Email a copy of '186- Después de golpear a mi hijo. Por El caballero andante' to a friend
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Bien redactado.
Del tema mejor no hablamos; que no todos los desnortados están en el manicomio es tan indiscutible como la ley de la gravedad.
Sí debo añadir que la sucesión monocorde y rítmica de la trama en este monólogo confesional hace sospechar el desenlace desde aproximadamente la mitad del texto. Tal vez porque, a poco lector de cuentos que se sea, no esperas otras clases de epílogos. La conciencia nos queda más tranquila, aunque desgraciadamente la realidad supera en cinismo e impunidad a esta ficción.
Tampoco me parece que conviniera utilizar otro registro narrativo; creo que es exactamente el que la historia requiere.
Un relato sentido y de intenciones nítidas.
Se me ha revuelto el estómago. La frialdad del descerebrado maltratador eriza el vello tal y como lo describes. Sobervio. Imposible quedar indiferente después de imaginar la escena en la cama mientras le golpea por que sí. Me gusta que en ningún momento hablas de la reacción del niño. Está claro que ese tipo ni la oye, ni la siente. El retrato de alguien al que «se le ha caido» en alguna parte la capacidad para compadecerse. Impactante.
Sencillo y descrito con toda la frialdad que tienen algunos de esos indeseables que aun andan sueltos.
Mucha suerte.
Se me han puestos los pelos de punta… Realmente sobrecogedor, transmite el sadismo propio de un monstruo. Es un buen relato, te deseo mucha suerte!!!
Muy duro y muy crudo!
Suerte
Sorprendente, un tema muy complicado tratado con una desconcertante naturalidad. Buen relato
La descripción de una persona demente, malvada, fría y cruel. Un relato corto, entretenido y feroz.
Suerte
Tremendo relato (en todos los sentidos). Consigues desentrañar la mente del tipo y que uno lo odie como se merece. El tema no te puede dejar indiferente. Suerte
Buena prosa, pero es un tema terrorífico. Me he quedado con el corazón en un puño.
Suerte en el concurso.
Si algo detesto es que se maltrate a un niño, en cualquiera de sus formas.
Si algo detesto es que se maltrate a un niño, en cualquiera de sus formas. La narración o confesión está bien escrita, pero produce náuseas.
Un relato «políticamente correcto» en exceso. La psicopatía de individuo está totalmente desdibujada. La falta de empatía emocional, con las repercusiones que sus actos causan en los demás, no impiden que el sujeto satisfaga pulsiones concretas y, en esta historia, se ignoran. Y, en todo caso, al menos para mí, me resulta totalmente increible el final. No he conocido niño alguno que, harto de bofetadas, encima busque un «abrazo» de quien se las dio…
Suerte.
El «síndrome de Estocolmo» y el apego al maltratador (sobre todo si la víctima es alguien débil), está bastante estudiado.
Esperaba algo más, aparte de esa frialdad, de ese cinismo, un tanto irreal, sobre todo teniendo en cuenta que se narra en primera persona y por el propio agresor. Creo que detrás del maltrato siempre hay una razón: odio a la humanidad, venganza hacia la madre-esposa, imitación del trato recibido por parte de nuestros progenitores, etc. Quizá hubiera estado bien darle un toque surrealista a la historia, por ejemplo que el maltratador fuese un anciano que, habiendo perdido la cabeza por demencia senil, ‘golpea a su hijo’, o algo así. En fin, es sólo una opinión.
Te deseo suerte en el concurso.
No me gusta discutir con los comentaristas de relatos, pero en esta ocasión, y con la seguridad de que Gárgola siempre argumentará positivamente mi comentario, en mi modesta opinión jamás un maltratador justifica su postura, y desde la óptica de un no-maltratador resulta sumamente irrealista darle otra versión a la historia. El malo no necesita jamás aclarar su postura…