-02-09T14:16:03","modified_gmt":"2018-02-09T13:16:03","slug":"46-amistad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/?p=80","title":{"rendered":"46. Amistad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F80&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F80&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/canal-literatura.es\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">Sentado en un banco de la estaci\u00f3n, frente a la v\u00eda del tren, se resguardaba del viento con las solapas del abrigo subido. Hac\u00eda fr\u00edo y viejos trozos de diario volaban a su alrededor, como si practicaran una extra\u00f1a danza olvidada por el tiempo.<!--more--> El pelo, ya canoso y todav\u00eda abundante a sus 53 a\u00f1os, insist\u00eda en volar hacia un lado a causa del viento, y \u00e9l lo devolv\u00eda a su sitio con un gesto de su mano; resignadamente.<br \/>\nEn sus manos, temblorosas a causa de los nervios, sujetaba un bello ramo con media docena de rosas rojas, h\u00famedas aun por la vaporizaci\u00f3n de agua a las que las hab\u00eda sometido la florista al comprarlas.<br \/>\nEstaba nervioso y comprend\u00eda que no ten\u00eda motivo para estarlo, pues lo sab\u00eda pr\u00e1cticamente todo de la mujer que esperaba a pesar de no haberla visto nunca; pero no pod\u00eda evitarlo. Mir\u00f3 el enorme reloj de la estaci\u00f3n que anunciaba las entradas y salidas de los trenes, y vio como cambiaba el minutero; la espera se hac\u00eda eterna. Y todav\u00eda quedaban 5 minutos para el horario previsto. Es curioso lo r\u00e1pido que puede pasar una vida, casi sin darte cuenta de todas las cosas que han ido quedando atr\u00e1s, y lo despacio que transcurren 5 minutos cuando est\u00e1s pendiente de ellos.<br \/>\nPor un momento, sentado en el banco de la estaci\u00f3n, y temblando imperceptiblemente en una mezcla de fr\u00edo y nerviosismo, qued\u00f3 con la vista fija en los ra\u00edles machacados una y otra vez por las ruedas de los vagones que hab\u00edan sido testigo de tantos encuentros y separaciones en esa misma estaci\u00f3n. Ni siquiera ve\u00eda pasar a las dem\u00e1s personas ante \u00e9l. Era como si con esa mirada perdida pudiera atravesar el mundo f\u00edsico y ver en esas mismas v\u00edas un tren imaginario cargado de recuerdos, con sus recuerdos, y con destino a la estaci\u00f3n del pasado, ganando velocidad lentamente hasta solo poder verlo en el ojo de la mente\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de la vida se cometen muchos errores y puede que el no haber conocido antes a Patricia sea mi error m\u00e1s grave. A veces lo pienso y no s\u00e9 que hubiera pasado entre nosotros si hubiera accedido a un encuentro en vez de darle continuas negativas durante tantos a\u00f1os.<br \/>\nCuando entr\u00e9 a Internet por primera vez era todo como un juego para m\u00ed, donde amparado en el anonimato pod\u00edas conocer personas de distintos sitios y hablar con ellas de lo que quisieras, pero a medida que frecuentas los mismos sitios y ves a las mismas personas, se va estableciendo una relaci\u00f3n curiosa. Nunca he sabido donde est\u00e1 la l\u00ednea que separa la amistad del amor, aunque quiz\u00e1 sea la misma cosa. \u00bfQu\u00e9 es la amistad, sino un gran amor por otra persona? Y eso fue lo que ocurri\u00f3 entre nosotros, surgi\u00f3 una gran amistad. Dice Harold Bloom que la amistad hay que cuidarla porque es vulnerable y puede menguar o desaparecer, vencida por el espacio, el tiempo, la falta de comprensi\u00f3n y todas las aflicciones de la vida familiar y pasional. Y eso es lo que trat\u00e9 de hacer, cuidar nuestra amistad.