146-La noche de los difuntos. Por Lokita
Eusebia recoge los platos de la cena y los lleva a la cocina. Son las nueve, aún es temprano para acostarse por lo que decide continuar con su labor de crochet.
Eusebia recoge los platos de la cena y los lleva a la cocina. Son las nueve, aún es temprano para acostarse por lo que decide continuar con su labor de crochet.
Agapito es tonto. He llegado a esa conclusión. Si en el mundo de los pulpos, hay tontos, Agapito es el rey. O el príncipe heredero, que como es tonto, nunca se sabe.
-Ni uno seré yo ni el otro serás tú. -Si lo serán… lo seremos. Son descargas de nuestra mente. Copias exactas de nosotros. Pensamientos, recuerdos, sentimientos… todo.
Todos sabían que a Patricio X le ocurriría lo mismo que a los anteriores líderes de la comunidad: iría perdiendo recuerdos, hasta el día en que, en su memoria, solo quedara su propio nombre, como el último mueble de una casa deshabitada.
Mientras sus manos manipulaban con calma el cierre de las contraventanas, Esteban no pudo dejar de pensar en lo triste que se sentiría su padre si las viese en aquel estado.
No esperaba que la cena de esa noche fuese precisamente una velada inolvidable, pero por desgracia se había convertido en una velada anómala hasta para las viandas, que ahora dormitaban solitarias en la cocina sin haber llegado a lucirse en el salón.