Es muy difícil que un relato que comienza con un párrafo tan enrevesado e ilegible como este,
«Un herido de guerra, dedicado a humanizar, todas las mañanas atraviesa el río Mayra hasta el barrio de las Morerías. Aplica muy bien su arte. Es un don que maneja hábilmente, sin sucumbir ante los variados y perversos deseos de los verdugos de infelices condenados. Aquellos condenados, pobres miserables, que roban para alimentar a sus protegidos».
consiga que algún lector se sienta atraído para continuar leyendo.
No sé si es un virus que está circulando por este foro, pero le sugiero que trate de escribir como habla; como la gente normal habla.
La retórica superflua no atrae a nadie desde los tiempos de Quevedo; y además él era un maestro de ese arte empalagoso.
Seamos naturales en la escritura, compañero, y conseguiremos mucho más que empalagando los relatos. Le aseguro que es muy de agradecer.
Extraña apreciación Hank. Justamente hay que escribir como no se habla, excepto al trascribir literalmente un díalogo, claro.
Y menos escribir como habla la gente normal, que habla horriblemente, por cierto. No juzgo el relato, que lo considero desbalanceado y algo confuso, pero el primer párrafo es rico y sencillo.
Al fin, que de otra forma, acabaremos con monosílabos. Y luego comenzaremos con gruñidos. En eso estamos.
Ser natural en la escritura implica un trabajo que pocos encaran hoy en día. Ser natural es lo opuesto a ser pedestre. Y eso somos, en general. Pedestres o pedantes.
Gracias Antístenes por tu comentario: breve y directo. Así nos ayudamos los unos a los otros a crecer. Se nota que eres un buen compañero. ¿Me podrías decir cuál es tu relato para, sin duda, admirar tu estilo? Estoy deseando leerlo para deleitarme con tu oficio. Te saluda un aprendiz y aficionado.
Elecciones acertadas o no, eso es lo que hacen los autores. Yo entiendo que este relato pretende ser poético, y creo que funcionaría mejor dibujando la personalidad de los personajes y el entorno en el que se mueven en lugar de centrarse en lo que ocurre. Aún así reulta curioso.
No quiero repetir el error cometido con otros participantes, a los que hemos inundado su espacio con discusiones ajenas, así que agradecería si alguien me puede indicar cuál es el relato de Panzermeyer (no he sabido localizarlo) para poder contestarle allí con más comodidad.
Ricis, algo le pasa a tu teclado. Escribe lo que no corresponde. Problema técnico, sin duda.
En cuanto al cuento, leyéndolo me ha recordado aquello de que a menudo el escritor no es quien vuelve visible lo invisible, sino quien vuelve visible lo que ya es visible, y todo el mundo mira y nadie puede o no sabe o no quiere ver, porque a veces es demasiado desagradable o hasta espantoso.
Si me permites la opinión, al rastro para entender tu fábula le falta nitidez. Necesita alguna piedra de color más para que el lector no se quede boquiabierto si saber por dónde cogerlo. O, también, que sencillamente el relato hubiera sido más extenso y generoso de información.
Supongo, o me gusta suponer, que en alguna parte existirá una cajita parecida, aunque me temo que tendrá el tamaño de un arcón gigante.
Muccha suerte.
Gracias. Sería estupendo poder renovar el alma de algunos (o muchos9 deshumanizados.
Es muy difícil que un relato que comienza con un párrafo tan enrevesado e ilegible como este,
«Un herido de guerra, dedicado a humanizar, todas las mañanas atraviesa el río Mayra hasta el barrio de las Morerías. Aplica muy bien su arte. Es un don que maneja hábilmente, sin sucumbir ante los variados y perversos deseos de los verdugos de infelices condenados. Aquellos condenados, pobres miserables, que roban para alimentar a sus protegidos».
consiga que algún lector se sienta atraído para continuar leyendo.
No sé si es un virus que está circulando por este foro, pero le sugiero que trate de escribir como habla; como la gente normal habla.
La retórica superflua no atrae a nadie desde los tiempos de Quevedo; y además él era un maestro de ese arte empalagoso.
Seamos naturales en la escritura, compañero, y conseguiremos mucho más que empalagando los relatos. Le aseguro que es muy de agradecer.
Suerte, en cualquier caso.
Extraña apreciación Hank. Justamente hay que escribir como no se habla, excepto al trascribir literalmente un díalogo, claro.
Y menos escribir como habla la gente normal, que habla horriblemente, por cierto. No juzgo el relato, que lo considero desbalanceado y algo confuso, pero el primer párrafo es rico y sencillo.
Al fin, que de otra forma, acabaremos con monosílabos. Y luego comenzaremos con gruñidos. En eso estamos.
Ser natural en la escritura implica un trabajo que pocos encaran hoy en día. Ser natural es lo opuesto a ser pedestre. Y eso somos, en general. Pedestres o pedantes.
No hay que andarse con rodeos: malo con «avaricia»…
Gracias Antístenes por tu comentario: breve y directo. Así nos ayudamos los unos a los otros a crecer. Se nota que eres un buen compañero. ¿Me podrías decir cuál es tu relato para, sin duda, admirar tu estilo? Estoy deseando leerlo para deleitarme con tu oficio. Te saluda un aprendiz y aficionado.
Elecciones acertadas o no, eso es lo que hacen los autores. Yo entiendo que este relato pretende ser poético, y creo que funcionaría mejor dibujando la personalidad de los personajes y el entorno en el que se mueven en lugar de centrarse en lo que ocurre. Aún así reulta curioso.
Suerte
No quiero repetir el error cometido con otros participantes, a los que hemos inundado su espacio con discusiones ajenas, así que agradecería si alguien me puede indicar cuál es el relato de Panzermeyer (no he sabido localizarlo) para poder contestarle allí con más comodidad.
Gracias
No entiendo cómo se ponen a debatir ante algo tan mal escrito.
Ricis, algo le pasa a tu teclado. Escribe lo que no corresponde. Problema técnico, sin duda.
En cuanto al cuento, leyéndolo me ha recordado aquello de que a menudo el escritor no es quien vuelve visible lo invisible, sino quien vuelve visible lo que ya es visible, y todo el mundo mira y nadie puede o no sabe o no quiere ver, porque a veces es demasiado desagradable o hasta espantoso.
Si me permites la opinión, al rastro para entender tu fábula le falta nitidez. Necesita alguna piedra de color más para que el lector no se quede boquiabierto si saber por dónde cogerlo. O, también, que sencillamente el relato hubiera sido más extenso y generoso de información.