<br \/>\nPoco a poco fui compartiendo con ella secretos e inquietudes, confesiones, alegr\u00edas y tristezas, y se cre\u00f3 entre nosotros la confianza necesaria para una buena amistad. Fueron muchos a\u00f1os en contacto, cuatro si no recuerdo mal, cientos de conversaciones de todo tipo y aunque suene raro, nunca hablamos de reunirnos para vernos en persona a pesar de que s\u00ed hab\u00edamos hablado por tel\u00e9fono varias veces\u2026 una de las man\u00edas que tienen las mujeres es la de escuchar la voz de los hombres que conocen por Internet, nunca he entendido por qu\u00e9.<br \/>\nEl caso es que lo sab\u00eda pr\u00e1cticamente todo sobre ella. Me contaba cosas sobre su trabajo, sobre los hombres a los que iba conociendo y con los que manten\u00eda alguna relaci\u00f3n, lo que sent\u00eda y como se sent\u00eda con ellos, sus problemas familiares y cualquier cosa que le provocara alguna inquietud. Por supuesto yo hac\u00eda lo mismo con ella. Era nuestra forma de desahogarnos, de aclarar las dudas y compartir, incluso, cosas que no sab\u00edan ni nuestros mejores amigos personales.<br \/>\nAl final pas\u00f3 lo que ten\u00eda que pasar; descuidamos nuestra amistad. Eso pas\u00f3 despu\u00e9s de que ella conociera a Alberto\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00f3 en si como quien sue\u00f1a que esta cayendo por un precipicio y se despierta bruscamente sobresaltado; hab\u00eda perdido la noci\u00f3n del tiempo. Segu\u00eda en la estaci\u00f3n y el tren todav\u00eda no hab\u00eda llegado.<br \/>\nSe levant\u00f3 del banco y con un brazo cubri\u00f3 el ramo de rosas para protegerlo de una r\u00e1faga de viento que acababa de levantarse. Mir\u00f3 el reloj; aun quedaban 2 minutos. Necesitaba algo para calmarse. Pens\u00f3 que si fumara le hubiera apetecido un cigarrillo, pero no lo hac\u00eda, as\u00ed que decidi\u00f3 que lo mejor era tomarse una pastilla de Trankimazin, que siempre llevaba consigo. Para hacer un poco de tiempo se encamin\u00f3 hacia el quiosco que se encontraba varios metros a su izquierda y compr\u00f3 un paquete de chicles, que se guardo en el bolsillo casi sin mirarlos. Un hombre que estaba comprando un diario le mir\u00f3 como si fuera un drogadicto. Qu\u00e9 imagen m\u00e1s rara deb\u00eda estar ofreciendo al comportarse de esa forma, pens\u00f3. Volvi\u00f3 r\u00e1pidamente al banco en que estaba, se sent\u00f3 y se sumergi\u00f3 de nuevo en sus pensamientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que poco nos acordamos de los amigos cuando las cosas van bien (es cierto, y salvo honrosas excepciones siempre sucede as\u00ed) Eso fue a partir de que conociera a Alberto, que m\u00e1s tarde se convertir\u00eda en su marido.<br \/>\nCuando empez\u00f3 a hablarme de \u00e9l estaba muy ilusionada y no dejaba de contarme lo mucho que le gustaba su forma de ser: su simpat\u00eda, su inteligencia, su amor por los animales, las largas conversaciones que manten\u00edan sobre cualquier tema\u2026 creo que no hab\u00eda nada que no le gustara de Alberto. Cada vez pasaba m\u00e1s tiempo junto a \u00e9l (cosa l\u00f3gica por otra parte) y al mismo tiempo que aumentaba su felicidad, disminu\u00edan proporcionalmente sus mensajes y llamadas, hasta llegar a un punto en que perdimos el contacto por completo. Hubo un breve par\u00e9ntesis, cuando me invit\u00f3 a su boda, pero pens\u00e9 que ser\u00eda mejor no ir y declin\u00e9 la invitaci\u00f3n.<br \/>\nCuando volvi\u00f3 a llamarme hace seis meses, despu\u00e9s de 5 a\u00f1os de haber perdido el contacto, y me pregunt\u00f3 si la recordaba, al principio dije que no, y dej\u00e1ndola hablar hice como que buscaba entre los recodos de mi mente el origen de aquella voz\u2026 pero por supuesto que la recordaba, aunque esa tonter\u00eda llamada orgullo no me dejaba reconocerlo. \u00bfSe puede olvidar a tu mejor amigo por muchos a\u00f1os que haga que no lo ves? \u00bfSe puede olvidar el primer amor? \u00bfAquella vecina con quien compart\u00edas juegos y meriendas en tu infancia o tu mejor verano? Simplemente no.<br \/>\nMe resumi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os en unos minutos; su preocupaci\u00f3n inicial al serle diagnosticado a Alberto un c\u00e1ncer de pulm\u00f3n en estado avanzado, las largas sesiones de quimioterapia y radioterapia a las que le sometieron, que envenenaban y quemaban su maltrecho organismo sin compasi\u00f3n (con poco \u00e9xito), haci\u00e9ndole vomitar hasta sentirse exhausto y vac\u00edo, la paulatina perdida de cabello que acompa\u00f1a este proceso, la gradual perdida de peso (15 kilos) que le hab\u00eda convertido en un mu\u00f1eco de trapo y la gran angustia con que la familia soportaba esa impotente situaci\u00f3n.<br \/>\nCuando tuvieron que operarle para extraer medio pulm\u00f3n y tres costillas a las que se hab\u00eda extendido el tumor, ya sab\u00edan que ten\u00edan poco a ganar, y que de esa forma solo conseguir\u00edan arrancarle unos meses a la tan temida muerte. El dolor que sent\u00eda Patricia entonces era mayor que el de Alberto, porque era un dolor que nac\u00eda del coraz\u00f3n\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sali\u00f3 de su ensimismamiento al escuchar los altavoces de la estaci\u00f3n anunciando la entrada del tren que estaba esperando. Un fino temblor le estaba afectando la mano (deb\u00edan ser los nervios), dej\u00f3 el ramo a un lado del banco y con la otra mano, apoyando el pulgar en la palma y el resto de dedos en el dorso, se dio un ligero masaje mientras ve\u00eda como se acercaba el esperado veh\u00edculo.<br \/>\nSe puso en pie en el preciso momento que la m\u00e1quina deten\u00eda su marcha y mir\u00f3, al tiempo nervioso e impaciente, el vaiv\u00e9n de los pasajeros. A poca distancia de \u00e9l vio bajar una mujer muy parecida a la que buscaba, pero \u00e9sta ten\u00eda el pelo corto en vez de largo como la recordaba de la \u00faltima foto que le hab\u00eda enviado. A pesar de ese peque\u00f1o detalle tenia que ser ella. Sin duda lo era.<br \/>\nElla tambi\u00e9n lo vio y su boca dibuj\u00f3 una sonrisa. Una sonrisa de felicidad, una sonrisa de alivio, una sonrisa de comprensi\u00f3n\u2026 Sin pensarlo dos veces se dirigi\u00f3 con paso firme hacia donde \u00e9l se encontraba.<br \/>\n\u00c9l se hab\u00eda adelantado un par de pasos y al verla acercarse pudo distinguir sus ojos brillantes (supon\u00eda que los suyos deb\u00edan estar igual) y en un momento de claridad mental entre tanta emoci\u00f3n que le nublaba, suspir\u00f3 y pens\u00f3: \u201cBueno, por fin ha llegado el momento\u201d. Se quedaron frente a frente, mir\u00e1ndose, reconoci\u00e9ndose, y tras unos breves segundos se fundieron en un prolongado abrazo. No hac\u00edan falta palabras, estaba todo dicho.<br \/>\nA poca distancia de donde se encontraban, encima del banco, yac\u00eda olvidado un ramo de rosas mecido al comp\u00e1s del viento. Entre sus verdes ramas asomaba una \u00fanica tarjeta blanca en la que se pod\u00eda ver escrita una palabra: \u201cAmistad\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sentado en un banco de la estaci\u00f3n, frente a la v\u00eda del tren, se resguardaba del viento con las solapas del abrigo subido. 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